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Las tormentas regresan a Rio Grande do Sul; un frente frío mantiene las lluvias en el noreste de Brasil.
Las heladas registradas en las últimas semanas en el sur de Brasil no indican, hasta el momento, impactos significativos en el potencial productivo de los cultivos de trigo. Según datos recopilados por EarthDaily, si bien en las zonas más frías del sur, donde las temperaturas mínimas promedio rondaron los 0 °C, creando condiciones favorables para las heladas, especialmente en Rio Grande do Sul, los indicadores de desarrollo de los cultivos muestran un buen desempeño productivo, similar al registrado en cosechas anteriores.
“Las olas de frío pueden haber causado impactos localizados, principalmente en los cultivos de trigo más avanzados. Desde el punto de vista agronómico, no hay evidencia de daños generalizados en los cultivos”, comenta Felippe Reis, analista agrícola de EarthDaily.
Otro indicador que refuerza las perspectivas positivas es el comportamiento del NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada) y la humedad del suelo en Paraná. Ambos muestran un patrón similar al observado en las cosechas de 2022 y 2025, años marcados por una alta productividad del trigo, lo que sugiere que los cultivos se mantienen en buen estado.
Actualmente, la principal preocupación ya no es el frío, sino el exceso de humedad. Se pronostican lluvias entre el centro-sur de Paraná y el centro-norte de Rio Grande do Sul durante la segunda quincena de julio. Mantener altos niveles de humedad en el suelo tiende a favorecer el desarrollo de los cultivos de trigo, pero las precipitaciones excesivas podrían dificultar las labores agrícolas y aumentar la incidencia de enfermedades”, explica Felippe Reis, analista agrícola de EarthDaily.
Las precipitaciones registradas en los últimos diez días superaron el promedio en las regiones Centro-Oeste, Sudeste y Matopiba, pero los mayores volúmenes se registraron en el Sur del país, con acumulaciones que superaron los 60 mm en algunas zonas. Entre el centro-norte de Rio Grande do Sul y el centro-sur de Paraná, el exceso de humedad pudo haber ralentizado las labores agrícolas, especialmente en las etapas finales de la siembra de trigo. En Paraná, las lluvias también pudieron haber retrasado la cosecha del segundo cultivo de maíz, aunque contribuyeron a mantener buenas condiciones hídricas para los cultivos de invierno ya sembrados.
“Los pronósticos de los modelos meteorológicos ECMWF y GFS indican importantes volúmenes de lluvia en el sur de Brasil. En algunas zonas de Rio Grande do Sul, las acumulaciones podrían superar los 100 milímetros, y el modelo GFS proyecta un escenario aún más lluvioso que el ECMWF en ciertas áreas del estado”, comenta Reis, analista agrícola de EarthDaily.
Si se confirman estos pronósticos, existe la posibilidad de inundaciones localizadas, que podrían dañar los cultivos, dificultar las labores agrícolas y aumentar la incidencia de enfermedades. Se debe vigilar el exceso de humedad en las próximas semanas, especialmente si persiste esta tendencia, ya que aumenta el riesgo de impactos en la productividad, como ocurrió en años extremadamente lluviosos como 2015 y 2023.
En otras regiones del país, la tendencia es hacia un clima predominantemente seco, lo que favorece el progreso de las labores agrícolas, especialmente la cosecha de caña de azúcar y maíz de segunda cosecha.
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