Los organominerales requieren un ajuste fino en su aplicación.
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Las orugas de mariposa modulan el ritmo de sus vibraciones para comunicarse con las hormigas y mejorar la integración en las colonias. Las especies con mayor dependencia de las hormigas reproducen patrones rítmicos complejos similares a los de sus hospedadores. El ajuste incluye pulsos isócronos y un patrón de doble malla.
Investigadores de la Universidad de Warwick, la Universidad de Turín y el Instituto de Investigación Forestal analizaron señales vibroacústicas de dos especies de hormigas y nueve especies de mariposas de la familia Lycaenidae. Las grabaciones incluyeron especies con distintos niveles de mirmecofilia (asociación simbiótica y mutualista entre hormigas y otros organismos).
Las orugas producen vibraciones que se propagan a través del suelo, las plantas o las paredes del nido. Las hormigas utilizan las vibraciones para coordinar la alarma, la defensa y la organización social. El estudio evaluó la sincronización de los pulsos, los intervalos entre secuencias y la estructura rítmica.
Los resultados indican que todas las especies analizadas utilizan un patrón isócrono (fenómenos que ocurren a intervalos de tiempo iguales). Este patrón mantiene pulsos regularmente espaciados. Sin embargo, solo las hormigas y orugas con alta mirmecofilia exhibieron un ritmo doble, caracterizado por la alternancia de intervalos largos y cortos.
Las orugas más dependientes replicaron dos características centrales de las hormigas: isocronía y doble compás. El estudio identificó convergencia temporal entre estos grupos. Las especies con asociación intermedia o débil exhibieron ritmos más simples o variables.
El estudio agrupó a las mariposas en cuatro categorías: sin mirmecofilia, baja, media y alta. Las especies con un alto grado de mirmecofilia, como Phengaris alcon e Plebejus argusCompartían una organización rítmica más parecida a la de las hormigas que las especies con asociaciones débiles o inexistentes.
Además de la estructura rítmica, el estudio midió la regularidad de las señales. Las orugas con alta mirmecofilia mostraron mayor precisión en el patrón isócrono que las propias hormigas. El resultado sugiere un ajuste fino de la señal para facilitar el reconocimiento dentro del nido.
Las orugas altamente dependientes también mostraron intervalos más largos entre secuencias de pulsos en comparación con las hormigas. Los autores asocian este patrón con un posible ahorro de energía o una menor detección por parte de organismos no deseados.
Las especies con un grado intermedio mantuvieron un ritmo isócrono, pero con un pulso más lento. Estos grupos interactúan con múltiples especies de hormigas. El patrón sugiere una señal más general.
Las especies con baja o nula mirmecofilia exhibieron características temporales similares. El ritmo mantuvo una estructura simple. El estudio indica que la modulación rítmica se intensifica a medida que aumenta el nivel de integración ecológica con las hormigas.
Los autores indican que la organización temporal de las señales mejora la eficiencia de la comunicación en entornos subterráneos, donde las vibraciones compiten con el ruido constante. Este trabajo amplía la comprensión de la comunicación interespecífica y sugiere que el ritmo es un componente central en la interacción entre orugas y hormigas.
Más información en doi.org/10.1111/nyas.70223
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