Fusarium de las gramíneas es un hongo ascomiceto altamente patógeno, perteneciente a la familia Fusarium de las gramíneas complejo de especies (FGSC), que agrupa especies genéticamente cercanas, como F. asiático e F. meridional.
Este patógeno se destaca por causar enfermedades severas en cultivos de importancia económica mundial, especialmente trigo y maíz, comprometiendo la productividad y calidad del grano.
Su relevancia en la agricultura brasileña y mundial se ve amplificada por la producción de micotoxinas, como el deoxinivalenol (DON), que afectan la salud humana y animal y reducen el valor comercial de los productos agrícolas.
Biología y ciclo de vida
F. graminearum presenta un ciclo de vida complejo, con fases sexuales y asexuales.
En la fase sexual, el hongo forma estructuras llamadas peritecios, que producen ascosporas, las cuales se propagan por el aire hasta las espigas de las plantas hospedantes. La infección se produce principalmente durante la floración, cuando las esporas germinan en condiciones de alta humedad y temperatura moderada (26-28 °C).
En la fase asexual, el patógeno genera conidios, que contribuyen a la propagación secundaria de la enfermedad.
Es un hongo hemibiotrófico: comienza la infección alimentándose de tejido vivo (fase biotrófica) y luego se vuelve necrotrófico, degradando el tejido muerto para completar su ciclo.
Su capacidad de sobrevivir en los residuos de cultivos y en el suelo durante períodos prolongados, combinada con la transmisión a través de semillas, facilita su persistencia en los agroecosistemas.
Enfermedades causadas y síntomas
Las principales enfermedades asociadas a F. graminearum incluir:
- Tizón de la espiga del trigo (tizón de la espiga por Fusarium - FHB): Se caracteriza por blanqueamiento prematuro de las espiguillas, despigmentación, coloración blanquecina o pajiza y oscurecimiento de las glumas. Esta enfermedad reduce la productividad y contamina los granos con micotoxinas, comprometiendo la seguridad alimentaria.
- Podredumbre de la mazorca del maíz: Se manifiesta a través de cambios en el color de los granos (desde ligero oscurecimiento a marrón intenso), lesiones en el tallo y la mazorca, así como una reducción en la viabilidad de las semillas.
- Podredumbre del tallo y la raíz: Afecta el sistema vascular de las plantas, provocando necrosis, debilitamiento del tallo y caída, especialmente en condiciones de alta humedad y temperaturas entre 28–30°C.
- Marchitez en las plántulas: Originado a partir de semillas contaminadas, provoca la muerte prematura de plantas jóvenes debido a la podredumbre del tallo y la raíz.
Condiciones ambientales favorables
La proliferación de F. graminearum Depende de las condiciones climáticas específicas.
Las temperaturas entre 15 y 29 °C y una humedad alta son ideales para la germinación y la infección.
Las lluvias frecuentes durante la floración de los cultivos crean microambientes propicios para la liberación de esporas y la penetración del hongo en los tejidos vegetales.
Estrategias integradas de control y gestión
Combatir F. graminearum requiere enfoques multifacéticos, ya que el uso aislado de fungicidas u otras prácticas rara vez es suficiente. Las estrategias clave incluyen:
- Aplicación de fungicidas y bioestimulantes: los fungicidas triazólicos y estrobilurinas, aplicados en momentos críticos (como la floración), reducen la infección. Además, los fosfitos de potasio y manganeso (0,2–1 mL/L) inhiben el crecimiento de patógenos.
- Cultivares resistentes: la selección de genotipos con resistencia genética reduce la severidad de la enfermedad y la acumulación de micotoxinas. Sin embargo, es importante destacar que, actualmente, no existen cultivares de trigo o maíz que sean completamente resistentes a F. graminearum en Brasil. Aunque existen genotipos con diferentes niveles de susceptibilidad, el desarrollo de variedades más resistentes sigue siendo un objetivo de investigación.
- Manejo de residuos de cultivos: la incorporación o eliminación de residuos infectados minimiza la fuente primaria de inóculo.
- Monitoreo y detección temprana: los métodos de laboratorio, como los métodos semiselectivos, permiten identificar el patógeno en las semillas antes de la siembra, posibilitando tomar decisiones preventivas.
- Prácticas culturales: control de malezas, manejo de la humedad del suelo y espaciamiento adecuado entre plantas reducen el microclima favorable para el hongo.
- Rotación de cultivos: alternar cultivos susceptibles (como trigo y maíz) con especies no hospedantes interrumpe el ciclo del patógeno, reduciendo su supervivencia en el suelo y en los residuos de cultivos.
- Tratamiento de semillas: los fungicidas a base de difenoconazol, triadimenol y fludioxonil muestran una eficacia del 61 al 100% en el control del hongo en las semillas.
Vea aquí la lista de plaguicidas registrados para el control de Fusarium graminearum