Paraná ha identificado 69 municipios aptos para el cultivo del olivo.

Un estudio realizado por IDR-Paraná identifica regiones con menor riesgo climático y refuerza el potencial del cultivo de olivos en el estado.

27.05.2026 | 16:04 (UTC -3)
Secretaría de Agricultura, edición Revista Cultivar

Un boletín técnico publicado esta semana por el Instituto de Desarrollo Rural de Paraná (IDR-Paraná) identificó 69 municipios en la región sur del estado con clima apto para el cultivo del olivo. El estudio indica que las zonas más favorables se concentran en las regiones de mayor altitud de Campos Gerais, Centro-Sul, Sudoeste y Sul.

Entre los municipios con menor riesgo climático para la actividad se encuentran Campo Largo, General Carneiro, Guarapuava, São Mateus do Sul, Palmas, Pato Branco, Piraquara, Prudentópolis, Rio Negro y União da Vitória.

Según el boletín "Riesgos climáticos para el cultivo del olivo en el estado de Paraná", la principal característica distintiva de estas regiones es la combinación de gran altitud y una mayor acumulación de horas de frío durante el otoño y el invierno, condición esencial para el desarrollo de los olivos y para una floración adecuada.

Según el IDR-Paraná, el estudio busca subsanar una de las principales deficiencias en la cadena de producción: la falta de información regionalizada sobre la viabilidad del cultivo en el estado. El material delimita las zonas idóneas para el establecimiento de huertos, indica los periodos de siembra más apropiados y ofrece orientación para la selección de cultivares adaptados a las condiciones climáticas y edáficas de Paraná.

“El olivo necesita un periodo de frío para entrar en dormancia y estimular la brotación y la formación de flores. Sin este proceso, la producción puede verse comprometida”, explica Laís Gomes Adamuchio de Oliveira, ingeniero agrónomo y extensionista del IDR-Paraná, y uno de los autores de la publicación.

Según ella, el éxito de la actividad depende directamente de la compatibilidad entre las variedades cultivadas y las condiciones climáticas locales. "El productor debe conocer los riesgos antes de invertir", subraya.

El estudio se basó en más de 30 años de datos meteorológicos del IDR-Paraná, Simepar y el Instituto Nacional de Meteorología. Se evaluaron variables consideradas cruciales para el cultivo, como las horas de frío acumuladas, el riesgo de heladas, las precipitaciones excesivas durante el período de floración, la sequía durante la fase de maduración del fruto y los niveles de humedad relativa.

El estudio señala las variedades con mejores resultados.

El análisis permitió la creación de mapas de zonificación climática y clases de riesgo para diferentes grupos de cultivares. Entre las variedades con mejores resultados comerciales en Paraná, el informe destaca Arbequina, Arbosana, Koroneiki y Grappolo, cultivares considerados menos exigentes en cuanto al frío.

Según Vania Moda Cirino, directora de Investigación e Innovación del IDR-Paraná, este trabajo representa un importante avance en la consolidación del cultivo de la aceituna en el estado. “Estamos brindando al sector productivo una herramienta capaz de reducir la incertidumbre y mejorar la toma de decisiones. Este tipo de conocimiento es fundamental para impulsar una actividad con gran potencial para agregar valor a la agricultura de Paraná”, afirma.

El boletín también advierte sobre los factores de riesgo dentro de las propias propiedades rurales. Las zonas bajas propensas a la acumulación de aire frío y exceso de humedad, por ejemplo, pueden aumentar la incidencia de heladas y enfermedades, incluso en municipios considerados aptos para el cultivo.

Otro punto clave que se destaca es la necesidad de intercalar diferentes variedades de frutales en los huertos para asegurar la polinización cruzada y aumentar la productividad.

Potencial de crecimiento

A pesar de los desafíos que plantea el clima subtropical —especialmente el exceso de lluvia y humedad durante la floración—, el cultivo del olivo brasileño ha experimentado un crecimiento en las regiones sur y sureste del país. Los aceites de oliva de producción nacional han obtenido reconocimiento en concursos nacionales e internacionales.

En Paraná, el potencial de esta actividad está directamente vinculado a las regiones con mayor acumulación de horas de frío, necesarias para el ciclo productivo del olivo. Sin embargo, el estudio señala importantes retos para la expansión de la cadena, como el desarrollo de cultivares mejor adaptados al clima local, la ampliación de los programas de mejoramiento genético, la producción de plántulas certificadas y la mejora de las técnicas de manejo.

Además de Laís Gomes Adamuchio de Oliveira, el boletín también está firmado por los investigadores Pablo Ricardo Nitsche, además de Marcos Silveira Wrege, Itamar Antônio Bognola, Márcia Toffani Simão Soares y Elenice Fritzsons, todos afiliados a Embrapa.

Compartir

Newsletter Cultivar

Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico

acceder al grupo de whatsapp
Atribuir