Se prevé que los costes de producción en Rio Grande do Sul aumenten casi un 5% en 2026.

Según un informe de Farsul, el aumento de los precios de los fertilizantes está ejerciendo presión sobre los gastos de los productores.

02.06.2026 | 14:59 (UTC -3)
farsul
Foto: Carina Cavalheiro
 Foto: Carina Cavalheiro

Los agricultores de Rio Grande do Sul (RS) se enfrentan a un doble desafío en 2026. Si bien los costos de producción siguen aumentando, los precios que reciben por sus productos aún no se han recuperado a los niveles del año anterior. Estos datos provienen del informe mensual sobre los índices de inflación agroindustrial de Rio Grande do Sul, publicado este martes 2 de junio por la Consejería Económica de la Federación de Agricultura del Estado de Rio Grande do Sul (Farsul).

El Índice de Inflación de Costos de Producción (IICP) registró un aumento del 1,55% en abril, acumulando un 4,90% en lo que va del año y un 2,37% en los últimos 12 meses. El principal factor que impulsó este incremento fue el precio de los fertilizantes, que se encareció un 8% en abril, debido a la incertidumbre en el mercado internacional de insumos y al aumento del valor de las materias primas utilizadas en su fabricación.

El mercado de plaguicidas agrícolas se movió en sentido contrario. El aumento del 4% en el dólar durante el período contribuyó a reducir sus precios, aliviando parcialmente la presión sobre el costo total. Aun así, el resultado general fue positivo, es decir, más caro para el productor. "El aumento de los costos continúa, aunque con menor intensidad que la observada en marzo", señala el informe. En los 12 meses acumulados, el IICP se aceleró al 2,37%, reforzando la tendencia alcista que reemplazó el período de deflación registrado a lo largo de 2025.

Los precios recibidos están subiendo, pero aún son negativos.

En cuanto a los ingresos, se observa una recuperación parcial. El Índice de Precios Recibidos (IPIR) subió un 0,81 % en abril, impulsado por la apreciación de la leche, el arroz, el trigo y la carne de vacuno. Sin embargo, la cifra acumulada en los últimos 12 meses sigue siendo significativamente negativa (9,19 %), lo que significa que, a pesar de la reciente mejora, el productor aún recibe menos hoy que hace un año por el mismo producto.

El arroz y la leche siguen sufriendo la presión de una menor oferta, mientras que el trigo muestra el típico aumento de precio propio de la temporada baja. El ganado vacuno, por su parte, refleja el cambio en el ciclo ganadero, que históricamente tiende a favorecer los precios al productor tras periodos de sacrificio intensivo.

Uno de los aspectos más destacados del informe es el contraste entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor en los estantes. Mientras que el IIPR (Índice de Precios de Producción) acumula un -9,19% en 12 meses, el IPCA (Índice General de Precios al Consumidor) de Alimentos y Bebidas, que mide la inflación de los alimentos para el consumidor final, acumula un aumento del 2,69% en el mismo período. El IPCA general se sitúa en el 4,39%.

Las cifras revelan una importante desconexión entre el campo y la mesa, demostrando que la inflación de los alimentos no se origina en el productor rural, sino en las etapas posteriores de la cadena de producción (transporte, procesamiento, distribución y venta minorista), además de dinámicas macroeconómicas más amplias como los tipos de cambio y las tasas de interés. Este fenómeno no es nuevo, pero los datos de abril de 2026 lo hacen más evidente: quienes producen reciben menos que hace un año; quienes consumen pagan más.

Compartir

Newsletter Cultivar

Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico

acceder al grupo de whatsapp