Grupo Biobest contrata la adquisición del 85% de Biotrop Participações SA
Las acciones restantes deben adquirirse después de un período de transición de tres años.
En la región francesa de Burdeos, la cosecha de uvas por la noche se ha convertido en una estrategia para combatir el cambio climático y mejorar la calidad del vino. La práctica puede generar ahorros de energía. Y ya es habitual en otras regiones productoras de vino como Australia y California. La información es de la Agencia France Press (AFP).
El motivo del nuevo modelo es doble: calidad de la uva y adaptación al cambio climático. Loic Malherbe, conductor de cosechadoras, explicó a la AFP que se conservan la frescura y el sabor de las uvas. La práctica no es nueva, pero está ganando terreno.
Kees Van Leeuwen, profesor de Bordeaux Sciences Agro, ve ventajas económicas. Las uvas cosechadas de noche no necesitan refrigeración durante el transporte. Esto ahorra energía. Van Leeuwen proyecta que la práctica podría volverse común, especialmente a medida que avanza el cambio climático.
Stéphane Heraud, propietario de un viñedo en Burdeos, también utiliza hielo seco para mantener frescas sus uvas. Afirma que la práctica es antigua para las uvas blancas y rosadas. Sin embargo, no descarta la posibilidad de expandirse a las uvas tintas. La cooperativa Vignerons de Tutiac, que dirige Heraud, es una de las mayores productoras de vino de la región. Destacan por su elaboración de vinos rosados.
El enólogo jefe de Tutiac, Paul Oui, destaca la preferencia del consumidor por los rosas claros y transparentes. Cosechar por la noche ayuda a limitar la transferencia del color de la piel al jugo. Esa noche se producirían medio millón de botellas de vino a partir de uvas cosechadas.
Por último, el cambio en las prácticas de recolección refleja el cambio climático en curso. Las temperaturas más altas aceleran la maduración de las uvas. Heraud recuerda que, en su infancia, la cosecha se realizaba en noviembre. El año pasado finalizó el 30 de septiembre. El cambio climático, según él, es innegable. Por lo tanto, la tendencia hacia la cosecha nocturna es una adaptación necesaria y quizás un nuevo estándar en la viticultura mundial.
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