Las termitas exhiben un comportamiento sexual entre parejas del mismo sexo.

El estudio indica una expresión activa e independiente del estrés ambiental durante la búsqueda de pareja.

08.04.2026 | 06:50 (UTC -3)
Schubert Peter, Revista Cultivar
spp - Foto: David Cappaert, Bugwood
Reticulitermes spp. - Foto: David Cappaert, Bugwood

El comportamiento sexual entre individuos del mismo sexo en las termitas se produce de forma activa y persistente, incluso en presencia de parejas del sexo opuesto. Este hallazgo es resultado de experimentos controlados con... Reticulitermes chinensisEl estudio descarta la hipótesis clásica de una respuesta al estrés ambiental o a la ausencia de pareja.

Los investigadores observaron la formación de parejas de hembras y de machos durante carreras en tándem, un paso clave en la formación de parejas. Estas parejas aparecieron con mayor frecuencia que las heterosexuales. Sin embargo, su duración fue menor en las parejas del mismo sexo. Aun así, los individuos mantuvieron una coordinación e interacción estables a lo largo del tiempo.

Plasticidad conductual

Los datos indican una alta plasticidad conductual. Machos y hembras asumen roles típicos del sexo opuesto. En parejas de machos, uno de ellos adopta un comportamiento de liderazgo, común en las hembras. En parejas de hembras, una comienza a actuar como seguidora, un patrón típico de los machos. Esta inversión garantiza la coordinación del movimiento y el mantenimiento de la pareja.

El análisis del movimiento muestra sincronía entre líder y seguidor durante el desplazamiento. Tras una separación accidental, se produce una clara división de roles. El líder deja de moverse. El seguidor inicia una búsqueda activa. Este patrón se repite, al igual que en las parejas heterosexuales.

El estudio también registró la cópula entre individuos del mismo sexo. Este comportamiento siguió el mismo patrón físico observado en parejas heterosexuales. Los insectos alinean sus extremidades abdominales y mantienen el contacto durante más de 10 segundos. La frecuencia de cópula en parejas hembra-hembra superó la de las parejas heterosexuales en evaluaciones de 12 horas.

Grupos mixtos

Otro experimento evaluó grupos mixtos de cinco machos y cinco hembras. Aun teniendo la opción de elegir, los individuos copularon con parejas del mismo sexo. La frecuencia de apareamiento heterosexual se mantuvo más alta. Sin embargo, la proporción y la duración de las interacciones entre individuos del mismo sexo se mantuvieron en niveles significativos.

Los resultados indican que este comportamiento no depende de la falta de pareja. La duración de las cópulas no varió entre los diferentes tipos de pareja. Este patrón refuerza la interpretación de que se trata de un comportamiento activo, no accidental.

Más información en doi.org/10.3390/insects17040400

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