Alternaria solani

01.07.2025 | 08:29 (UTC -3)
Foto: Jesús Guerino Tofoli
Foto: Jesús Guerino Tofoli

Alternaria solani (Ellis y G. Martin) LR Jones y Grout es uno de los principales hongos patógenos de las solanáceas cultivadas en todo el mundo. Este hongo causa el tizón temprano, una enfermedad que limita la producción de papas, tomates, berenjenas y pimientos. La especie forma parte del complejo Alternaria alternata y pertenece al filo Ascomycota, clase Dothideomycetes.

Las posiciones actuales de la taxonomía a.solani De la familia Pleosporaceae, orden Pleosporales. El hongo se describió inicialmente como Macrosporium solani por Ellis & Martin en 1882, y posteriormente reclasificado por Jones & Grout en 1897.

Las características morfológicas diagnósticas incluyen conidios dematiáceos, claviformes a obclavados. Los conidios presentan de 8 a 12 septos transversales y de 1 a 5 septos longitudinales. El rostro, cónico y de hialino a subhialino, mide de 20 a 100 μm de longitud. La coloración varía del marrón oliva al marrón oscuro.

Los conidióforos emergen solos o en pequeños grupos, midiendo entre 50 y 100 μm de longitud y entre 6 y 10 μm de diámetro. La producción de conidios se produce acropétamente, con liberación individual por abscisión.

Biología

Alternaria solani Se reproduce exclusivamente asexualmente mediante conidiogénesis holoblástica. La producción de conidios sigue un patrón acropétalo, donde los conidios jóvenes se desarrollan en el ápice de los conidióforos. El proceso comienza con la tumescencia apical del conidióforo, seguida de una elongación progresiva y septación.

La maduración de los conidios requiere de 48 a 72 horas en condiciones óptimas. Cada conidióforo produce de 15 a 30 conidios durante su período activo. La liberación se produce por abscisión natural o estimulación mecánica. La viabilidad de los conidios se mantiene alta (>90%) durante 6 a 12 meses en condiciones secas.

Germinación y establecimiento

Los conidios germinan tras 2-4 horas en presencia de agua libre, temperatura adecuada y sustrato nutritivo. La germinación es multipolar, produciendo de 2 a 6 tubos germinativos por conidio. El crecimiento inicial es predominantemente apical, con una tasa de elongación de 10-15 μm/hora.

La formación de apresorios ocurre entre 6 y 12 horas después de la germinación. Estas estructuras de adhesión y penetración miden entre 8 y 12 μm de diámetro y presentan una gruesa pared melanizada. La presión de turgencia en los apresorios alcanza entre 40 y 60 MPa, lo que facilita la penetración cuticular.

Parámetros ambientales

La temperatura óptima para el crecimiento se sitúa entre 24 y 29 °C, con una tasa máxima de crecimiento de 8 a 12 mm/día. Los límites térmicos se establecen entre 6 °C (mínima) y 34 °C (máxima). La esporulación máxima se produce entre 22 y 26 °C, con una reducción significativa por encima de 30 °C.

La humedad relativa crítica para la germinación es del 95-100 %. El crecimiento vegetativo requiere una HR mínima del 80 %. La alternancia de períodos secos y húmedos estimula la conidiogénesis. La humedad foliar continua durante 12-24 horas favorece infecciones graves.

Proceso de infección

El patógeno penetra directamente a través de la cutícula mediante presión mecánica y degradación enzimática. La penetración estomática es secundaria y ocurre principalmente en condiciones de alta humedad. El tiempo de penetración varía de 4 a 8 horas, dependiendo del grosor de la cutícula.

El desarrollo del tubo germinativo conduce a la formación de micelio ramificado intercelular e intracelular. Las hifas tienen un diámetro de 3-5 μm y crecen polarizadas. La colonización inicial se concentra en el mesófilo esponjoso y posteriormente se expande a la empalizada.

Patogénesis molecular

La patogénesis implica la producción secuencial de enzimas hidrolíticas. Las cutinasas inician la degradación de la cutícula. Las pectinasas y celulasas despolimerizan los componentes de la pared celular. Las proteasas degradan las proteínas estructurales y enzimáticas del huésped.

Las toxinas específicas que producen incluyen alternariol (10-50 μg/ml) y ácido tenuazónico (5-25 μg/ml). Estas fitotoxinas causan necrosis programada, lo que facilita la colonización necrotrófica. La melanina confiere protección contra los compuestos antimicrobianos del huésped.

Estrategias de supervivencia

La supervivencia se produce mediante múltiples estrategias adaptativas. El micelio persiste en los residuos de cultivo de 12 a 24 meses, manteniendo su viabilidad a temperaturas de -10 a 40 °C. La producción de esclerocios (hifas compactas) garantiza la resistencia a la desecación.

