Eduardo Monteiro asume el rol de Country Manager en Mosaic Fertilizers
Es economista y lleva 20 años en la empresa; realizó varias funciones
El injerto, técnica de propagación vegetativa para la producción de clones, demostró ser viable para la multiplicación del baruzeiro. Trabajos recientes realizados en el vivero de Embrapa Cerrados, en Planaltina (DF), arrojaron resultados prometedores para tres tipos de injertos: injerto en placa, injerto inglés simple e injerto de hendidura completa (ver tabla al final del artículo). Para las plántulas cultivadas a pleno sol, los tres tipos proporcionaron tasas de fijación promedio superiores al 50%, con énfasis en burbujeante, que logró tasas de fijación de más del 60%.
La propagación vegetativa o clonal consiste en multiplicar partes de la planta de interés sin utilizar semillas, dando lugar a otras idénticas a la planta madre (clones). Las principales ventajas del método son la posibilidad de formar plantaciones clonales de alta productividad y muy uniformes y, en ocasiones, adelantar la fase reproductiva de la especie.
Además del injerto, otros métodos de reproducción asexual o propagación vegetativa son los esquejes, miniesquejes y la micropropagación.
Estos son los primeros resultados para el desarrollo de un sistema de producción de baruzeiro. “Resaltamos que estamos trabajando con una especie arbórea nativa, careciendo de información técnica sobre este tema y creemos que estos datos servirán de base para nuevos estudios con el objetivo de perfeccionar la metodología de injerto para la especie”, enfatiza el investigador Wanderlei Lima , coordinador del estudio .
Los resultados completos están en el artículo “Evaluación de métodos de injerto en plántulas de baruzeiro (Dipteryx alata Vogel, Fabaceae)”, publicado en la revista Ciência Florestal, edición abril/junio de 2023. Lima explica que el siguiente paso es mejorar el proceso, utilizando. la experiencia adquirida en el primer experimento para aumentar el porcentaje de injerto.
El resultado fue muy positivo, en opinión del equipo, integrado también por la analista Fernanda Morais y el asistente Vicente Moreira. Algunas plántulas injertadas en Embrapa Cerrados ya fueron trasplantadas al campo en el límite del experimento de Integración Cultivo-Ganadería-Bosque, en el que se evalúa el uso de especies nativas del Cerrado en este sistema (leer artículo). Uno de los principales desafíos para la domesticación del baruzeiro es precisamente la producción de plántulas. Actualmente, no existe una metodología de reproducción asexual validada para esta especie.
También conocido como cumbaru o cumaru, el baruzeiro es un árbol de entre 15 y 25 metros de altura y de amplia distribución en el Cerrado. Esta es una de las especies nativas del bioma con gran potencial económico por su diversidad de usos. La pulpa del fruto se puede consumir fresca o en mezclas y el endocarpio se puede transformar en carbón vegetal rico en calorías. La semilla es la parte más conocida y ha ganado valor en el mercado, utilizándose en la cocina nacional e internacional. Se parece a una castaña y se disfruta como aperitivo y se utiliza en diversas recetas. El aceite extraído de la semilla también tiene variados usos. El árbol se puede utilizar en jardinería y su madera tiene gran resistencia y durabilidad.
El baruzeiro es una de las especies del Cerrado más prometedoras para el cultivo. La generación de información sobre su multiplicación, crecimiento, desarrollo, productividad y variabilidad permitirá su domesticación para la implementación de cultivos comerciales. Actualmente, prácticamente toda la producción proviene del extractivismo.
Se probaron tres tipos de injerto (injerto en placa, injerto inglés simple e injerto dividido completo) en tres sistemas de formación de plántulas portainjertos (en bolsas plásticas a pleno sol y bajo sombra y en tubos en vivero suspendido a pleno sol). Las plántulas (portainjertos) se formaron a partir de semillas recolectadas de plantas adultas de baruzeiro del Campo Experimental Embrapa Cerrados. Las yemas utilizadas para los injertos se obtuvieron de árboles adultos de Embrapa.
El rendimiento de las plantas fue diferente según el sistema de conducción. “Consideramos que el mejor sistema es producir plántulas en bolsas de plástico a pleno sol, con el cual logramos más del 50% de éxito en los tres tipos de injertos que utilizamos en nuestro estudio, con énfasis en el injerto, seguido del simple. Injerto inglés e injerto. Horquilla de hendidura completa”, informa Lima.
Según el investigador, sólo la bifurcación con hendidura completa mostró una tasa de fijación superior al 50% para las plántulas cultivadas bajo sombra, lo que indica que se trata de una técnica para reproducir la especie en esa condición. Sin embargo, el tiempo necesario para que las plántulas alcanzaran el diámetro ideal para el injerto fue mayor en los sistemas bajo sombra. Teniendo en cuenta que las plántulas se formaron el mismo día, las plántulas injertadas bajo sombra sólo alcanzaron el diámetro ideal tres meses después de las plántulas injertadas a pleno sol.
