Los organominerales requieren un ajuste fino en su aplicación.
Los precios más altos y los volúmenes récord de fertilizantes impulsan la búsqueda de eficiencia operativa en las explotaciones agrícolas.
Brasil tiene las condiciones para liderar la bioeconomía y satisfacer las demandas de la seguridad alimentaria y la transición energética. Esta evaluación la realizó Mathias Schelp, vicepresidente de Agricultura Inteligente de Bosch Latinoamérica, en la inauguración del Foro «Integración y Biocompetitividad: La Solución Brasileña», celebrado hoy en São Paulo.
El evento fue organizado por la Asociación Brasileña de Agronegocios y la Red ILPF. Schelp destacó una matriz energética diversificada, un clima favorable, la disponibilidad de agua y la biodiversidad como ventajas competitivas. Abogó por un rol protagónico del país en la bioeconomía.
El ejecutivo presentó innovaciones para aumentar la competitividad. Mencionó soluciones para la aplicación de pesticidas y la tecnología dual etanol-diésel para maquinaria pesada. La propuesta reduce el consumo de diésel y aumenta el uso de etanol. Según él, el progreso requiere un esfuerzo conjunto, priorización estratégica, políticas públicas y mayor productividad.
En el panel “Alimentos y Bioenergía Integrados”, Marcos Jank afirmó que los sistemas integrados tienen una base científica y territorial. Destacó el papel de la industria en el suministro de tecnología y escala. Señaló las ganancias de productividad con un menor impacto ambiental.
Gustavo Spadotti, de Embrapa Territorial, destacó la contribución de la ciencia nacional. Citó los avances genéticos en la soja, las mejoras en la ganadería y la integración entre la investigación, el trabajo de campo y el mercado. Mencionó la economía circular como eje estructurante de los sistemas integrados.
Mónica Pedó, de John Deere, informó sobre la integración del conocimiento agronómico, digital y operativo en la estrategia de la empresa. Willian Marchió afirmó que el modelo de la Red ILPF se centra en la intensificación productiva con diversificación en la misma zona. Destacó la recuperación de pasturas, la mejora del suelo, la captura de carbono y la eficiencia en el uso de insumos.
En su discurso inaugural, Francisco Matturro destacó el evento emblemático del Día de Campo de 2007 en la Hacienda Santa Brígida. Luiz Carlos Corrêa Carvalho abogó por una mayor integración entre los actores del sector. Geraldo Melo Filho enfatizó el rol del Estado en el apoyo a los productores y la investigación. Ana Eugênia de Carvalho Campos y Ana Paula Packer reafirmaron la importancia de la ciencia y la visión estratégica para el avance de la agricultura.
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