Cosecha RS 2024/25: sequía impacta producción y avances de cosecha
Comenzó la cosecha de soja, pero sólo alcanzó el 1% de la superficie
Con el fin de febrero, se cierra la ventana considerada ideal por la Zonificación de Riesgo Climático Agrícola (Zarc) para la siembra de maíz en la mayoría de los municipios de Mato Grosso. Para los productores que no pudieron sembrar dentro del plazo, los consorcios forrajeros surgen como una alternativa viable.
Estudios de Embrapa Agrosilvipastoril y de la Universidad Federal de Mato Grosso (UFMT) indican que estos sistemas pueden contribuir a mejoras en el suelo y la productividad.
Una investigación realizada por Embrapa, en colaboración con la UFMT, indica que los consorcios ofrecen varias ventajas al sistema productivo. Estos incluyen el aumento de la materia orgánica del suelo, el ciclo de nutrientes, la descompactación del suelo, la mitigación de nematodos y la mejora de la microbiota.
Un ejemplo estudiado es el Sistema Gravataí, que combina brachiaria con caupí. Esta opción puede ser utilizada tanto para la formación de paja en sistemas de siembra directa como para el pastoreo de animales en zonas de integración cultivo-ganadería (ILP).
Entre los beneficios del consorcio está la fijación biológica de nitrógeno, además de la generación de paja de calidad, lo que favorece la productividad de la siguiente cosecha o la ganancia de peso del animal en el caso del pastoreo.
Otros consorcios en estudio incluyen la combinación de sorgo granífero BRS 373 con Bela stylosanthes y brachiaria con Crotalaria spectabilis, ambos con buenos resultados en la mitigación de nematodos y la adición de nitrógeno al suelo.
Para el reciclaje de nutrientes, los consorcios de pasto con nabo forrajero y pasto con trigo sarraceno son eficientes, liberando más de 340 kg/ha de potasio en la paja. En cuanto a la descompresión del suelo y el aumento de la materia orgánica, estudios indican que múltiples consorcios, involucrando hasta seis especies de diferentes familias, presentan resultados positivos.
Los experimentos se realizaron tanto en áreas experimentales de Embrapa como en propiedades comerciales. Un proyecto financiado por REM Mato Grosso evaluó siete consorcios de sistemas de siembra directa y seis consorcios de ILP durante tres cosechas en Fazenda Santana, en Sorriso.
Según Flávio Wruck, investigador y responsable de Transferencia de Tecnología de Embrapa Agrosilvipastoril, la elección del consorcio más adecuado depende de un diagnóstico del área.
“Puede seleccionar los consorcios que podrían mitigar tales problemas. Al encontrar más de una opción, verificaría la disponibilidad y el precio de las semillas y la infraestructura necesaria para su implementación. Así, elegiría el consorcio que mejor se adapte a sus necesidades”, explica el investigador.
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