Estudio de Rede AP apunta a reducción de costos en la producción de algodón en un sistema agrícola en MT

Los drones formaron parte de las herramientas de agricultura de precisión utilizadas en la investigación para evaluar la aplicación de diferentes tasas de insumos en la producción de algodón en Mato Grosso.

27.06.2022 | 15:04 (UTC -3)
Embrapa
Los drones formaron parte de las herramientas de agricultura de precisión utilizadas en la investigación para evaluar la aplicación de diferentes tasas de insumos en la producción de algodón en Mato Grosso. - Foto: Ricardo Inamasu
Los drones formaron parte de las herramientas de agricultura de precisión utilizadas en la investigación para evaluar la aplicación de diferentes tasas de insumos en la producción de algodón en Mato Grosso. - Foto: Ricardo Inamasu

Esta es la conclusión de la primera investigación realizada en el sistema de finca en el cultivo de algodón en el país. El estudio, realizado por la Red de Agricultura de Precisión de Embrapa, en colaboración con el sector productivo de fincas del Centro-Oeste de Brasil, encontró que es posible reducir costos hasta en un 13% aplicando diferentes tasas de insumos a la producción de las plantas. Los experimentos en el sistema de finca se realizan en el área de producción, mientras se desarrolla el cultivo, sin alterar la rutina de la propiedad.

Los investigadores evaluaron la variabilidad espacial y temporal del área agrícola en la cosecha 2019-2020 utilizando técnicas de agricultura de precisión (AP) para encontrar la dosis ideal de insumos que se aplicarían al cultivo. El sistema de gestión agrícola, un concepto de AP, permite monitorear, recolectar y analizar información a través de tecnologías que facilitan la toma de decisiones por parte de productores y trabajadores.

Con el uso de AP, es posible utilizar de manera más racional los insumos, al momento, localmente, aplicando dosis adecuadas, con potencial de generar beneficios económicos y ambientales para el productor. La generación de estos beneficios, con impactos directos en los costos de producción, integra resultados de investigación propuestos por la Red AP, creada en 2009 con la participación de más de 200 investigadores de Embrapa, universidades, instituciones de ciencia y tecnología y empresas.

En su tercera y última fase, que finalizará a finales de año, el proyecto propone, entre otras soluciones, la entrega de tecnologías habilitantes validadas y experiencias generadas, como modelo de aplicación para la implementación rápida y efectiva de la agricultura de precisión en el Sistema de producción de algodón en Mato Grosso. Con base en los resultados de los experimentos en finca, los investigadores esperan consolidar prácticas de AP con aplicabilidad en diferentes sistemas de producción en todo Brasil.

Dosis combinadas

De gran importancia económica para Brasil, quinto productor mundial, el cultivo del algodón también se considera muy exigente, ya que presenta mayores riesgos e inversiones. Sin embargo, el aumento de las inversiones en cultura no es proporcional al aumento de la productividad esperada. Por eso, el Instituto Mato-Grossense do Algodão viene invirtiendo en el uso de herramientas de agricultura de precisión, de manera más intensiva, para reducir costos y aumentar la productividad.

Para intentar equilibrar el desequilibrio entre gastos e ingresos, un grupo de 16 profesionales de Embrapa Instrumentação (São Carlos – SP), Embrapa Agricultura Digital (Campinas – SP), Embrapa Soja (Londrina – PR) y el Instituto Mato-Grossense do Algodão (IMAmt), unieron fuerzas y habilidades para hacer posible la investigación.

Los resultados de los experimentos en finca, con la aplicación de diferentes dosis de insumos, fueron presentados por el investigador Júlio Franchini, de Embrapa Soja, el día 23, en la Feria Famato Embrapa, realizada del 22 al 24, en Cuiabá (MT). ). Franchini, uno de los miembros del equipo, participó en todo el proceso de diseño, evaluación e interpretación del estudio, entre otras fases del proyecto.

Según el coordinador del estudio, el investigador Carlos Manoel Pedro Vaz, de Embrapa Instrumentación, la propuesta para el experimento en finca consistió en encontrar la combinación ideal de dosis de los insumos evaluados, que proporcionaría mayor productividad. “En este modelo es posible generar curvas de respuesta para la aplicación de insumos, que son importantes para apoyar la definición de estrategias cuando se trata de tasas variables”, dice Vaz.

Además, la investigación también tuvo como objetivo motivar a los productores a realizar experimentos en finca para evaluar la productividad y los costos de los cultivos, utilizando el potencial de las máquinas disponibles en la propiedad, que ya cuentan con herramientas AP a bordo. El primer paso consistió en evaluar la variabilidad espacial de tres parcelas de dos fincas en Mato Grosso en cuanto a índices de vegetación de cultivos, conductividad eléctrica, altimetría-pendiente y textura del suelo. Luego, todas las capas de datos obtenidas se correlacionaron con los mapas de productividad de las respectivas parcelas.

En el estudio, los investigadores utilizaron métodos y herramientas AP ya consolidados, como el analizador granulométrico, desarrollado por Vaz, utilizado para obtener datos sobre las propiedades del suelo de las parcelas. El análisis de propiedades es fundamental para diagnosticar tu fertilidad. Los vehículos aéreos no tripulados, conocidos como furgonetas o drones, formaban parte del conjunto de herramientas utilizadas para la captura de imágenes, además de satélites y recursos que ya llevaban a bordo las propias máquinas agrícolas.

