Clorotalonil (Clorotalonil)

19.06.2025 | 14:50 (UTC -3)

El clortalonil es un fungicida de contacto multisitio, ampliamente utilizado para el control preventivo de enfermedades fúngicas en diversos cultivos agrícolas.

Perteneciente al grupo químico de los isoftalonitrilos (FRAC M5), posee un amplio espectro de acción frente a patógenos como Alternaria spp., septoria spp., Cercospora spp. Es coletotrichum spp.

Es especialmente valorado en cultivos como soja, maíz, algodón, papa, tomate y frutales, siendo fundamental en programas de manejo de resistencia debido a su mecanismo de acción multisitio.

Desarrollado por Diamond Shamrock Corporation a finales de la década de 1960, fue registrado por primera vez en 1969. En Brasil, su uso fue aprobado en la década de 1980, convirtiéndose en uno de los fungicidas más utilizados en la agricultura nacional debido a su eficacia y bajo riesgo de resistencia.

Nombre común (ISO): Clorotalonil (Clorotalonil)

Nombre químico oficial: 2,4,5,6-tetracloro-1,3-benceno-dicarbonitrilo

Fórmula química bruta: C₈Cl₄N₂

Número CAS: 1897-45-6

Clase química: Isoftalonitrilo (cloronitrilos)

Estructura molecular:

•Peso molecular: 265,90 g/mol

•Grupo funcional: Nitrilo aromático halogenado

Modo de acción

El clortalonil actúa como fungicida multisitio, interfiriendo simultáneamente con múltiples vías metabólicas de los hongos. Su principal mecanismo consiste en la reacción con grupos sulfhidrilo (-SH) presentes en enzimas esenciales, lo que causa disfunción proteica e interrumpe procesos celulares vitales.

Objetivo bioquímico: Grupos tiol de cisteína en enzimas críticas para la respiración celular, incluidos componentes de la cadena de transporte de electrones mitocondrial y enzimas glucolíticas.

Grupo FRAC y código de resistencia: Grupo M5 (fungicida de contacto multisitio). Debido a su mecanismo multisitio, presenta un riesgo muy bajo de desarrollo de resistencia.

Consecuencias fisiológicas en el patógeno: inhibición de la respiración celular, interrupción de la síntesis de proteínas, alteración de la integridad de la membrana celular y bloqueo de la germinación de las esporas y del crecimiento micelial.

Espectro de control

La versatilidad del clortalonil se manifiesta en su amplio espectro de control sobre diversos patógenos fúngicos en diversos cultivos agrícolas. En el cultivo de soja, el producto ha demostrado ser eficaz contra la roya asiática causada por Phakopsora pachyrhizi, la mancha objetivo causada por Corynespora cassiicola, antracnosis causada por Colletotrichum truncatum y cercosporiosis causada por Cercospora kikuchiiLas dosis recomendadas para el cultivo de soja varían entre 1,0 y 1,5 litros de producto comercial por hectárea, dependiendo de la presión de la enfermedad y las condiciones ambientales.

En el cultivo de maíz, se ha demostrado que el clortalonil es eficaz para controlar la mancha foliar causada por turcicum (Exserohilum turcicum), cercosporiosis (Cercospora zeae-maydis) y óxido común (sorgo de puccinia), con dosis recomendadas entre 1,2 y 2,0 litros por hectárea.

El cultivo del algodón también se beneficia significativamente de este fungicida, especialmente para el control de la ramularia (areola ramularia), punto angular (Xanthomonas citri pv. malvacearum) y alternariosis (Alternaria macrospora), utilizando dosis entre 1,0 y 1,5 litros por hectárea.

En cultivos como la papa y el tomate, el clortalonil juega un papel aún más crítico debido a su eficacia contra el tizón tardío (Phytophthora infestans), una de las enfermedades más devastadoras de estas solanáceas. En la papa, también controla eficazmente el tizón temprano (Alternaria solani), mientras que en tomates es eficaz contra la septoria (Tomates Septoria) y antracnosis (Cocodios Colletotrichum). Las dosis para estos cultivos son generalmente más altas, oscilando entre 1,5 y 3,0 litros por hectárea, lo que refleja la mayor susceptibilidad de estos cultivos a las enfermedades fúngicas.

Resistencia y sostenibilidad

El manejo de la resistencia representa uno de los aspectos más relevantes del uso del clortalonil en la agricultura moderna. Su clasificación como fungicida multisitio le otorga una posición única en los programas de manejo integrado de enfermedades, actuando como un punto de apoyo para prevenir el desarrollo de resistencia a otros fungicidas con mecanismos de acción específicos.

La estrategia de rotación y mezcla de fungicidas con diferentes grupos FRAC tiene al clortalonil como componente fundamental. Su uso en alternancia con fungicidas de los grupos G (triazoles), 3 (benzimidazoles), 11 (estrobilurinas) y 7 (inhibidores de la succinato deshidrogenasa) permite mantener la eficacia del arsenal fungicida disponible. Además, su aplicación en mezclas con fungicidas sistémicos potencia la eficacia del tratamiento, proporcionando control preventivo mediante el clortalonil y acción curativa mediante el componente sistémico.

Las recomendaciones técnicas actuales siempre recomiendan utilizar la dosis máxima recomendada para cada cultivo, lo que garantiza no solo la máxima eficacia del producto, sino que también contribuye al manejo preventivo de la resistencia a otros fungicidas utilizados en mezclas. Este enfoque de dosis alta contrasta con las estrategias de reducción de dosis que, si bien pueden parecer económicamente atractivas a corto plazo, pueden comprometer la sostenibilidad del sistema de control a largo plazo.

