Los agricultores informan de un bajo impacto de las hormigas rojas en la producción.

Un estudio realizado por productores de ocho estados con bioma de la Selva Atlántica indica una baja percepción de las pérdidas.

06.07.2026 | 09:13 (UTC -3)
Schubert Peter, Revista Cultivar
Fotografía de Johnny N Dell / Bugwood
Fotografía de Johnny N Dell / Bugwood

Los agricultores de la Mata Atlántica reportan la presencia frecuente de hormigas rojas en sus propiedades rurales, pero atribuyen un impacto bajo o moderado a estos insectos en la producción agrícola. Esta conclusión se desprende de un estudio realizado por investigadores brasileños, basado en un cuestionario aplicado a productores de ocho estados brasileños. La investigación evaluó las percepciones sobre productividad, costos, métodos de control y problemas de salud relacionados con las picaduras (DOI 10.3390/insects17070698).

Este estudio analizó hormigas del género Solenopsis, centrándose en Solenopsis invicta y Solenopsis saevissima. Estas especies habitan en la Mata Atlántica y ocupan áreas abiertas, centros urbanos y campos de cultivo. En Brasil, aún existen pocos datos sobre los daños causados ​​por las hormigas rojas. La mayor parte de la información disponible se concentra en registros de la Región Norte.

Bosque Atlántico

La investigación buscaba llenar este vacío en la Mata Atlántica, un bioma con una fuerte presencia humana y una extensa actividad agrícola. Los investigadores aplicaron un cuestionario con preguntas sobre el perfil de los agricultores, las características de sus propiedades, la presencia de nidos, los daños percibidos, las prácticas de manejo y los efectos de las picaduras.

La mayoría de los encuestados reportaron la presencia habitual de hormigas rojas en sus propiedades. Aun así, el 70,8% de los agricultores afirmó no haber observado un impacto negativo en la producción. Otro 18,2% reportó pérdidas de hasta el 10% en sus cultivos. Un grupo menor, del 11%, indicó daños de entre el 11% y el 70%.

Evaluación directa

La evaluación directa del impacto también reveló una baja percepción. En una escala del cero al diez, donde cero indica ningún impacto y diez indica un impacto constante, el 40,6 % de los agricultores obtuvo una puntuación de cero. La mayoría de los encuestados también informó un gasto anual inferior a 17 dólares en el control de hormigas rojas.

Las propiedades evaluadas tenían tamaños que oscilaban entre 0,1 hectáreas y 55 hectáreas. Las áreas cultivables variaban entre 30 metros cuadrados y 350 000 metros cuadrados. La mayoría de los agricultores tenían entre 40 y 60 años. Los hombres representaban el 70,1 % de los entrevistados. El nivel educativo más frecuente era la educación secundaria, con un 29,9 %.

Entre las actividades agrícolas declaradas, predominaron las hortalizas y frutas. La mayoría de los productores afirmaron tener más de 15 años de experiencia. El manejo convencional, con el uso de agroquímicos, predominó en el 66,2 % de las propiedades. El manejo orgánico no registrado se presentó en el 22,1 % de los casos. El manejo orgánico registrado en el Registro Nacional de Productores Orgánicos se observó en el 11,7 %.

Ocurrencia moderada

Los agricultores reportaron una presencia moderada de nidos. La mayoría indicó menos de diez nidos por propiedad. Casi la mitad de los nidos, el 49,4 %, se ubicaban dentro de áreas cultivadas. Otros registros indicaron nidos a menos de cinco metros, a menos de diez metros o a más de diez metros de los cultivos.

El control mecánico se posicionó como el método más utilizado. El sesenta por ciento de los agricultores eliminó los nidos manualmente. Otro 21,3 por ciento no empleó ningún método de control. El 6,5 por ciento mencionó el uso de insecticidas. Métodos alternativos, como la aplicación de agua caliente con detergente, aparecieron en el 12,2 por ciento de las respuestas.

La mayoría de los agricultores, el 69,9 %, afirmó haber repetido el proceso de eliminación del nido una vez hasta que la estructura quedó completamente destruida. Otro 19,6 % lo repitió dos veces. Un 7,8 % adicional lo repitió de tres a cuatro veces. Solo el 2,6 % realizó más de cinco repeticiones.

Frecuencia de picaduras

Las picaduras fueron muy frecuentes entre los entrevistados. El estudio registró que el 85,1 % de los agricultores habían sido picados por hormigas rojas. De ellos, el 49,4 % reportó picaduras al menos una vez al mes. Otro 16,9 % reportó picaduras semanales. Un 7,7 % más reportó picaduras diarias.

La reacción más común fue picazón. Solo el 0,6 % de los entrevistados reportó haber sido hospitalizado debido a las picaduras. Entre los agricultores que sufrieron picaduras, el 86,7 % afirmó haber gastado dinero en medicamentos al menos una vez al año. En el 65 % de los casos, el gasto médico fue inferior a 17 dólares.

Las principales preocupaciones giraban en torno a las visitas, el control de hormigas y el desplazamiento en zonas infestadas. La posibilidad de picaduras por parte de visitantes se mencionó en el 36,4 % de las respuestas. El control de hormigas se mencionó en el 20,9 %. Evitar las zonas infestadas se mencionó en el 18,2 %. Las intrusiones en el hogar se mencionaron en el 17,3 %. El estrés psicológico se mencionó en el 7,3 %.

Diferencia en la percepción

Los investigadores destacan la diferencia entre la percepción registrada en la Mata Atlántica y los impactos reportados en regiones donde Solenopsis invicta invade nuevos entornos. En países como Estados Unidos, Australia y China, la especie genera altos costos de control y pérdidas en los sistemas agrícolas. En la Mata Atlántica, los datos indicaron una menor percepción de daños económicos y sanitarios entre los agricultores entrevistados.

El estudio plantea una hipótesis para explicar esta diferencia. En la Mata Atlántica, las colonias de hormigas rojas en zonas agrícolas suelen incluir a *Solenopsis saevissima*, una especie autóctona. Esta condición podría favorecer la coexistencia con enemigos naturales y competidores locales. Sin embargo, los investigadores advierten que esta hipótesis no se puso a prueba en el estudio.

Limitaciones metodológicas

El estudio también pone de manifiesto limitaciones metodológicas. La investigación utilizó un cuestionario en línea, complementado con entrevistas presenciales. Este formato amplía la cobertura geográfica, pero puede excluir a los agricultores con menor acceso digital. Asimismo, la participación voluntaria podría atraer a productores con mayor interés en el tema.

Los resultados constituyen una base inicial para el monitoreo, la gestión y las políticas públicas. Los investigadores abogan por una vigilancia continua, ya que la fragmentación del hábitat, los cambios en el uso del suelo y el cambio climático pueden favorecer la expansión de las hormigas rojas en la Mata Atlántica.

El trabajo fue desarrollado por Victor Hideki Nagatani, Tiago Henrique Nascimento Dativa Vieira, Kelly Carina Braga Bernardo, Samira Daniele Gardziulis Maia Reis, Nathália Sampaio da Silva, Gabriela Procópio Camacho, Otávio Guilherme Morais Silva, Dietrich Gotzek y Maria Santina de Castro Morini.

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