Se espera que la cosecha de algodón 2025/26 muestre una disminución en la producción.

Con 2,12 millones de hectáreas planificadas, la estimación apunta a una producción de 3,86 millones de toneladas de algodón en Brasil.

25.07.2025 | 15:27 (UTC -3)
Valeria Campos

Las proyecciones iniciales para la cosecha de algodón brasileño 2025/26 indican que la superficie sembrada se mantendrá en 2,12 millones de hectáreas, una cifra similar a la de la temporada anterior, con una producción prevista de 3,86 millones de toneladas de fibra. Un estudio de StoneX, empresa global de servicios financieros, destaca que la baja de los precios internacionales ha influido en el comportamiento de los productores.

“La devaluación en el mercado global limita la expansión del área cultivada, lo que lleva a algunos productores, especialmente los más flexibles, a migrar hacia otros cultivos”, explica el analista de Market Intelligence, Raphael Bulascoschi.

A pesar de ello, según él, todavía hay actores importantes del sector que indican planes para ampliar su superficie cultivada, lo que debería contribuir a equilibrar la situación. «Este movimiento compensatorio ayuda a mantener la superficie total plantada en niveles similares a los de 2024/25», añade Bulascoschi.

La cosecha 2024/25 tiene una producción revisada al alza

En el balance de oferta y demanda, las exportaciones para la temporada 2024/25 se mantienen proyectadas en 2,9 millones de toneladas, mientras que el consumo interno se revisó a 680 toneladas. «Si bien las exportaciones siguen siendo el principal destino de la producción nacional, el consumo interno también debería recuperarse en la temporada 2025/26. Para la próxima cosecha, se espera que ambos indicadores aumenten ligeramente, con exportaciones que alcancen los 2,95 millones de toneladas y una demanda interna estimada en 720 toneladas de fibra de algodón», destaca el analista.

La estimación actual de la cosecha, según el informe de StoneX, considera 3,89 millones de toneladas de fibra de algodón, impulsada por ajustes en la superficie sembrada en Bahía. «En Bahía, incluso con un clima desfavorable y una productividad inferior a la ideal, la expansión de la superficie sembrada mantuvo el volumen total», afirma Bulascoschi.

Por otro lado, en Mato Grosso, el principal estado productor, la productividad disminuyó ligeramente, alcanzando 1,86 toneladas por hectárea. El análisis también destaca la preocupación por la densidad de la fibra al inicio de la cosecha.

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