Seguridad e impacto ambiental

La clasificación toxicológica del clortalonil como Clase II (altamente tóxico, banda amarilla) exige especial cuidado en su manipulación y aplicación. Esta clasificación refleja no solo la toxicidad intrínseca del producto, sino también la necesidad de implementar medidas de seguridad adecuadas para proteger a los aplicadores, a los trabajadores rurales y al medio ambiente.

El comportamiento ambiental del clorotalonil se caracteriza por una persistencia moderada en el suelo, con una vida media de entre 30 y 100 días, dependiendo de la temperatura, la humedad y el pH del suelo. El coeficiente de adsorción (Koc) entre 1.380 y 5.000 mL/g indica una baja movilidad en el suelo, lo que resulta en un bajo potencial de lixiviación y, en consecuencia, un bajo riesgo de contaminación de las aguas subterráneas. Esta característica es especialmente importante en regiones con suelos arenosos o en zonas cercanas a fuentes de abastecimiento de agua.

Los riesgos para los organismos no objetivo merecen especial atención al tomar decisiones sobre el uso de clortalonil. Para las abejas, el producto presenta una toxicidad moderada, por lo que se deben evitar las aplicaciones durante el período de floración de los cultivos o en los momentos de mayor actividad polinizadora. Para los peces y los organismos acuáticos, la toxicidad se considera alta, por lo que es fundamental mantener una distancia adecuada de los cuerpos de agua durante las aplicaciones. El impacto en los microorganismos benéficos del suelo se considera de bajo a moderado, sin comprometer significativamente la actividad biológica del suelo cuando se utiliza de acuerdo con las recomendaciones técnicas.

La exposición crónica al fungicida clortalonil afecta negativamente el desarrollo y reproducción de Drosophila melanogaster, según un estudio reciente (doi.org/10.1098/rsos.250136).

Compatibilidad e interacciones

La versatilidad del clortalonil también se extiende a su compatibilidad con otros productos fitosanitarios y fertilizantes foliares. Esta característica permite su integración en programas de manejo complejos, donde se aplican múltiples productos simultáneamente para optimizar los costos operativos y maximizar la eficiencia.

Entre las mezclas permitidas y recomendadas, destacan las combinaciones con fungicidas sistémicos de diferentes grupos FRAC, como triazoles, estrobilurinas e inhibidores de la succinato deshidrogenasa. Esta compatibilidad permite la formulación de estrategias de control que combinan la acción preventiva multisitio del clortalonil con la acción sistémica y curativa de los demás componentes. Los insecticidas organofosforados y los piretroides también presentan buena compatibilidad, lo que permite el control simultáneo de enfermedades y plagas.

Sin embargo, se deben evitar algunas mezclas debido a la posible incompatibilidad física o química. Los productos altamente alcalinos con un pH superior a 8,5 pueden causar hidrólisis del clortalonil, lo que reduce su eficacia. Los aceites minerales en altas concentraciones pueden alterar la dinámica de liberación del producto, mientras que los productos que contienen cobre a pH alto pueden formar precipitados que comprometen la eficacia de la aplicación.

El potencial fitotóxico del clortalonil se considera bajo cuando se utiliza en las dosis recomendadas, pero puede manifestarse en condiciones ambientales extremas. Temperaturas superiores a 35 °C, combinadas con una humedad relativa alta, pueden predisponer a las plantas a síntomas de fitotoxicidad, especialmente en cultivos más sensibles o en etapas fenológicas críticas.

Eficiencia agronómica

La eficacia agronómica del clortalonil se ve significativamente influenciada por las condiciones ambientales durante y después de la aplicación. La lluvia es uno de los factores más críticos, requiriendo un intervalo mínimo de 2 a 4 horas después de la aplicación para que el producto se adhiera correctamente a la superficie foliar. Las lluvias intensas durante este período pueden comprometer significativamente la eficacia del tratamiento, requiriendo una nueva aplicación.

El rango de temperatura entre 15 y 30 °C proporciona condiciones óptimas para la acción del clortalonil, mientras que las temperaturas extremas pueden reducir su eficacia o aumentar el riesgo de fitotoxicidad. Una humedad relativa alta favorece la acción del producto, ya que facilita su adhesión y distribución uniforme sobre la superficie foliar.

El posicionamiento estratégico del clortalonil en diferentes sistemas de cultivo refleja su versatilidad e importancia. En el cultivo de soja, su uso se concentra en las primeras aplicaciones del programa fungicida, especialmente entre las etapas V4 y R2, actuando como un punto de apoyo para el control preventivo de enfermedades de ciclo tardío. Esta estrategia es particularmente importante en regiones con alta incidencia de la roya asiática, ya que permite establecer una sólida base de protección antes de la aplicación de fungicidas sistémicos más específicos.

En el cultivo de maíz, la aplicación preventiva entre V8 y VT ha demostrado ser esencial, especialmente en regiones con antecedentes de cercosporiosis y turcicum. La aplicación durante este período crítico protege las hojas superiores de la planta, esenciales para el llenado del grano, garantizando así la preservación del potencial productivo.

El cultivo del algodón presenta particularidades que hacen del clortalonil un producto especialmente valioso. El programa de aplicación, que comienza en la etapa B1, con intervalos de 14 a 21 días, siempre combinado con fungicidas sistémicos, ha demostrado ser eficaz en el control de la ramularia, una de las principales enfermedades del cultivo. El carácter preventivo del clortalonil es esencial en este contexto, ya que la ramularia es una enfermedad difícil de controlar una vez establecida.

En caña de azúcar, la aplicación aérea de clortalonil para el control preventivo de la roya y otras enfermedades foliares ha adquirido creciente importancia, especialmente en variedades más susceptibles y en regiones con condiciones climáticas favorables al desarrollo de enfermedades.

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