Bioceres publica resultados del año fiscal 2022/23
Según la empresa, su EBITDA ajustado de los últimos 12 meses alcanzó los US$ 81,1 millones, un aumento del 31%
El Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inpi) concedió la solicitud de patente para el “Proceso de Producción de Nanocompuestos de Carbonato de Calcio y Lignina Kraft a partir de Emisiones Gaseosas”, desarrollado por Embrapa Agroenergia (DF). La Carta Patente fue emitida el 8 de agosto por el INPI, otorgando a la Empresa la exclusividad para explotar comercialmente la invención por un período de 20 años.
El proceso recientemente protegido contribuye a la mitigación de los gases de efecto invernadero, ya que utiliza emisiones de dióxido de carbono (CO2) para producir un nanocompuesto de carbonato de calcio y lignina kraft. Las emisiones de CO2 de una planta termoeléctrica se pueden capturar, por ejemplo, haciéndola ambientalmente sostenible.
El producto obtenido es un nanocompuesto que puede fijar moléculas agroquímicas en su superficie, mientras que para mejorar esta fijación se utiliza la lignina, una macromolécula natural presente en las plantas. Puede servir como vehículo –o portador- de diversos productos, como productos farmacéuticos, para el tratamiento de animales; fertilizantes aplicados al suelo, o insecticidas, para proteger los cultivos. Con la ventaja de proporcionar una liberación lenta y controlada o ambas. Esto significa que la molécula que contiene se libera poco a poco, asegurando una acción más duradera y evitando pérdidas.
El invento es resultado del proyecto AgriCarbono, que comenzó en 2019 y finalizó en el primer semestre de 2023. El propósito de la investigación fue utilizar dióxido de carbono (CO2) para producir soportes para la liberación controlada de moléculas de agroquímicos. En el trabajo se probaron semioquímicos (sustancias químicas utilizadas en la comunicación entre seres vivos en la naturaleza, como insectos, y utilizadas en el manejo de plagas) como principales agroquímicos.
“El objetivo era aumentar la efectividad de la aplicación, a través de liberación controlada, y reducir la contaminación ambiental, inherente al uso de agroquímicos convencionales”, dice el investigador de Embrapa Silvio Vaz Júnior, líder del proyecto.
El proyecto AgriCarbono recibió recursos del Programa de I+D de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) y de la Companhia de Geração Térmica de Energia Elétrica (CGTEE), filial de Eletrobrás. El proyecto también contó con la colaboración de los investigadores de Embrapa Recursos Genéticos y Biotecnología María Carolina Blassioli Moraes, Raúl Alberto Laumann y Miguel Borges, y la becaria de Embrapa Agroenergia Érica Gonçalves Gravina.
“En Embrapa Agroenergia se realizó el desarrollo del nanocompuesto y la formulación que se preparó utilizando este nanocompuesto y el semioquímico. Se lo transmitimos a los investigadores de Embrapa Recursos Genéticos, quienes realizaron la validación en el laboratorio. Se vio que tenía potencial para su uso en campo y, luego, realizaron la validación en campo, con varios tipos de insectos”, relata Vaz Jr.
La solicitud de patente fue solicitada a través del proceso de tecnología verde prioritaria, a través del programa Patentes Verdes, lo que garantizó agilidad en el otorgamiento. Según el INPI, el programa Patentes Verdes tiene como objetivo contribuir a la lucha contra el cambio climático global y acelerar el examen de las solicitudes de patentes relacionadas con tecnologías orientadas al medio ambiente.
Vaz Jr. explica que el activo tecnológico fue incluido en el programa Patentes Verdes porque la tecnología permite la descarbonización de la generación de energía termoeléctrica, a través de la captura y uso de CO2. Además, la tecnología contribuye a una agricultura más sostenible, debido a la liberación lenta o controlada de semioquímicos para el manejo integrado de plagas. Con esta tecnología es posible reducir la cantidad de pesticidas aplicados, especialmente insecticidas, que se utilizan en los cultivos, contribuyendo a una mejor calidad ambiental.
Según el investigador, el proceso y producto patentados benefician directamente a las termoeléctricas y también a la agricultura. “El proceso de producción del nanocompuesto de carbonato cálcico y lignina kraft está relacionado con el aprovechamiento de emisiones gaseosas de CO2 y, así, contribuye a reducir el calentamiento global al mitigar los gases de efecto invernadero ayudando a la descarbonización del sector eléctrico”, detalla el investigador.
El científico explica que una patente concedida agrega valor al activo tecnológico en una negociación. Centrándose en el mercado de termoeléctricas y agroquímicos (pesticidas agrícolas, por ejemplo), la búsqueda de socios puede comenzar con miras a escalar el activo hasta su adopción por el sector productivo.
“La patente protege la tecnología, otorgando a su titular el derecho de impedir que terceros, sin su consentimiento, dispongan indebidamente de ella. Por lo tanto, cuando el activo tecnológico es patentado, su valor aumenta, lo que fortalece las negociaciones con los socios”, explica el investigador de Embrapa Émerson Leo Schultz, especialista en propiedad industrial.
Con la patente concedida, Embrapa Agroenergia buscará socios para desarrollar el activo y, así, avanzar en la escala TRL/MRL (Technology Readiness Levels/Manufacturing Readiness Levels), según explicó la subdirectora de Transferencia de Tecnología, Patrícia Abdelnur. “El escalado tecnológico es muy importante para insertar el activo en el mercado, pero para avanzar de la escala piloto (TRL6) a la escala industrial (TRL9) necesitamos socios industriales”, declara Abdelnur.
Las empresas interesadas en codesarrollar tecnología pueden conocer las oportunidades que ofrece Embrapa Agroenergia para formar alianzas con el sector productivo contactando al Servicio de Atención al Ciudadano (SAC).
Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico
Según la empresa, su EBITDA ajustado de los últimos 12 meses alcanzó los US$ 81,1 millones, un aumento del 31%
La buena cosecha de naranja temprana ayuda a compensar la pérdida esperada en la cosecha de naranja de Pera, que avanza más rápido este año