Este es un dato importante para la multiplicación y domesticación del cultivo, ya que mientras más tarde la plántula en alcanzar el diámetro ideal para el injerto, mayores serán los costos en esta etapa. Respecto al tercer sistema de formación, Lima explica: “En este estudio optamos por no injertar plántulas cultivadas en tubos, en vivero suspendido, ya que presentaban el peor desempeño en crecimiento y desarrollo”.
El investigador considera que este resultado es muy positivo: “Al ser un primer experimento, los valores fueron muy satisfactorios. Nuestro objetivo es llegar al 80% perfeccionando la técnica y comprobando algunos factores que pueden haber interferido en el desarrollo de las plántulas”. Lima destaca que el experimento se realizó durante el período más crítico de la pandemia de Covid-19, cuando varias obras quedaron comprometidas.
Con base en los resultados de este experimento, una recomendación de investigación para quienes estén interesados en producir plántulas de baruzeiro es rehacer los injertos que no echaron raíces. “Esto garantiza la reducción de costos de producción, ya que se reutilizan las plántulas de los portainjertos”, explica.
La propagación vegetativa o clonación ha demostrado ser una excelente herramienta para la producción forestal en Brasil, proporcionando una mayor productividad en los bosques plantados con especies no nativas. Pero su uso en especies arbóreas nativas es todavía incipiente.
Los pocos huertos de baruzeiro existentes están formados por plantones elaborados a partir de semillas. “La reproducción sexual [mediante semillas] implica una gran variabilidad genética y por lo tanto no garantiza que los hijos tendrán las mismas características que la madre. La reproducción asexual [propagación vegetativa], con la producción de clones, garantiza que estas características se mantendrán. Esta es una herramienta importante para multiplicar materiales de diferente interés”, explica Lima.
Trabajos anteriores, realizados en 2002 y 2003 en Embrapa Cerrados, evaluaron otros métodos de reproducción vegetativa del baruzeiro. La tala, a pesar de ser una técnica muy utilizada para especies forestales, no dio buenos resultados, ya que el árbol es difícil de enraizar. Los brotes brotaron, pero no emitieron raíces. Paralelamente al actual experimento de injerto, se estimularon los brotes epicornales mediante una poda drástica de las plantas adultas, para que emergieran nuevos brotes. Según la evaluación del investigador, la especie rebrota fácilmente y el uso de estos brotes representa una fuente potencial de reproducción asexual que aún no ha sido explorada.
El injerto cumple dos funciones: ayuda al mejoramiento genético de la especie y permite la multiplicación de plantas superiores. “Los injertos pueden ser el primer paso hacia la domesticación de especies nativas del bioma, especialmente aquellas que son difíciles de reproducir mediante esquejes. De esta manera, será posible seleccionar materiales de élite con características deseables, como menor tamaño de planta para facilitar el manejo, por ejemplo, para garantizar la formación de huertos más homogéneos y con mayor potencial de producción”, informa el investigador. Otra ventaja de utilizar esta técnica es el plazo más corto para iniciar la producción.
El científico refiere que, en las últimas décadas, la demanda de productos obtenidos de especies nativas del Cerrado ha aumentado constantemente. Pese a este escenario, gran parte de la producción todavía se obtiene mediante el extractivismo. Barú destaca entre los frutales nativos con mayor potencial económico, con demanda para la recuperación de áreas degradadas, restauración de reservas legales y formación de huertos comerciales. “Su domesticación puede abrir un mercado muy rentable para los productores de la región”, concluye.
Una gran proporción de árboles frutales se producen mediante injertos. Además de mantener las características deseables de la planta resultante, es un medio rápido y fiable de reproducir plantas superiores para el cultivo comercial.
La operación consiste en la introducción de una yema, brote o rama de una planta, denominada injerto o caballo, en otra, conocida como portainjerto o caballo. La planta injertada (jinete) lleva las características que se desea obtener en la nueva planta y es la que producirá los frutos. El caballo toma el sistema radicular y parte del tallo. Se encarga de suministrar agua y nutrientes a la planta y asegurar su adaptación a las condiciones del suelo y del clima.
En el injerto, una rama de una planta cuyas características se desean mantener se “implanta” en el tallo de otra planta, fusionando estas dos partes.
• Burbuja – Se desprende un cogollo vegetativo (burbuja) de la planta que se quiere multiplicar y se introduce en un corte realizado en la plántula que servirá como portainjerto.
• Bifurcación – Partes de dos plantas con el mismo diámetro encajan perfectamente. Se ata una cuerda para asegurar la unión de los fragmentos.
Las horquillas inglesas de ranura completa y simples se diferencian por el tipo de corte que se realiza en las partes de las plantas a encajar. El primero se realiza con una ranura en forma de V y el segundo con un corte transversal.
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Aún según los análisis, en la mayor parte del Centro-Oeste y Sudeste hubo escasas o nulas precipitaciones, lo que favoreció el secado natural del maíz y la calidad de las fibras y la cosecha del algodón.