Abapa destaca la seguridad en el lanzamiento de la Operación Cosecha 2026/27.
Esta iniciativa amplía el uso de la tecnología en la vigilancia de propiedades y carreteras en el oeste de Bahía.
Los agricultores de Paraná deben estar al tanto de las elevadas precipitaciones previstas para los primeros diez días de octubre, con máxima intensidad entre el domingo 4 y el martes 6 de octubre. El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) indica que, en la mayoría de las regiones agrícolas del estado, la precipitación acumulada oscilará entre 70 y 150 mm.
Se prevén las situaciones más severas en gran parte del estado, donde las precipitaciones podrían superar los 150 mm, principalmente en las zonas oeste y sur. Además de los elevados volúmenes de lluvia, el pronóstico indica un exceso de humedad en el suelo en gran parte de las regiones agrícolas del estado, con valores superiores a los 50 mm. Este escenario sugiere que el agua disponible podría exceder la capacidad de almacenamiento del suelo, favoreciendo la saturación y el encharcamiento, especialmente en zonas con drenaje deficiente.
Este elevado volumen de lluvias pronosticadas coincide con un momento estratégico del calendario agrícola: el fin del periodo sanitario y el inicio de la siembra para la cosecha de verano 2026/2027 (soja y maíz). Según datos actualizados del Departamento de Economía Rural (Deral), ya se ha sembrado aproximadamente el 28% de la superficie destinada a la soja, con mayor avance en la región occidental del estado, especialmente en Cascavel y Toledo. El encharcamiento del suelo tiende a paralizar el tránsito de maquinaria, retrasando la desecación y la siembra. En las zonas recién sembradas, existe riesgo de escorrentía, lavado y enterramiento de las semillas, lo que puede provocar la pérdida de cultivos.
La situación es aún más crítica para los productores que todavía tienen cultivos de invierno, como trigo y cebada, en el campo. En algunas zonas, los cultivos se encuentran en la fase final de llenado del grano o ya al comienzo de la cosecha, como es el caso en las regiones de Guarapuava y Ponta Grossa, lo que aumenta la vulnerabilidad de los cultivos a los efectos del exceso de humedad.
En este contexto, las frecuentes lluvias registradas la semana pasada ya habían deteriorado las condiciones de las plantas, reduciendo la calidad del producto e incrementando las pérdidas. La persistencia de las precipitaciones genera una alerta, ya que la alta humedad no solo favorece la germinación de las semillas en la espiga y la pérdida de calidad del grano, sino que, además, los períodos prolongados de alta humedad propician el desarrollo y la propagación de enfermedades fúngicas, como la fusariosis de la espiga y la piriculariosis, especialmente en cultivos que aún se encuentran en una fase susceptible.
Los expertos consultados por Inmet recomiendan suspender el tránsito de maquinaria pesada en suelos anegados para evitar la compactación. Asimismo, destacan la necesidad de revisar las curvas de nivel, mantener prácticas de conservación para controlar la erosión y monitorear la salud de las plantas en áreas afectadas por enfermedades.
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