Glifosato

27.05.2025 | 08:09 (UTC -3)

El glifosato, cuyo nombre químico oficial es N-(fosfonometil)glicina, es uno de los herbicidas más utilizados en la agricultura mundial. Registrado con el número CAS 1071-83-6, su fórmula química bruta es C₃H₈NO₅P y se caracteriza por ser un aminoácido fosfonado con una estructura relativamente simple.

Disponible comercialmente bajo varios nombres, incluidos Roundup, Resumen originalEl glifosato, entre otros, también se conoce por los sinónimos comunes N-fosfonometilglicina, PMG y glifosato. Pertenece a la clase química de los derivados de la glicina, específicamente a los organofosforados no organoclorados.

Desarrollado como herbicida por Monsanto en la década de 1970, el glifosato se lanzó comercialmente en 1974, revolucionando el manejo de malezas en la agricultura.

Modo de acción

El mecanismo bioquímico del glifosato se basa en la inhibición específica de la enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS), un componente esencial de la vía del shikimato. Esta vía metabólica es responsable de la síntesis de los aminoácidos aromáticos fenilalanina, tirosina y triptófano, esenciales para la síntesis de proteínas y la producción de compuestos secundarios en las plantas.

Según la clasificación del HRAC (Comité de Acción contra la Resistencia a los Herbicidas), el glifosato pertenece al Grupo 9 (anteriormente Grupo G), caracterizado por la inhibición de la EPSPS. La interrupción de esta vía metabólica provoca la acumulación de shikimato-3-fosfato y el agotamiento de aminoácidos aromáticos esenciales, lo que culmina en la parálisis de la síntesis de proteínas y la muerte de la planta.

Los síntomas característicos del glifosato incluyen un amarilleamiento inicial de las hojas más jóvenes, seguido de una clorosis generalizada que progresa a necrosis. Las plantas presentan una detención del crecimiento, marchitez progresiva y finalmente mueren. En las gramíneas, a menudo se observa enrojecimiento de las hojas antes de la necrosis completa.

El tiempo necesario para la aparición de los síntomas varía de 3 a 7 días en condiciones ideales, y puede extenderse hasta 14 días en condiciones de baja temperatura o cuando las plantas sufren estrés hídrico. La muerte completa de las plantas objetivo suele ocurrir entre 7 y 21 días después de la aplicación.

Espectro de control

El glifosato demuestra una notable eficacia en el control de un amplio espectro de especies de plantas, incluidas las gramíneas anuales como Digitaria horizontal (pasto de cangrejo), Brachiaria plantaginea (papú), Eleusina indica (hierba pata de ganso) y Cenchrus echinatus (hierba rebaba). Entre las gramíneas perennes, controla eficazmente Cynodon dactylon (pasto bermuda), Pánico máximo (pasto colonion) y Brachiaria reclinable (braquiaria).

Para dicotiledóneas anuales presenta un excelente control de amaranto viridis (caruru), Bidens pilosa (cardo negro), Euforbia heterophylla (maní silvestre), Ipomoea grandifolia (cuerda de guitarra) y Sida rombifolia (guanxuma). Entre las dicotiledóneas perennes, controla eficazmente Commelina benghalensis (trapoeraba) y varias especies de Cyperus.

Las especies parcialmente controladas incluyen algunas gramíneas perennes difíciles de controlar, como Cynodon dactylon en etapas avanzadas de desarrollo y Sorgo halepense (pasto massambará) con un sistema radicular bien establecido. Algunas dicotiledóneas como Richardia brasiliensis (poaia blanca) y ciertas especies de Commelina Puede presentar control variable dependiendo de las condiciones de aplicación.

Las plantas que son naturalmente tolerantes o han desarrollado resistencia incluyen especies como cloris elata (hierba de cola de burro), Digitaria insularis (hierba amarga), Conyza canadensis (buva) y Amaranthus palmeri (palmer caruru), estos últimos representan casos bien documentados de resistencia desarrollada.

Recomendaciones de aplicación técnica

Las dosis recomendadas de glifosato suelen oscilar entre 720 y 1.440 g e.a./ha para plantas anuales en etapas tempranas de desarrollo. Para plantas perennes o en etapas avanzadas, las dosis pueden alcanzar entre 2.160 y 2.880 g e.a./ha. En situaciones especiales, como el control de plantas altamente resistentes o en condiciones adversas, podrían ser necesarias dosis mayores, respetando siempre los límites máximos establecidos en el registro del producto.

La etapa de desarrollo de las plantas objetivo es un factor crítico para la eficacia. Las plantas jóvenes, preferiblemente hasta 4-6 hojas definitivas en el caso de las dicotiledóneas y hasta el macollamiento en el caso de las gramíneas, son más susceptibles. Las plantas perennes deben tratarse preferiblemente durante el período de crecimiento activo, cuando hay una mayor translocación del herbicida a los órganos de reserva.

