Sclerotinia sclerotiorum Es un hongo fitopatógeno causante de enfermedades conocidas como moho blanco, podredumbre blanca o marchitez por esclerotinia. Estos nombres derivan de los síntomas característicos de la enfermedad en las plantas afectadas.
Cultivos atacados
Sclerotinia sclerotiorum Tiene un amplio rango de hospedadores, afectando a más de 400 especies de plantas.
Entre los cultivos de importancia económica están la soja, el frijol, el girasol, el algodón, la canola, la papa, el tomate y la lechuga.
La enfermedad ha sido reportada en varias regiones productoras de Brasil, causando pérdidas significativas.
Los síntomas
Los síntomas iniciales incluyen lesiones acuosas en las partes aéreas de las plantas, que progresan hasta pudrirse y marchitarse.
Se observa la presencia de micelio blanco algodonoso en la superficie de los tejidos infectados.
Posteriormente se forman esclerocios, estructuras de resistencia de color oscuro, tanto interna como externamente en las partes atacadas.
Estos síntomas pueden provocar la muerte de la planta si no se controlan.
Etiología y características.
Sclerotinia sclerotiorum Es un hongo fitopatógeno perteneciente al filo Ascomycota y a la familia Sclerotiniaceae. Es uno de los principales agentes causantes de enfermedades en varios cultivos agrícolas debido a su amplio rango de hospedantes y capacidad de sobrevivir en el suelo durante largos periodos.
El hongo se propaga y sobrevive en el medio ambiente a través de esclerocios, estructuras resistentes compuestas de tejido fúngico denso y melanizado. Estas estructuras:
- Permiten que el patógeno sobreviva en el suelo hasta 10 años, incluso en ausencia de plantas hospedantes.
- Germinan en condiciones ambientales favorables, dando lugar a la producción de micelio infectivo o apotecios, que liberan esporas.
La germinación de los esclerocios se produce a través de dos procesos principales:
- Germinación miceliogénica:
Los esclerocios producen directamente micelio, que crece e infecta los tejidos vegetales adyacentes.
Este tipo de infección se produce principalmente cuando hay contacto directo entre los esclerocios y la planta.
- Germinación carpogénica:
El esclerocio forma apotecios, pequeñas estructuras en forma de copa, que producen y liberan ascosporas al aire.
Estas esporas se dispersan por el viento y pueden infectar las plantas a distancia.
La germinación carpogénica ocurre preferiblemente en condiciones de alta humedad y temperaturas entre 10°C y 25°C.
El hongo puede infectar la planta de diferentes maneras:
- Infección directa: el micelio de los esclerocios germinados penetra en los tejidos de la planta a través de heridas o contacto con tejidos senescentes.
- Infección por ascosporas: estas esporas se depositan en flores, hojas y tallos, germinan y colonizan los tejidos, promoviendo la infección.
- Producción de enzimas y toxinas: el hongo libera enzimas hidrolíticas y toxinas que destruyen la pared celular de la planta, facilitando la propagación del patógeno y provocando necrosis tisular.
La aparición de la enfermedad está influenciada por factores climáticos y de manejo. Las condiciones ideales para la infección incluyen:
- Humedad relativa alta (> 80%).
- Temperaturas moderadas entre 15°C y 25°C.
- Alta densidad de plantas, lo que reduce la ventilación y aumenta la humedad en el dosel.
- Presencia de restos de cultivos infectados, que sirven como fuente primaria de inóculo.
Sclerotinia sclerotiorum Es altamente adaptable y resistente, presentando:
- Capacidad de formar esclerocios en cualquier parte infectada de la planta, asegurando la perpetuación del hongo en el suelo.
- Falta de especialización del huésped, lo que permite la infección de cientos de especies de plantas.
- Alto potencial de esporulación, aumentando la propagación del patógeno por el viento.
Estos factores hacen que el moho blanco sea una enfermedad difícil de controlar, requiriendo estrategias de manejo integrado para reducir su incidencia en los cultivos.
Control
La gestión integrada es esencial para un control eficaz del moho blanco. Las medidas recomendadas incluyen:
- La rotación de cultivos: evitar la plantación sucesiva de cultivos susceptibles en la misma zona, optando por especies no hospedantes para reducir el inóculo en el suelo.
- Control biológico: utilizar agentes antagónicos, como hongos del género Trichoderma, que compiten con S. esclerotiorum y reducir la viabilidad de los esclerocios.
- Gestión cultural: Adoptar prácticas como espaciamiento adecuado entre plantas para mejorar la aireación, uso de cobertura de suelo con mantillo de pasto para prevenir la germinación de esclerocios y eliminación de residuos de cultivos infectados.
- Control químico: Aplicar fungicidas de forma preventiva, especialmente durante el período de floración, cuando las plantas son más susceptibles a la infección.
La implementación de estas estrategias de manera integrada es fundamental para minimizar los daños causados por Sclerotinia sclerotiorum y asegurar la sostenibilidad de los cultivos agrícolas afectados.
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