São Paulo lidera las exportaciones brasileñas de semillas.

El estado representó el 36,2% de los envíos nacionales en 2025; la innovación y la lucha contra la piratería dominan el debate mundial en el sector.

01.06.2026 | 16:56 (UTC -3)
Luiza Costa, edición Revista Cultivar

En medio de los desafíos que plantean el cambio climático y la creciente demanda mundial de alimentos, São Paulo consolidó su posición como el principal exportador de semillas de Brasil para 2025. Datos del Instituto de Economía Agropecuaria (IEA-Apta) indican que el estado representó el 36,2% de las exportaciones nacionales en el sector, con aproximadamente 14 millones de toneladas enviadas e ingresos de US$ 94,6 millones.

El investigador de IEA-Apta, José Alberto Ângelo, señala que los aspectos más destacados fueron las semillas de maíz para siembra y las semillas forrajeras, segmentos en los que Brasil ocupa una posición prominente en investigación, producción y desarrollo tecnológico.

Según los expertos, el desempeño de São Paulo está directamente vinculado a las inversiones en investigación agrícola. Las instituciones vinculadas a la Agencia de Tecnología Agroindustrial de São Paulo (Apta) operan en diferentes áreas de la cadena de producción. El Instituto de Ciencia Animal (IZ-Apta), por ejemplo, mantiene el banco de germoplasma de plantas forrajeras más grande de América Latina. El Instituto Biológico (IB-Apta) trabaja en el área de sanidad vegetal, mientras que el Instituto Agronómico (IAC-Apta) es reconocido por desarrollar cultivares adaptados a condiciones tropicales.

El tema cobró relevancia internacional durante el Congreso Mundial de Semillas 2026, celebrado en Lisboa a finales de mayo. Promovido por la Federación Internacional de Semillas (ISF), el evento reunió a más de 1,8 participantes de 78 países para debatir sobre innovación genética, sostenibilidad, seguridad alimentaria y adaptación de la agricultura al cambio climático.

Según datos presentados por ISF, el mercado mundial de semillas genera aproximadamente 90 millones de dólares anuales, y las empresas invierten hasta el 30 % de sus ingresos en investigación y desarrollo. En la Unión Europea, las innovaciones en semillas representan el 74 % de las mejoras en la productividad agrícola.

Ante las proyecciones de un nuevo e intenso ciclo de El Niño, es probable que aumente la necesidad de cultivares más resistentes. En este contexto, Brasil se perfila como uno de los países estratégicos para el desarrollo de variedades adaptadas a las condiciones tropicales.

La piratería es una preocupación para el sector.

Entre los temas centrales del congreso se encontraba el aumento de la piratería de semillas, una práctica que causa pérdidas estimadas de 2,44 millones de reales anuales en Brasil, según la Asociación Brasileña de Semillas y Plántulas (Abrasem).

Además de las pérdidas económicas, los expertos advierten sobre los riesgos agronómicos y sanitarios. Según la legislación brasileña, las semillas pirateadas son aquellas que se venden sin certificación de origen y sin el registro de los campos de producción ante el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA). Estos productos no ofrecen garantías de germinación, pureza varietal ni sanidad fitosanitaria.

Los cultivos más afectados por esta práctica en el país son los frijoles, el arroz, el algodón, la soja y el trigo.

"La piratería es muy perjudicial para las cadenas de suministro agrícolas porque los agricultores pueden sembrar material sin garantía de calidad, lo que los expone a problemas de enfermedades y bajas tasas de germinación", afirma Alisson Fernando Chiorato, investigador y fitomejorador del Instituto Agronómico (IAC-Apta).

Según él, el uso de semillas certificadas también contribuye a financiar nuevas investigaciones y programas de mejora genética.

En São Paulo, el Laboratorio de Análisis de Semillas y Plántulas Cati se encarga del control de calidad y la validación reglamentaria de las semillas importadas. Acreditado por el MAPA (Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento) y miembro de la Asociación Internacional de Análisis de Semillas (ISTA), el laboratorio emite certificaciones conforme a las normas internacionales exigidas por el mercado global.

Cati también mantiene estructuras enfocadas en la producción y certificación genética, fisiológica y sanitaria de semillas, además de desarrollar investigaciones en colaboración con instituciones como Embrapa Florestas.

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