Los conidios resisten la desecación durante períodos prolongados gracias a la trehalosa y otros azúcares protectores. La concentración de melanina en la pared conidial les confiere resistencia a la radiación UV. La formación de clamidosporas (conidios de pared gruesa) se produce en condiciones nutricionalmente limitantes.

Ciclo epidemiológico

El ciclo anual comienza con la activación de las estructuras de supervivencia en primavera. La producción primaria de inóculo se correlaciona con el aumento de la temperatura y la disponibilidad de agua. Los ciclos de infección secundaria se repiten a intervalos de 7 a 14 días a lo largo de la temporada de crecimiento.

El período de incubación varía de 3 a 7 días en condiciones favorables. La esporulación comienza entre 5 y 10 días después de la aparición de los síntomas. Cada lesión produce de 10³ a 10⁶ conidios durante su período activo. La dispersión aérea permite la colonización de hospedadores distantes.

variabilidad fisiológica

Poblaciones de a.solani Presentan una variabilidad limitada en sus características morfológicas y fisiológicas. La reproducción predominantemente clonal mantiene la homogeneidad genética. Las mutaciones espontáneas ocurren con una frecuencia de 10⁻⁶ a 10⁻⁸ por generación.

La adaptación a los fungicidas se desarrolla mediante mutaciones puntuales en genes diana. La resistencia cruzada entre fungicidas del mismo grupo químico es frecuente. La capacidad competitiva de los aislados resistentes puede ser menor que la de los sensibles.

Ecología y epidemiología

Alternaria solani Se distribuye mundialmente entre las latitudes 60°N y 45°S, con prevalencia en regiones templadas y subtropicales. Las principales regiones productoras afectadas son América del Norte (EE. UU., Canadá), Europa (Países Bajos, Alemania, Reino Unido), Asia (China, India, Corea) y América del Sur (Brasil, Argentina, Chile).

La distribución altitudinal varía de 0 a 3000 metros, con mayor incidencia entre 500 y 2000 m. Existen limitaciones geográficas en regiones áridas (Oriente Medio, Norte de África) y regiones tropicales ecuatoriales húmedas. La introducción en nuevas regiones se correlaciona con la expansión del cultivo de solanáceas.

El nicho ecológico primario comprende los tejidos vegetales senescentes y estresados ​​de las solanáceas cultivadas. El hongo coloniza preferentemente las hojas con déficit nutricional, daño mecánico o estrés hídrico. La especificidad del hospedador se concentra en 15-20 especies de... Solanum e Pimiento.

Como saprófito secundario, a.solani actúa en la descomposición de la materia orgánica del suelo, compitiendo con Fusarium spp., Rizoctonia spp. y bacterias saprofitas. El pH óptimo del suelo se encuentra entre 6,0 y 7,0, con limitaciones en suelos ácidos (pH < 5,0) o alcalinos (pH > 8,0).

La dispersión anemófila es el principal mecanismo de diseminación. Los conidios suspendidos en corrientes de aire alcanzan altitudes de 1000 a 3000 metros, lo que permite el transporte transcontinental. Vientos de 15 a 25 km/h optimizan la liberación y dispersión. La concentración atmosférica varía estacionalmente: 10-50 conidios/m³ (invierno) y 50-200 conidios/m³ (verano).

El movimiento localizado (0,1-10 km) se debe a la salpicadura de la lluvia, el riego por aspersión y las prácticas de cultivo. Las gotas de 2-5 mm transportan de 10² a 10⁴ conidios por impacto. La velocidad terminal de los conidios en aire en calma es de 0,8-1,2 cm/s.

La dispersión antropogénica se produce a través de semillas contaminadas (incidencia del 0,01-0,1 %), plántulas infectadas, equipos agrícolas y embalajes. El transporte pasivo en la ropa y el calzado contribuye a la propagación en invernaderos.

Factores ambientales limitantes

Temperatura: Límites absolutos de -5 °C (mortalidad de conidios) y 42 °C (desnaturalización de proteínas). Temperatura óptima para la infección: 20-25 °C. El rango diario de 10-15 °C favorece los ciclos de infección. Las heladas interrumpen el desarrollo de la epidemia.

Humedad: Humedad relativa crítica del 85% para la germinación de conidios. Un déficit de presión de vapor <1,0 kPa favorece la infección. Los periodos secos (HR <60%) durante más de 48 horas reducen la viabilidad de los conidios. El rocío matutino durante 4-8 horas mantiene condiciones favorables.

Radiación: La radiación UV-B (280-315 nm) causa mutaciones letales en los conidios expuestos. Una intensidad >50 μW/cm² reduce la viabilidad en un 50 % después de 4 horas. La radiación PAR (400-700 nm) estimula la esporulación tras un periodo de oscuridad.

Precipitación: Las precipitaciones de 2 a 10 mm/día favorecen la infección. Las lluvias intensas (>50 mm/día) eliminan el inóculo foliar. Los períodos de lluvia seguidos de 24 a 48 horas de sequía maximizan el desarrollo de la epidemia.

