Agrishow 2026 registra intenciones de negocio por valor de 11,4 millones de reales.
La feria recibió 197 visitantes y registró un descenso del 22% en las intenciones comerciales en comparación con la edición anterior.
Se prevé que el cultivo de fresas en Brasil continúe su trayectoria de crecimiento en 2026, con una producción nacional estimada en alrededor de 200 toneladas, según una encuesta del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El aumento del 2,6% con respecto al año anterior refleja las continuas mejoras en la productividad y un mayor avance tecnológico, especialmente en centros de producción tradicionales como Minas Gerais, São Paulo y Rio Grande do Sul.
A pesar de este panorama positivo, el cultivo aún enfrenta desafíos importantes, especialmente relacionados con las condiciones climáticas. Las olas de calor inusuales han afectado el desarrollo de los cultivos y el calendario de producción. Generalmente, la siembra de fresas en algunas regiones productoras de Brasil se realiza entre mediados de abril y finales de mayo, un período considerado ideal para asegurar un buen desarrollo radicular y crecimiento de la planta. Los cambios en este patrón, causados por el clima, pueden comprometer el rendimiento del cultivo.
En este contexto, incluso con los avances tecnológicos y productivos, el manejo fitosanitario sigue siendo un punto crítico para la sostenibilidad del cultivo. Entre las principales amenazas se encuentra el pulgón de la raíz (Rhopalosiphum rufiabdominaleEsta plaga se considera difícil de controlar porque actúa bajo tierra y a menudo se diagnostica tardíamente. El insecto succiona la savia de las raíces, provocando amarillamiento, disminución del vigor y retraso en el crecimiento de la planta, pudiendo llegar a ser mortal en casos más graves. La infestación tiende a ser más agresiva durante los periodos secos, cuando el campo ya sufre estrés hídrico.
La población de insectos está compuesta principalmente por hembras, y tanto las crías como los adultos se alimentan continuamente, extrayendo fluidos de las plantas e inyectando toxinas, lo que intensifica el daño al sistema radicular y compromete el desarrollo del cultivo. Fábio Kagi, gerente de Asuntos Regulatorios de la Unión Nacional de la Industria de Productos Fitosanitarios (Sindiveg), destaca que, además del daño causado por la succión de la savia, el pulgón de la raíz también actúa como vector del virus conocido como moteado de la fresa, lo que incrementa significativamente las pérdidas de producción.
“Para combatir esta plaga se requiere una estrategia integral que combine el uso de enemigos naturales con una nutrición equilibrada del suelo, evitando el exceso de nitrógeno, que favorece la infestación. El control químico debe ser prudente y basarse en el monitoreo, utilizando insecticidas durante la fructificación y la cosecha, mientras que otros plaguicidas pueden aplicarse en diferentes momentos del ciclo, siempre que se respeten las recomendaciones técnicas y el período adecuado”, explica el profesional.
Como señala Kagi, el avance del cultivo de fresas en Brasil está directamente vinculado a la adopción de buenas prácticas de manejo; por lo tanto, es fundamental que los productores presten atención al uso correcto y seguro de los plaguicidas. "El aumento de la productividad debe ir acompañado de un control fitosanitario eficiente. El monitoreo constante y el uso integrado de herramientas de protección vegetal son fundamentales para evitar pérdidas y garantizar la calidad de la producción", concluye.
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