Se prevé que las importaciones de fertilizantes sigan disminuyendo en 2026.

Según StoneX, en la primera mitad del año se registra una contracción del 8,6%, destacando la urea, el MAP y el nitrato de amonio.

07.07.2026 | 16:03 (UTC -3)
José Lucas Morais, edición Revista Cultivar

Las importaciones brasileñas de fertilizantes se mantienen débiles en 2026. En el periodo de enero a junio, considerando las principales materias primas importadas por el país, los volúmenes fueron un 8,6 % inferiores a los registrados en el mismo periodo de 2025. Esta evaluación proviene de Tomás Pernías, analista de inteligencia de mercado de StoneX.

“Este movimiento refleja una mayor cautela por parte de los compradores brasileños, en medio de la turbulencia provocada por la guerra en Oriente Medio y unos términos comerciales que se encuentran entre los peores de los últimos años. Ante este panorama, parte de la demanda ha ralentizado el ritmo de las compras y pospuesto las negociaciones, lo que ha ejercido presión sobre los volúmenes desembarcados en los últimos meses”, explica.

El descenso es especialmente evidente en la urea, cuyas importaciones fueron un 32 % inferiores al volumen observado entre enero y junio de 2025. Se registró una tendencia similar en el MAP, con una caída del 24 % en el mismo periodo. El nitrato de amonio también figura entre los productos con peor desempeño, con volúmenes importados un 42 % inferiores a los del primer semestre del año pasado.

Según Pernías, otro motivo de preocupación es el azufre, materia prima esencial para la producción de fosfatos. Las importaciones brasileñas de este insumo fueron prácticamente un 42% inferiores a las registradas en el primer semestre de 2025. Ante la escasez mundial del producto, los fabricantes han reducido sus niveles de producción, lo que limita el suministro internacional de este grupo de fertilizantes.

Por el contrario, el cloruro de potasio y el TSP destacaron por sus importaciones, que superaron los volúmenes registrados en 2025. En el caso del cloruro de potasio, las condiciones de adquisición más favorables y los términos comerciales atractivos impulsaron el aumento de las compras brasileñas. En cuanto al TSP, la menor oferta mundial de MAP y DAP llevó a que parte de la demanda nacional se desviara hacia esta alternativa, con el objetivo de satisfacer las necesidades de fosfato.

Para la campaña agrícola 2026/2027, Pernías estima que el periodo de importación se está acortando, aunque los impactos varían según el segmento analizado. En el caso de los fertilizantes nitrogenados, las compras externas suelen repuntar entre junio y julio, alcanzando mayores volúmenes hasta diciembre, periodo en el que los importadores reponen sus existencias antes de la segunda cosecha.

“Sin embargo, la situación es más delicada en el caso de los fosfatos. La mayoría de las compras suelen realizarse entre abril y agosto, y para que los fertilizantes estén disponibles para su uso a partir de septiembre y octubre, los importadores brasileños deberán acelerar el ritmo de las adquisiciones en las próximas semanas”, concluye. 

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