La eliminación de plaguicidas ilegales ascenderá a 230 toneladas en 2025.

Desde 2020, se han destruido más de 1,6 toneladas de forma respetuosa con el medio ambiente tras las incautaciones.

03.06.2026 | 16:33 (UTC -3)
Danilo Lysei

En 2025, se incineraron y eliminaron de forma ambientalmente responsable 230 toneladas de plaguicidas químicos ilegales en Brasil. Estos datos provienen del informe anual de CropLife Brasil, que monitorea el proceso de disposición final de productos ilícitos retirados de la circulación mediante operaciones conjuntas e incautaciones con organismos de inspección y control público. En los últimos 6 años (2020-2025), se destruyeron aproximadamente 1600 toneladas de insumos ilegales como resultado de 49 acciones de cooperación con la asociación. Esta cantidad equivale a llenar un poco más de dos tercios de una piscina olímpica.

“La eliminación ambientalmente responsable de insumos ilegales, especialmente plaguicidas químicos, es un compromiso institucional de la industria agrotecnológica del país. CropLife Brasil lidera este proceso y colabora con organismos federales y estatales para apoyar las inspecciones y la retirada de productos ilícitos de la circulación, garantizando que las autoridades puedan actuar sin preocuparse por el destino final de los artículos incautados. Anualmente, publicamos un informe que ilustra el volumen de este daño al sector regulado. La cooperación es clave para combatir este tipo de delito”, señala Nilto Mendes, gerente de Lucha contra Productos Ilegales de CLB.

El volumen destinado a destrucción en 2025 es un 30 % inferior al del año anterior, cuando la cantidad alcanzó las 330 toneladas. Según Mendes, la variación refleja la reducción de la cantidad incautada por las autoridades durante ese período.

Falsificación y contrabando

La región Sudeste encabeza la lista de incautaciones de plaguicidas agrícolas falsificados en el país, destacando São Paulo y Minas Gerais. En cuanto al contrabando, las regiones Sur y Centro-Oeste concentran la mayoría de los casos, especialmente en las zonas fronterizas con Argentina y Paraguay. Los productos en estas condiciones carecen de eficacia agronómica comprobada y representan riesgos de contaminación humana y ambiental, además de perjudicar la producción agrícola nacional. Respecto a la magnitud del problema, el Instituto para el Desarrollo Económico y Social de las Regiones Fronterizas (IDESF) estima que aproximadamente el 25% del mercado de plaguicidas agrícolas en Brasil es ilegal.

Proceso de destrucción e incineración

Para su correcta eliminación, los productos agrícolas ilícitos se someten a diversos procedimientos, entre ellos la manipulación, el reenvasado, el almacenamiento adecuado y el transporte desde el depósito de bienes incautados hasta el lugar de destrucción final. Esta última etapa se lleva a cabo en instalaciones debidamente autorizadas, mediante un proceso de incineración a temperaturas superiores a 900 °C.

Este proceso opera en línea con el Sistema Campo Limpo del Instituto Nacional para el Procesamiento de Envases Vacíos (Inpev), de acuerdo con la Política Nacional de Residuos Sólidos. 

Enfrentando la ilegalidad

La lucha contra el mercado agrícola ilegal es un compromiso permanente de CropLife Brasil, que lleva a cabo movilizaciones conjuntas con los actores de la cadena de producción. La organización mantiene un canal de denuncia activo en su sitio web para recibir y reenviar información sobre irregularidades. Entre sus iniciativas institucionales, CLB, en colaboración con Esem/USP, promueve el Programa de Capacitación en la Lucha contra los Mercados Ilícitos de Insumos Agrícolas, para capacitar a profesionales en el reconocimiento, incautación, manejo, inspección e investigación de ilegalidades relacionadas con estos insumos. La organización también coordina la Coalición para Combatir las Semillas Ilegales.

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