La bacteria Burkholderia arboris reduce la marchitez bacteriana en las plantas de tomate.
Las bacterias colonizan la rizosfera, alteran las vías metabólicas del nitrógeno y limitan el avance de los patógenos.
Investigadores de la Universidad Federal de Rondonópolis (UFR) están desarrollando fertilizantes organominerales a partir de cenizas de biomasa vegetal, un residuo generado principalmente por la quema de madera en actividades agroindustriales. Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de Mato Grosso (Fapemat) y busca transformar un problema ambiental en un insumo agrícola de alto valor.
Los fertilizantes se producen en forma granular y peletizada, lo que facilita su almacenamiento, transporte y aplicación en el campo. Según los investigadores, los fertilizantes organominerales favorecen la liberación gradual de nutrientes, aumentando la eficacia de la fertilización y contribuyendo a sistemas de producción más sostenibles.
La investigación está coordinada por la profesora Edna Maria Bonfim y forma parte de proyectos financiados por el Gobierno de Mato Grosso, a través de Fapemat, en colaboración con el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq).
Según Edna, la propuesta combina innovación tecnológica, sostenibilidad y desarrollo regional. «Estamos transformando un residuo agroindustrial en un insumo agrícola de valor añadido. Es una iniciativa alineada con los principios de la economía circular y que puede beneficiar especialmente a los agricultores familiares», afirma.
La investigación en este campo comenzó en 2009 dentro del Grupo de Prácticas de Agua y Suelo (GPAS, por sus siglas en inglés) de la UFR. A lo largo de los años, los estudios han demostrado que la ceniza vegetal tiene el potencial de proporcionar nutrientes a las plantas, mejorar las características químicas del suelo y ayudar en el control de nematodos.
Los resultados ya han demostrado beneficios en cultivos como frijoles, maíz, rúcula, melón y flores ornamentales. Además de las ventajas agronómicas, los investigadores destacan la posibilidad de reducir la dependencia de los fertilizantes minerales convencionales y disminuir los costos de producción.
El uso de cenizas vegetales también representa una alternativa ambientalmente responsable para los residuos generados a gran escala por la agroindustria. Según el equipo, esta tecnología contribuye a reducir los residuos, fortalecer la economía circular y ampliar el desarrollo de soluciones adaptadas a las condiciones productivas de Mato Grosso.
Los estudios ya han dado lugar a publicaciones en revistas científicas nacionales e internacionales, aumentando la visibilidad de la investigación desarrollada en el estado y consolidando a Mato Grosso como referente en innovación centrada en la reutilización de residuos y la producción de fertilizantes sostenibles.
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