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Los residuos de las industrias del carbón pueden ser grandes aliados para que los productores de cebolla mejoren la calidad del suelo y la productividad de los cultivos. Esto es lo que señalan dos estudios de investigación con biocarbón en agricultura realizados por Epagri en la Estación Experimental Ituporanga. “El aprovechamiento de este residuo, además de aportar beneficios al suelo y a las plantas, contribuye a reducir los pasivos ambientales de la actividad carbonífera”, destaca el investigador Fábio Satoshi Higashikawa.
El biocarbón es un material de bajo costo: se vende a alrededor de 1 real el kilo en industrias de Santa Catarina. “En la fabricación del carbón vegetal que utilizamos para hacer barbacoas también se genera en las industrias un residuo más pequeño y fino, también conocido como 'molino de carbón' o 'polvo de carbón'. Cuando utilizamos este material con fines agrícolas o ambientales, lo llamamos biocarbón”, explica Fábio.
La investigación de Epagri sobre el uso de biocarbón en la producción de cebolla comenzó en 2016 con un proyecto inédito en el mundo que evaluó los efectos de este material sobre la fertilidad del suelo en un sistema de siembra directa. Esta investigación recibió apoyo del Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq).
La conclusión del estudio fue que, a partir de una dosis de 1t/ha, el uso de biocarbón en cultivos de cebolla mejora la fertilidad del suelo, aumentando los niveles de nutrientes como fósforo, potasio y calcio y también de materia orgánica. “El biocarbón también aumenta el pH del suelo, reduce la actividad del aluminio, que es tóxico para las plantas, y puede aumentar la producción de cebolla en años con condiciones climáticas favorables”, añade Fábio.
El investigador explica que este material es más resistente a la descomposición y, por tanto, permanece más tiempo en el suelo que otras formas de materia orgánica. “De esta manera, aporta beneficios más duraderos al sistema de siembra”, señala. Los efectos dependen del tipo de biocarbón, la dosis, el tipo de suelo y el sistema de plantación.
Al utilizar biocarbón para sustituir parcialmente el uso de fertilizantes, los productores de cebolla podrán reducir el coste de producción de los cultivos. Los técnicos de Epagri recomiendan su uso tanto en cultivos con preparación del suelo convencional como en el sistema de plantación directa. “El biocarbón puede aplicarse en la superficie del suelo y luego incorporarse, o puede aplicarse directamente sobre la paja del abono verde”, recomienda el investigador Fábio.
Un segundo estudio, realizado recientemente por Epagri y también inédito en Brasil, demuestra los beneficios del biocarbón sobre las propiedades físicas del suelo y el rendimiento de la cebolla. La investigación, desarrollada con el apoyo de la Fundación Estatal de Apoyo a la Investigación y la Innovación de Carolina del Sur (Fapesc) y en alianza con la Universidad Estadual de Carolina del Sur (Udesc), evaluó áreas que recibieron dosis de este material en 2016.
Los investigadores evaluaron dos áreas de cebolla: una bajo sistema de siembra directa y la otra sin cultivos de cobertura. “Como los efectos físicos sobre el suelo toman tiempo, consideramos experimentos que durarían seis años. En la literatura científica existen muy pocos estudios en condiciones de campo a largo plazo que evalúen el efecto del biocarbón sobre las propiedades físicas del suelo. Por tanto, el proyecto generó información relevante y sin precedentes para la cadena productiva y la comunidad científica”, destaca el investigador de Epagri.
Además de aumentar el contenido de carbono en el suelo, la aplicación de biocarbón aumentó la estabilidad de los agregados del suelo. Esta característica mejora la resistencia a la erosión. Las áreas con biocarbón también mejoraron la retención y disponibilidad de agua en el suelo, reduciendo la necesidad de riego de cultivos.
“Estos efectos aumentan la resiliencia del suelo y de los cultivos en años con condiciones climáticas desfavorables”, resume Fábio. Los resultados se observaron a partir de 1t/ha de biocarbón incorporado al suelo y fueron más evidentes en un sistema de siembra directa.
Un tercer proyecto de investigación de Epagri que utiliza biocarbón en el cultivo de cebolla ya se encuentra en fase de recaudación de fondos. El objetivo, en la siguiente etapa, es evaluar el efecto de este material sobre los microorganismos presentes en el suelo. “Según datos de la literatura científica, el biocarbón aumenta la biodiversidad, la abundancia y la actividad de los microorganismos del suelo”, apunta el investigador.
El origen del uso del biocarbón en la agricultura surgió de la investigación en Terra Preta de Índio (TPI), así se llama a los suelos más oscuros y fértiles de la Amazonia. Los estudios han indicado que el TPI es el resultado de la actividad de los antiguos pueblos indígenas, que utilizaban materia orgánica carbonizada para preparar el suelo en la agricultura.
En Santa Catarina, la práctica de utilizar biocarbón aún no es muy común en los cultivos. Algunos agricultores utilizan este material para mejorar el suelo en la producción de hortalizas y cereales, pero aún sin criterios ni dosis adecuadas. El investigador Fábio explica que una de las limitaciones del uso de este material es la disponibilidad local. “Como todo residuo orgánico, el costo de transporte limita su uso a zonas cercanas al sitio de producción”, considera.
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