Agosto traerá temperaturas superiores a la media a Brasil y lluvias a Rio Grande do Sul.
Inmet advierte sobre los efectos del clima en las cosechas, el riego y los cultivos de invierno.
En Rio Grande do Sul, los cultivos de invierno presentan un desarrollo adecuado en su mayoría, pero el exceso de humedad, la escasa luz solar y las lluvias frecuentes han incrementado los riesgos fitosanitarios y limitado las labores de manejo. Esta situación afecta al trigo, la canola, la carinata, la avena blanca y la cebada. Emater/RS ha registrado casos de pierna negra en la canola, monitorea las manchas foliares en el trigo y la cebada, y ha intensificado la atención a las enfermedades fúngicas en la avena blanca y la carinata.
En trigo, la siembra alcanzó el 98% de la superficie planificada de 814.220 hectáreas. Del total sembrado, el 98% se encuentra en fase vegetativa y el 2% ha entrado en floración. La elevada humedad del suelo ralentizó el avance de la siembra e impidió el acceso de la maquinaria a varias zonas. Este problema retrasó el control de malezas y la aplicación de fertilizantes nitrogenados.
Las lluvias también provocaron erosión, inundaciones repentinas, encharcamientos temporales y pérdida de nutrientes. En las zonas fertilizadas, Emater/RS señala el riesgo de lixiviación y escorrentía superficial de nitrógeno. En Ijuí, se registraron daños localizados en los cauces y puntos de acumulación de agua, con caída y aplastamiento de plantas. Los daños siguen siendo localizados.
En Santa Rosa, la combinación de fuertes lluvias, baja radiación solar y alta humedad ha dañado los cultivos en diferentes etapas de crecimiento. La pérdida de suelo y nutrientes puede reducir el potencial de rendimiento. La humedad también aumenta el riesgo de enfermedades. Emater/RS considera prematura cualquier estimación de pérdida de productividad.
En la región de Santa María, el exceso de humedad favorece la aparición y propagación de enfermedades foliares. En Soledade, los productores monitorean las manchas foliares y aplican fungicidas en algunas zonas. En São Gabriel, los productores enfrentan dificultades para controlar el raigrás resistente a los herbicidas utilizados.
La canola muestra un buen desarrollo y una floración adecuada. La superficie cultivada totaliza 353.397 hectáreas, con una productividad media estimada de 1.619 kilogramos por hectárea. La principal alerta fitosanitaria se refiere a la pierna negra. El clima húmedo ha incrementado la incidencia de la enfermedad en diferentes regiones y requiere medidas de manejo para preservar el potencial productivo.
En Ijuí, los síntomas de la pierna negra han aumentado en número de campos y municipios afectados, principalmente en las zonas más afectadas. Los productores han intensificado el monitoreo y esperan las condiciones adecuadas para aplicar fungicidas. En Santa Rosa, la enfermedad ha aparecido en algunos campos. La alta humedad, las lluvias frecuentes y la escasa luz solar favorecen su desarrollo y propagación.
Emater/RS también monitorea la polilla del repollo en los cultivos de canola en la región de Soledade. En Frederico Westphalen no se han presentado problemas fitosanitarios significativos. En Passo Fundo, los cultivos mantienen buenas condiciones sanitarias.
En la especie *Carinata*, las condiciones climáticas redujeron la actividad fotosintética y la actividad de los polinizadores en la región de Santa Rosa. El entorno también exigió mayor atención al manejo de enfermedades. En Tupanciretã, en la región de Santa María, los cultivos muestran un desarrollo vegetativo dentro de lo esperado y buena salud. Las lluvias dificultaron la fertilización de cobertura y el control de malezas. En Frederico Westphalen, el 70% de las áreas permanecen en desarrollo vegetativo, el 20% ha entrado en floración y el 10% ha alcanzado el llenado del grano.
La avena blanca muestra un buen desarrollo general, con áreas que presentan ahijamiento, elongación del tallo, floración y llenado del grano. Las condiciones fitosanitarias siguen siendo adecuadas. Aun así, la combinación de alta humedad, poca luz y fuertes lluvias exige un seguimiento para detectar enfermedades foliares.
En Frederico Westphalen, el manejo se centra en aplicaciones preventivas de fungicidas, sin reportes de problemas fitosanitarios significativos. En Ijuí, las lluvias provocaron el acame de las plantas en áreas con mayor densidad de vegetación. En Santa María, la humedad persistente favorece la aparición y propagación de enfermedades fúngicas foliares. En Soledade, continúa el manejo de enfermedades.
La cebada continúa creciendo con normalidad, observándose ahijamiento y el inicio del alargamiento del tallo en algunas zonas. Las condiciones fitosanitarias siguen siendo satisfactorias. Sin embargo, la humedad favorece las enfermedades fúngicas foliares y requiere un seguimiento continuo.
En Ijuí, los cultivos destinados a la industria cervecera presentan buen desarrollo y crecimiento, sin síntomas de enfermedades. Las condiciones climáticas dificultan la fertilización nitrogenada como abonado de cobertura y el control de malezas. En Soledade, Emater/RS monitorea las manchas foliares, favorecidas por la alta humedad.
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