Los datos fueron procesados ​​y evaluados para definir parcelas virtuales georreferenciadas, representativas de las tres parcelas de alrededor de 200 hectáreas, y la instalación de experimentos en fincas en las fincas Três Lagoas, del grupo Scheffer, y Tucunaré, del grupo Amaggi. Las propiedades están ubicadas en el municipio de Sapezal, en Chapadão do Parecis, a 480 kilómetros de Cuiabá, capital del estado de Mato Grosso.

Según Vaz, luego se crearon combinaciones aleatorias de poblaciones de semillas, dosis de regulador de crecimiento y nitrógeno, que se aplicarían en proporciones variables, dependiendo de las dimensiones de las parcelas virtuales generadas y cargadas en las máquinas agrícolas, para que pudieran realizar la tarea. . El investigador explicó que las parcelas en la finca Três Lagoas fueron divididas en 144 parcelas virtuales, de 0,8 hectáreas cada una, mientras que en la finca Tucunaré la división fue por zona de manejo, con 192 parcelas virtuales, de 0,2 hectáreas. Las divisiones virtuales existen sólo en la programación de las máquinas que aplican los insumos y en los mapas de productividad generados por las cosechadoras.

La aplicación de insumos se realizó de acuerdo a la información obtenida de los análisis de conductividad eléctrica, índice de vegetación, textura del suelo, entre otros, y de acuerdo a la arquitectura de las parcelas virtuales, cuya cantidad fue relativa al número de combinaciones propuestas. . Es decir, se aplicaron 4 dosis de nitrógeno, 3 poblaciones de semillas y 3 dosis de regulador de crecimiento en las dos parcelas de la Fazenda Três Lagoas, con 4 repeticiones, resultando en 144 parcelas virtuales.

En la parcela de finca Tucunaré se tuvieron 4 dosis de nitrógeno, 4 poblaciones de semillas y una dosis de regulador de crecimiento específico para cada una de las 3 zonas de manejo definidas para el estudio.

Resultados expresivos

Según el estudio, las combinaciones compuestas para las dos parcelas de la finca Três Lagoas resultaron en ganancias del 13% y del 11% en relación a la productividad media de las unidades de cultivo. “En el caso de la parcela, con una ganancia de productividad del 13%, la combinación de insumos que brindará mayor rentabilidad resultará de la aplicación de 13 semillas por metro, 564 mililitros (mL) de regulador de crecimiento por metro y aplicación de 200 kg. de nitrógeno por hectárea, lo que resulta en una productividad de 343,4 arrobas por hectárea”, explicó Vaz. Una arroba equivale a 15 kg.

El análisis de la parcela de la finca Tucunaré, realizado por zona de manejo, arrojó que la productividad alcanzó 320 arrobas por hectárea, considerando que el promedio fue de 285,3 arrobas/ha. Vaz calculó que la ganancia fue del 12% con la aplicación de 8 semillas por metro, 200 kg de nitrógeno y 220 ml de regulador de crecimiento por hectárea.

En un análisis comparativo de los costos de los insumos, el investigador afirmó que, en las dos parcelas de la finca Três Lagoas, el costo de aplicar el regulador de crecimiento, por ejemplo, un promedio de 600 mililitros por hectárea, representó R$ 13.560. “Si consideramos que un litro de regulador en la región de Mato Grosso cuesta alrededor de R$ 113, ahorrar ese insumo con mayor productividad se vuelve muy interesante para el productor. Por ejemplo, en una de las parcelas el mejor rendimiento se obtuvo con el 80% de la dosis de regulador de crecimiento recomendada por la finca, resultando así en un ahorro del 20% de este agroquímico”, calculó el físico Carlos Vaz.

El investigador recuerda que datos de 2021 de la Empresa Nacional de Abastecimiento (Conab) resaltaron el alto costo de la producción de algodón. Los agroquímicos, categoría que incluye reguladores de crecimiento, junto con fertilizantes y semillas representaron el 87,1% de los costos. El regulador de crecimiento es importante para controlar la altura de la planta, que, sin el uso del insumo, puede alcanzar hasta dos metros, cuando lo ideal es 0,5 metros.

Para Ricardo Inamasu, líder de la Red de Agricultura de Precisión de Embrapa, la investigación mostró la importancia del proceso colaborativo con los productores en la construcción de métodos, conocimientos y procedimientos. “La AP planteó desafíos para perfeccionar las recomendaciones adecuadas para el uso local. La experimentación en finca permite una respuesta rápida y una recomendación adecuada para el proceso productivo, utilizando máquinas y equipos disponibles en las propiedades”, dice el investigador de Embrapa Instrumentación.

El presidente del Instituto del Algodón Mato-Grossense (IMAmt), Álvaro Salles, dice que realizar validaciones de técnicas de agricultura de precisión, como la aplicación de una tasa variable dependiendo de las necesidades de la planta, además de demostrar el beneficio directo del ahorro de recursos para el productor, aporta otro beneficio esencial para la sostenibilidad, ya que solo se aplican las dosis necesarias en cada parte del cultivo.

“Embrapa, en colaboración con otras instituciones, debería llevar más intensamente las herramientas AP al campo, para que los productores puedan evaluar y adoptar estas tecnologías, que deberían estar cada vez más presentes en el día a día agrícola”, dice Salles. El presidente del IMAmt cree que las soluciones adoptadas actualmente por los grandes productores pronto se adaptarán y permitirán a los pequeños y medianos productores, de diferentes cultivos, utilizarlas también. “Esto seguramente traerá mucha más eficiencia y productividad para todos”, evalúa.

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