El glifosato se aplica exclusivamente en postemergencia de las malezas y no presenta actividad residual en el suelo. El momento ideal para la aplicación es durante la postemergencia temprana de las plantas objetivo, cuando presentan máxima actividad metabólica y suficiente área foliar para la interceptación del producto.

Las condiciones climáticas ideales para la aplicación incluyen temperaturas entre 20 y 30 °C, humedad relativa superior al 50 % y vientos de hasta 10 km/h. Temperaturas muy bajas (inferiores a 15 °C) o muy altas (superiores a 35 °C) pueden reducir significativamente la eficacia. Es fundamental que no llueva durante al menos 4 a 6 horas después de la aplicación para permitir una adecuada absorción foliar.

Compatibilidad y mezclas

El glifosato demuestra una buena compatibilidad física y química con diversos agroquímicos, lo que permite que las mezclas estratégicas amplíen el espectro de control o añadan funcionalidades específicas. La compatibilidad siempre debe comprobarse preliminarmente mediante la prueba de jarra, especialmente cuando se trata de formulaciones desconocidas.

Las mezclas comunes incluyen combinaciones con 2,4-D para un mejor control de dicotiledóneas difíciles de controlar, con atrazina en aplicaciones presiembra en maíz y con paraquat para acelerar el efecto desecante. La mezcla con adyuvantes como surfactantes no iónicos, aceites vegetales o minerales suele mejorar la eficacia, especialmente en condiciones de baja humedad o en plantas con cutículas cerosas.

Las mezclas que deben evitarse incluyen combinaciones con herbicidas antagonistas, productos con pH extremadamente ácido o básico que puedan afectar la estabilidad de la molécula, y formulaciones con altas concentraciones de sales que puedan causar precipitación. Se debe tener especial cuidado con los productos a base de glufosinato de amonio, que pueden presentar antagonismo en ciertas condiciones.

Resistencia y gestión de la resistencia

Los casos documentados de resistencia al glifosato han aumentado significativamente en las últimas décadas, con casos reportados en más de 40 especies de malezas a nivel mundial. En Brasil, los casos confirmados se destacan en Digitaria insularis, Conyza bonariensis, Conyza canadensis, coniza sumatrensis, Amaranthus palmeri e Eleusina indica.

Los mecanismos de resistencia incluyen la amplificación del gen EPSPS, mutaciones puntuales en el sitio activo de la enzima, aumento del metabolismo del herbicida y reducción de la absorción y la translocación. Se ha observado resistencia múltiple, que involucra diferentes mecanismos simultáneamente, en poblaciones de algunas especies.

Para el manejo de la resistencia, se recomienda la rotación de mecanismos de acción según las directrices del HRAC, evitando aplicaciones consecutivas de herbicidas del Grupo G. La integración con herbicidas de los Grupos A (inhibidores de ACCasa), B (inhibidores de ALS), K1 (inhibidores del fotosistema I) y otros representa una estrategia fundamental.

Las estrategias prácticas incluyen el uso de herbicidas con diferentes mecanismos de acción en mezcla o secuencialmente, la adopción de prácticas culturales como la rotación de cultivos, el uso de cultivos de cobertura, el manejo integrado que combina métodos químicos, mecánicos y biológicos y el monitoreo constante de la efectividad del control para la detección temprana de poblaciones resistentes.

Eficiencia agronómica y posicionamiento estratégico

La eficacia del glifosato se ve significativamente afectada por las condiciones ambientales. Los periodos secos reducen la absorción y translocación del producto, mientras que las lluvias excesivas pueden provocar la caída de las hojas si se producen poco después de la aplicación. Las bajas temperaturas ralentizan el metabolismo de las plantas y, en consecuencia, la acción del herbicida, mientras que las temperaturas muy altas pueden causar estrés en las plantas y reducir su eficacia.

Las principales ventajas del glifosato incluyen un control de amplio espectro, baja toxicidad para los mamíferos, ausencia de actividad residual en el suelo, compatibilidad con sistemas de labranza cero y un costo relativamente bajo. Entre sus limitaciones se encuentran la mayor resistencia de las malezas, la necesidad de plantas en crecimiento activo para una máxima eficacia y la posibilidad de deriva en cultivos sensibles.

En sistemas agrícolas, el glifosato desempeña un papel fundamental en la desecación presiembra de soja, maíz y algodón, lo que permite un control eficaz de la vegetación establecida. En sistemas con cultivos tolerantes (RR - Roundup Ready), permite aplicaciones postemergentes, simplificando el manejo de malezas.

En el cultivo de caña de azúcar, se utiliza ampliamente para el control de malezas entre surcos, así como en la renovación de plantaciones. En fruticultura, es una herramienta importante para el manejo de la vegetación entre surcos, evitando siempre la deriva sobre los cultivos.

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