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El Sindicato Nacional de la Industria de Productos Fitosanitarios (Sindiveg), junto con la Asociación Nacional de Empresas de Productos Fitosanitarios (Aenda), CropLife Brasil, la Asociación Nacional de Distribuidores de Insumos Agrícolas y Veterinarios (Andav) y la Organización de Cooperativas del Estado de Paraná (Ocepar), publicó una carta oficial con recomendaciones técnicas para prevenir la deriva en la aplicación de herbicidas hormonales. Esta declaración surge en respuesta al aumento de reportes de daños en viñedos y pérdidas en la formación de racimos, asociados al uso inadecuado de estas tecnologías.
Según las organizaciones, el aumento de casos es una señal de alerta para el sector. Si el problema persiste, existe el riesgo de que el Estado adopte restricciones más estrictas al uso de estos productos, lo que comprometería significativamente las estrategias disponibles para el manejo de malezas de hoja ancha.
Para Sindiveg, es fundamental reforzar las medidas de seguridad y orientar a todos los involucrados en la prescripción, comercialización y aplicación. El gerente de Asuntos Regulatorios de la Unión, Fábio Kagi (en la foto), afirma que el sector debe actuar de inmediato y de forma coordinada.
El uso responsable de herbicidas hormonales depende del estricto cumplimiento de las directrices técnicas. Prevenir la deriva es un compromiso colectivo y esencial para proteger los cultivos sensibles y garantizar la continuidad de las herramientas de gestión disponibles para los agricultores, enfatiza Kagi.
Sindiveg enfatiza que la aplicación solo debe realizarse con boquillas de inducción de aire capaces de generar gotas gruesas o extremadamente gruesas, según se especifica en las etiquetas, los prospectos y las prescripciones agronómicas. La correcta selección del modelo de boquilla y la presión de trabajo es crucial para lograr el espectro de gotas recomendado. Cualquier alteración de estos parámetros, como la velocidad de desplazamiento o la altura de la barra, puede modificar el patrón generado y aumentar el riesgo de deriva, lo que requiere una nueva revisión y recalibración del sistema.
También se deben reforzar las directrices sobre el volumen de pulverización, priorizando valores cercanos al límite máximo indicado en la etiqueta, para promover la formación de gotas más grandes y garantizar una cobertura adecuada. Además, se debe confirmar que el agricultor ha recibido las instrucciones necesarias, dispone del equipo adecuado y es capaz de realizar la aplicación según la etiqueta y la prescripción agronómica.
El documento aclara además que, al momento de la venta, los distribuidores y cooperativas deben asesorar a los productores sobre la necesidad de utilizar boquillas compatibles con la tecnología requerida para herbicidas hormonales. Si el equipo no cuenta con las boquillas adecuadas, estas deben reemplazarse antes de la aplicación. Para reforzar la relevancia de la guía, se recomienda dejar constancia de que el usuario recibió instrucciones sobre el modelo de boquilla, el rango de presión, las condiciones climáticas adecuadas y los cultivos sensibles de la zona circundante.
Las condiciones climáticas también son cruciales para una aplicación segura. La recomendación general es que la humedad relativa sea superior al 55%, la temperatura inferior a 30 °C y la velocidad del viento entre 3 y 10 km/h, a menos que se especifique lo contrario en la etiqueta de cada producto. El documento advierte sobre dos escenarios climáticos que aumentan significativamente el riesgo de deriva: la presencia de inversión térmica, muy común a primera hora de la mañana, cuando el aire frío permanece cerca del suelo e impide la dispersión de las gotas, y la aparición de corrientes convectivas en días extremadamente calurosos y secos, cuando el suelo caliente provoca un rápido ascenso del aire y puede transportar gotas a zonas no deseadas. En ambas situaciones, no se debe realizar la aplicación, lo que refuerza la necesidad de un monitoreo meteorológico continuo.
Las organizaciones también llaman la atención sobre la sensibilidad de algunos cultivos, como la uva, la manzana, el tomate y el algodón, que requieren una atención especial a la dirección del viento, lo que obliga a interrumpir la aplicación cuando existe el riesgo de que el producto sea transportado a zonas sensibles.
El documento refuerza la importancia de utilizar únicamente productos debidamente registrados, autorizados para el cultivo y adquiridos exclusivamente a distribuidores, cooperativas agrícolas o directamente a fabricantes. Antes de comprar, se debe verificar la integridad del embalaje, la identificación del fabricante, el número de registro en el Ministerio de Agricultura (MAPA) y la conformidad de la información. Las formulaciones ilegales, incluidas las versiones anteriores del éster butílico de 2,4-D, presentan un alto riesgo de volatilidad y deriva, y no están debidamente registradas en Brasil, lo que podría causar graves daños y comprometer la seguridad y la trazabilidad de toda la cadena.
“El uso de productos ilegales pone en riesgo la agricultura y toda la cadena de producción. La guía es clara: identificar, rechazar y denunciar cualquier sospecha”, enfatiza Kagi.
Juntas, las entidades, que también cuentan con el apoyo de la Federación de Agricultura del Estado de Paraná (Faep) y de la Agencia de Defensa Agropecuaria de Paraná (Adapar), reiteran su compromiso con el uso correcto, seguro y responsable de agrotóxicos y afirman que la adopción de las prácticas destacadas es fundamental para garantizar aplicaciones efectivas, minimizar riesgos y preservar las tecnologías de gestión disponibles para los productores.
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