Rhyssomatus subtilis llega a Córdoba y preocupa a los productores de soja

Detectan peste por primera vez fuera del noroeste argentino

31.07.2025 | 16:00 (UTC -3)
Revista Cultivar
Foto: Alejandro Vera
Foto: Alejandro Vera

Rhyssomatus subtilis Apareció por primera vez en la provincia norteña de Córdoba, Argentina. Hasta la cosecha 2023/24, el insecto se limitó a la región del Noroeste Argentino (NOA). Su presencia, aún localizada, preocupa a los expertos, quienes advierten sobre la importancia de la prevención inmediata para detener su propagación. Esta información proviene de la Asociación Argentina de Productores de Tamices Directos (Aapresid).

Roberto Peralta, especialista en manejo integrado de plagas, confirmó la presencia del insecto en campos cercanos a la región de Malvinas Argentinas, entre Córdoba Capital y Monte Cristo. Según él, es probable R. subtilis ya estaba presente anteriormente, pero sus daños pasaron desapercibidos.

La propagación a Córdoba probablemente se debió al traslado de maquinaria agrícola desde zonas infestadas del NOA. Por lo tanto, la principal recomendación es limpiar a fondo los equipos para evitar que el insecto se instale en nuevas regiones.

Daños graves a los cultivos

Rhyssomatus subtilis Es conocida por los graves daños que causa a lo largo del ciclo de la soja. En las primeras etapas (hasta V3), los adultos se alimentan de los cotiledones y brotes, causando la muerte de las plántulas o un desarrollo deficiente de la planta. En etapas posteriores, el daño a los brotes terminales reduce la productividad, resultando en plantas más pequeñas con menos vainas.

Durante la fase reproductiva, el impacto es aún más severo. Las hembras ponen huevos dentro de las vainas durante las etapas R5 y R6, las más sensibles del cultivo. Las larvas permanecen dentro de las vainas hasta 45 días, alimentándose de los granos y causando pérdidas significativas en la producción. Además, el daño a las vainas permite la entrada de patógenos y humedad, lo que afecta la calidad final de los granos.

En situaciones de alta infestación se pueden producir pérdidas superiores al 60% y, en casos extremos, prácticamente todas las plantas pueden presentar síntomas.

Dificultad en la gestión y control

R. subtilis Presenta un comportamiento críptico, siendo más activo durante la noche y ocultándose durante el día en restos vegetales o plantas cercanas. Estas características dificultan el control químico tradicional.

Los expertos recomiendan el monitoreo semanal, especialmente en los bordes de las parcelas, para detectar la presencia temprana de la plaga. Para ello, se recomienda el método de la tela vertical y la observación directa de los brotes. Es importante recordar que este método captura aproximadamente el 60% de los insectos presentes, debido a su comportamiento evasivo.

El manejo químico puede ser eficaz si se aplica correctamente. Inicialmente, se recomienda el tratamiento de semillas con insecticidas como tiametoxam e imidacloprid, que protegen las plantas hasta 25 días después de la siembra. Posteriormente, se requieren aplicaciones foliares nocturnas con piretroides, neonicotinoides o isoxazolinas.

La rotación de cultivos como prevención

Una de las principales estrategias preventivas es la rotación de cultivos con gramíneas, como el maíz o el sorgo, que interrumpen el ciclo de la plaga. El monocultivo de soja, por otro lado, favorece la proliferación del insecto.

Aunque todavía no representa un problema regional, la aparición de Rhyssomatus subtilis En Córdoba es una advertencia. Según Peralta, si no se toman medidas preventivas inmediatas, la plaga podría extenderse aún más.

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