Anticarsia gemmatalis (oruga de la soja) es una plaga de gran relevancia para la agricultura, especialmente en el cultivo de soja. El insecto es responsable de altos niveles de defoliación y puede comprometer significativamente la productividad, especialmente en poblaciones elevadas.
Clasificación taxonómica:
- Dominio: Eucariotas (organismos eucariotas, con células que tienen un núcleo organizado)
- Reino: Animalia (animales multicelulares, heterótrofos)
- Filo: Artrópodos (artrópodos, caracterizados por cuerpo segmentado, exoesqueleto y apéndices articulados)
- Clase: Insecta (insectos, con tres partes principales del cuerpo: cabeza, tórax y abdomen, más seis patas)
- Orden: Lepidoptera (Lepidoptera, un grupo que incluye polillas y mariposas, caracterizado por tener alas cubiertas de escamas)
- Familia: Erebidae (anteriormente clasificada en la familia Arctiidae. Incluye polillas con diversos patrones y a menudo asociadas con plantas hospedantes)
- Género: Anticarsia
- Especies: Anticarsia gemmatalis
Nombres comunes
Anticarsia gemmatalis Se la conoce principalmente como oruga de la soja. Pero también se le puede llamar oruga de la hoja, debido a su capacidad de causar graves daños a las hojas de las plantas hospedantes.
Cultivos atacados
Aunque predomina en la soja, Anticarsia gemmatalis Puede atacar otros cultivos, especialmente legumbres.
El daño es más significativo en zonas con monocultivo de soja, donde la disponibilidad de alimentos es constante.
Biología
El ciclo de vida de A. gemmatalis Incluye cuatro etapas: huevo, larva, pupa y adulto.
En la etapa larvaria, la oruga pasa por seis estadios. Los estadios son las etapas intermedias del crecimiento larvario, que ocurren entre las mudas de la oruga (ecdisis). Con cada estadio, la oruga crece y aumenta de tamaño, hasta alcanzar la etapa final del desarrollo larvario, cuando está lista para transformarse en pupa.
Las pequeñas orugas son de color verde y tienen cuatro pares de patas abdominales, dos de las cuales son vestigiales, lo que les da un movimiento característico de longitud.
Las orugas más grandes, de más de 15 mm, pueden ser de color verde u oscuro, con tres líneas longitudinales blancas en el dorso.
Los adultos son polillas que varían en color, desde gris claro hasta marrón oscuro, con una línea diagonal de color marrón rojizo en el primer par de alas.
Las hembras ponen huevos de color verde claro, generalmente en el envés de las hojas, pecíolos y ramas. La eclosión ocurre dentro de los tres días y las orugas comienzan a alimentarse poco después.
Ecología
La plaga se ve favorecida por las condiciones climáticas cálidas y húmedas, comunes en las regiones productoras de soja de Brasil. Los ciclos sucesivos de siembra y un manejo inadecuado favorecen el aumento poblacional de la oruga, especialmente en sistemas agrícolas con baja diversidad biológica.
Algunos de sus enemigos naturales:
- Parasitoides: insectos como Un tricograma precioso parasitan los huevos, impidiendo el desarrollo de las larvas.
- Depredadores: Los escarabajos, pájaros y otros insectos depredadores atacan a las larvas y a los adultos.
- Patógenos: hongos como Nomuraea rileyi y virus como el nucleopoliedrovirus (NPV) infectan las larvas y causan su mortalidad.
daño
El daño ocurre principalmente del tercer al sexto estadio larvario.
Inicialmente, las orugas perforan las hojas, conservando las nervaduras. A partir de la cuarta etapa consumen más del 95% del total de hoja consumida por ciclo, lo que equivale a hasta 120 cm² por oruga.
En altas densidades de población, pueden provocar una defoliación superior al 30%, comprometiendo el desarrollo de las plantas y provocando pérdidas de productividad.
Control
la administración de Anticarsia gemmatalis debe ser integrado, involucrando prácticas culturales, biológicas y químicas:
- Control biológico: Utilizar enemigos naturales, como parasitoides y depredadores, es una estrategia eficaz. Bioinsecticidas a base de Bacillus thuringiensis son ampliamente recomendados.
- monitoreo: La inspección periódica de los cultivos es esencial para identificar el nivel de infestación y determinar el momento adecuado para la intervención.
- Control químico: El uso de insecticidas debe realizarse con discreción, considerando el nivel de daño económico y procurando evitar la resistencia de las plagas.
- Prácticas culturales: El manejo adecuado de los cultivos, incluida la rotación de cultivos y el mantenimiento de la diversidad de plantas, contribuye a reducir la presión de las plagas.
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