Epidemiología temporal

El desarrollo de la epidemia sigue un modelo multiétnico con múltiples ciclos anuales. El inóculo primario proviene de residuos de cultivos (70-80%), semillas infectadas (10-15%) y hospedadores alternativos (5-10%).

Fase de establecimiento (0-30 días): Infección inicial, período de latencia prolongado, baja intensidad de la enfermedad.

Fase exponencial (30-60 días): ciclos secundarios rápidos, crecimiento exponencial de las lesiones, esporulación máxima.

Fase de declive (60-90 días): Senescencia de las hojas, reducción de tejido susceptible, formación de estructuras de supervivencia.

Epidemiología espacial

La distribución espacial de la enfermedad sigue un patrón agregado con un índice de dispersión (I) de 1,5 a 3,0. Los focos primarios se localizan cerca de las fuentes de inóculo (bordes, residuos de cultivos). El gradiente de la enfermedad disminuye exponencialmente con la distancia al foco (coeficiente de -0,1 a -0,3 m⁻¹).

La tasa de expansión del brote varía entre 0,5 y 2,0 m/día, dependiendo de las condiciones meteorológicas. Las barreras físicas (cortavientos, vegetación) reducen la dispersión entre un 60 y un 80 %. La heterogeneidad del hospedante (cultivares, estadios fenológicos) influye en los patrones espaciales.

interacciones ecológicas

Competencia interespecífica: antagonismo con Bacilo spp. (antibiosis), Trichoderma spp. (competencia por nutrientes) y Pseudomonas spp. (producción de sideróforos). Los coeficientes de competencia varían entre 0,3 y 0,8 según la especie antagonista.

Facilitación: asociación sinérgica con Fusarium oxysporum Aumenta la gravedad entre un 30 y un 50 %. Las heridas causadas por insectos (trips, ácaros) predisponen a la infección. La deficiencia nutricional (K, Ca) aumenta la susceptibilidad.

Parasitismo: Ampelomyces quisqualis conidios de parásitos de a.solaniLos virus micóticos reducen la virulencia entre un 20 y un 40 %. Los nematodos (aphelenchoides spp.) dispersan conidios en el suelo.

Modelos epidemiológicos

Los modelos predictivos se basan en variables meteorológicas. El modelo TomCast utiliza la temperatura y la humedad foliar. Un valor de severidad de la enfermedad (DSV) superior a 18 indica la necesidad de control químico.

El modelo Wallin incorpora humedad relativa, temperatura y precipitación. La acumulación de 300 a 400 unidades de presión de la enfermedad indica una alta probabilidad de epidemia. Los sistemas de alerta temprana anticipan la aplicación de fungicidas con 5 a 7 días de anticipación.

Impacto del cambio climático

Las proyecciones climáticas indican una expansión del área de riesgo de entre un 15 % y un 25 % para 2050. El aumento de la temperatura favorece la formación de múltiples ciclos anuales. Los cambios en los patrones de precipitación modifican los patrones epidemiológicos regionales.

Los fenómenos meteorológicos extremos (olas de calor, sequías prolongadas) pueden reducir la incidencia de enfermedades. Sin embargo, el aumento de la frecuencia de las lluvias intermitentes favorece las condiciones de infección. La adaptación de las poblaciones de hongos a las nuevas condiciones climáticas representa un reto futuro.

Sintomatología y daños

Los síntomas característicos incluyen manchas necróticas circulares u ovaladas en las hojas, con anillos concéntricos y un halo amarillento. El diámetro varía entre 5 y 15 mm. Las infecciones graves causan defoliación prematura.

En el tallo se observan lesiones alargadas, deprimidas y de color marrón oscuro. Los cancros pueden rodear el tallo, causando marchitez y muerte de la parte aérea. En los frutos se desarrollan manchas circulares deprimidas con la característica podredumbre seca.

En los tubérculos de papa, las lesiones se presentan como manchas circulares, deprimidas y de color marrón oscuro en la superficie. El pardeamiento interno es limitado, característico de la podredumbre seca superficial.

Control y gestión

El manejo integrado combina estrategias culturales, químicas y biológicas. Las prácticas culturales incluyen la rotación de cultivos cada 2-3 años, la eliminación de residuos y un espaciamiento adecuado para la ventilación. El riego por goteo reduce la humedad foliar.

El control químico utiliza fungicidas sistémicos y protectores de los grupos de las estrobilurinas, triazoles y ditiocarbamatos. La aplicación preventiva o al inicio de los síntomas maximiza la eficacia.

Los agentes de control biológico incluyen Bacillus subtilis (esporas) e Trichoderma La resistencia genética se basa en genes de resistencia parcial y los programas de mejoramiento se centran en la resistencia cuantitativa.

Haga clic aquí para ver qué fungicidas están registrados para el control de Alternaria solani

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