Amrasca biguttula

15.09.2025 | 10:32 (UTC -3)
Foto: Isaac Esquivel
Foto: Isaac Esquivel

Amrasca biguttula (Ishida, 1913), conocida popularmente como chicharrita verde, destaca como una de las principales plagas polífagas en los sistemas agrícolas tropicales y subtropicales.

Reino: Animalia

Filo: Artrópodos

Clase: Insecta

Orden: Hemiptera

Suborden: Auchenorrhyncha

Infraorden: Cicadomorpha

Superfamilia: Membracoidea

Familia: Cicadellidae

Subfamilia: Typhlocybinae

Tribu: Erythroneurini

Género: Amrasca

Especies: Amrasca biguttula (Ishida, 1913)

Taxonomía

La posición taxonómica de Amrasca biguttula Refleja la compleja evolución de los estudios sistemáticos sobre los cicadélidos. Descrita originalmente por Ishida en 1913 como Erythroneura biguttula, la especie fue posteriormente reclasificada en diferentes géneros, incluyendo Typhlocyba y Empoasca, antes de su clasificación actual en el género. Amrasca.

Perteneciente a la subfamilia Typhlocybinae, A. biguttula comparte características diagnósticas típicas de este grupo altamente especializado, incluido el tamaño corporal pequeño, la ausencia de ocelos y la presencia de filas de espinas en las tibias traseras.

Aspectos biológicos

El ciclo biológico de Amrasca biguttula ejemplifica las adaptaciones evolutivas de insectos especializados en la explotación de recursos vegetales específicos.

Su metamorfosis es incompleta y dura aproximadamente de 15 a 20 días en condiciones óptimas. Refleja una estrategia reproductiva centrada en la colonización rápida y eficiente de hospedadores adecuados.

La capacidad reproductiva de las hembras, que pueden poner entre 40 y 60 huevos durante su período reproductivo, combinada con generaciones superpuestas, da como resultado un potencial de crecimiento poblacional exponencial en condiciones favorables.

La inserción de huevos en el parénquima foliar representa una adaptación conductual significativa, que proporciona protección contra la desecación y los depredadores, a la vez que garantiza que las ninfas emergentes tengan acceso inmediato a los recursos alimenticios. El desarrollo a través de cinco estadios ninfales, con residencia preferente en la superficie abaxial de las hojas, demuestra una estrategia para minimizar los riesgos ambientales y maximizar la eficiencia alimentaria.

El comportamiento alimentario especializado de A. biguttula Se caracteriza por la inserción precisa de sus estiletes en el mesófilo foliar, evitando las principales estructuras vasculares. Presenta una coevolución refinada con sus hospedantes. Esta especialización permite una extracción eficiente de nutrientes a la vez que minimiza las respuestas de defensa de la planta, lo que contribuye a su éxito como plaga agrícola.

Adulto con dos manchas negras distintivas en la cabeza y el ala (A) ; abdomen disecado y limpio del macho, que indica el par de apodemas que se extienden hasta el tergo VII y el tergo VIII con crestas internas arqueadas (B) ; ninfa de quinto estadio con marcas en las almohadillas de las alas (C) ; y comparación de A. bigutulla y un adulto de aspecto similar de la chicharrita de la patata (D) - doi.org/5/insects10.3390
Amrasca biguttula Adulto con dos manchas negras distintivas en la cabeza y el ala. (A); abdomen disecado y limpio del macho, indicando el par de apodemas que se extienden hasta el tergito VII y el tergito VIII con crestas internas arqueadas (B); Ninfa de quinto estadio con marcas en las almohadillas de las alas (C); y comparación de A. bigutulla y un saltahojas adulto de aspecto similar (D) - doi.org/10.3390/insects16090966

Dinámica ecológica

La ecología de Amrasca biguttula Trasciende sus características biológicas individuales, integrándose en una compleja red de interacciones que determinan su distribución, abundancia e impacto económico. Su distribución geográfica, centrada en las regiones tropicales y subtropicales del Viejo Mundo, refleja las limitaciones climáticas específicas y las oportunidades de colonización asociadas con la expansión de los cultivos hospedantes.

La polifagia de A. biguttula, con una marcada preferencia por las malváceas, especialmente el algodón, pero que también incluye fabáceas y solanáceas, ilustra una estrategia evolutiva que maximiza las oportunidades de alimentación, manteniendo al mismo tiempo las especializaciones fisiológicas necesarias para superar las defensas químicas de las plantas. Esta flexibilidad alimentaria contribuye significativamente a su capacidad para establecerse en diferentes agroecosistemas y a su persistencia en diversos paisajes agrícolas.

Las interacciones con los enemigos naturales representan un componente fundamental de la dinámica poblacional de A. biguttula. El complejo depredador, que incluye crisopas, antocóridos, coccinélidos y arañas saltadoras, asociado con parasitoides especializados como especies de Anagrus e gonatocero, constituye una red de control biológico natural cuya eficacia puede mejorarse mediante prácticas de manejo adecuadas.

La estructura metapoblacional de A. biguttula, caracterizada por poblaciones fuente en cultivos permanentes de riego y poblaciones receptoras en hospedantes temporales, ejemplifica la importancia de la heterogeneidad espacial en la dinámica de las plagas agrícolas. Esta organización espacial tiene implicaciones directas para las estrategias de manejo, ya que el control debe considerar tanto las áreas de producción como los hábitats adyacentes que sirven como refugios y fuentes de recolonización.

Estrategias de gestión

El daño causado por Amrasca biguttula resultan principalmente de la extracción de savia y la consiguiente reducción de la capacidad fotosintética de las plantas hospedantes.

El amarillamiento de las hojas, el marchitamiento y la eventual defoliación prematura pueden provocar pérdidas de rendimiento significativas, especialmente cuando las infestaciones ocurren durante etapas críticas del desarrollo del cultivo.

En el algodón, el huésped preferido de la especie, las pérdidas pueden alcanzar niveles económicamente inaceptables si no se aplican medidas de control adecuadas.

La gestión integrada de A. biguttula Debe incorporar múltiples estrategias complementarias, reconociendo la complejidad ecológica involucrada. Prácticas culturales como la eliminación de malezas hospedantes, la rotación de cultivos y la selección de variedades resistentes constituyen la base de los programas de manejo sostenible.

El control biológico, a través de la conservación y mejora de los enemigos naturales, ofrece oportunidades significativas para reducir las poblaciones de plagas sin impactos ambientales adversos.

El uso de insecticidas químicos, cuando sea necesario, debe guiarse por el monitoreo sistemático de las poblaciones y el establecimiento de niveles específicos de daño económico para cada sistema de cultivo. La rotación de ingredientes activos y su aplicación directa al envés de las hojas son prácticas esenciales para maximizar la eficacia y minimizar el desarrollo de resistencia.

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