Estudio mapea centros de captura de carbono en Brasil

Un informe inédito de la USP identifica regiones con potencial técnico y propone una base para políticas públicas.

17.07.2025 | 15:58 (UTC -3)
Angela Trabbold

Se acaba de presentar al Ministerio de Minas y Energía un estudio geoespacial pionero que recopila datos sobre emisiones, infraestructura y geología para identificar el potencial de implementación de tecnologías de captura, uso y almacenamiento de carbono en Brasil. El informe es uno de los principales resultados del proyecto de investigación "Percepción Social y Diplomacia Científica en Transiciones Tecnológicas para una Sociedad Baja en Carbono", desarrollado en el marco del programa de Incidencia del Centro de Investigación e Innovación en Gases de Efecto Invernadero (RCGI), con sede en la USP.

La presentación tuvo lugar durante el taller "Combustible del Futuro: CCS, CCUS y BECCS", celebrado en el Ministerio de Minas y Energía en Brasilia, Distrito Federal. La presentación estuvo a cargo de la directora de Recursos Humanos y Comunicación Institucional del RCGI, la profesora Karen Mascarenhas, quien coordinó el proyecto, y la investigadora Drielli Peyerl, líder de una de las cinco áreas de trabajo del proyecto y responsable del estudio, actualmente investigadora en la Universidad de Ámsterdam.

Metodología innovadora 

El estudio propone un enfoque innovador mediante la integración de datos geoespaciales sobre emisiones industriales, producción de biocombustibles, infraestructura de transporte y capacidad de almacenamiento de carbono geológico marino, lo que resulta en un verdadero atlas de oportunidades para la descarbonización en Brasil. Si bien el enfoque principal se centra en la viabilidad técnica y territorial, el análisis se enmarcó en un proyecto más amplio sobre la percepción social, proporcionando una base concreta para futuras evaluaciones de la aceptación de la tecnología en los territorios.

Según Karen Mascarenhas, identificar las regiones con mayor potencial técnico es un punto de partida esencial para desarrollar políticas públicas más integradas que consideren los aspectos técnicos, ambientales y sociales de cada lugar. «El camino hacia una economía baja en carbono pasa por la ciencia, sí, pero también por la confianza, la legitimidad y la participación de las personas en los territorios donde se producirán estas transformaciones», afirma.

Ubicaciones prioritarias 

Según la investigadora Drielli Peyerl, a partir de la superposición de datos con la plataforma QGIS, el informe identifica lugares donde tecnologías como la captura y almacenamiento de carbono (CAC) y Beccus (bioenergía con captura, uso y almacenamiento) no solo son técnicamente viables, sino que también están estratégicamente alineadas con la infraestructura existente y la dinámica de producción local. «El estudio mapea varios lugares con este perfil, destacando algunos ejemplos emblemáticos que ilustran la posible aplicación de estas tecnologías en diferentes contextos regionales», afirma.

Entre los lugares destacados para la captura y almacenamiento de carbono (CCS) se encuentran Serra, Espírito Santo, con importantes emisiones provenientes de la industria siderúrgica; São Gonçalo do Amarante, Ceará, donde se concentran acerías y centrales eléctricas a carbón y gas natural; y Manaus, Amazonas, cuya principal fuente de emisiones son las centrales eléctricas a gas. Todas estas zonas se ubican en regiones con condiciones geológicas o logísticas propicias para la implementación de la tecnología, pero son objeto de considerable debate debido a su ubicación en áreas de gran importancia ambiental estratégica. En el caso de Beccus, se destacan Uberaba, Minas Gerais, un polo de bioenergía con emisiones de CO₂ de alta pureza, y un conjunto de municipios en Mato Grosso, con una producción significativa de etanol, biodiésel y biometano.

Potencial de almacenamiento 

El informe indica que las regiones con mayor potencial de almacenamiento geológico de CO₂ en Brasil se encuentran en cuencas sedimentarias marinas, especialmente frente a las costas de Espírito Santo, Ceará y Rio Grande do Norte, donde sería posible almacenar entre 167 y 372 megatones (Mt) de carbono. Estas áreas se benefician de la infraestructura ya instalada por la industria del petróleo y el gas, así como del amplio conocimiento de sus formaciones geológicas, lo que reduce riesgos y costos.

También se identificaron cuencas con capacidad de almacenamiento intermedia (entre 32 y 167 Mt) en partes de las regiones sureste, noreste y Amazonas. La selección de territorios prioritarios consideró no solo su potencial geológico, sino también su proximidad a centros de emisión y la presencia de infraestructura logística, como gasoductos y ferrocarriles.

Contribuciones a los ODS 

Las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono (CAC) y Beccus contribuyen directamente al ODS 13 (Acción por el Clima) al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el informe también advierte sobre los riesgos e impactos que podrían poner en peligro otros Objetivos de Desarrollo Sostenible. El almacenamiento geológico en alta mar, por ejemplo, puede suponer riesgos para el ODS 14 (Vida Submarina) en caso de fugas, y la alta demanda de agua de algunos procesos ejerce presión sobre el ODS 6 (Agua Limpia y Saneamiento). Estos posibles efectos secundarios refuerzan la necesidad de actuar con cautela al implementar estas tecnologías, tras una evaluación técnica y ambiental caso por caso.

Oportunidades y desafíos 

El informe reconoce el alto potencial técnico de Brasil para implementar proyectos de CCS y Beccus, especialmente en sectores como el acero, el cemento, la refinación de petróleo y la bioenergía. Entre los principales beneficios se destacan la reducción de las emisiones de CO₂, la creación de empleo y el papel estratégico de estas tecnologías en la descarbonización de los procesos industriales.

Por otro lado, el documento también destaca los obstáculos para la adopción a gran escala, como el alto costo de las tecnologías, la dificultad para monitorear el carbono almacenado y la lenta transición de la investigación a los proyectos piloto. Además, existen lagunas regulatorias, falta de incentivos y el riesgo de rechazo social por desconocimiento o desconfianza.

Las recomendaciones incluyen crear estándares técnicos claros sobre la responsabilidad del carbono almacenado, fomentar proyectos piloto en regiones con alto potencial geológico y productivo, implementar mecanismos de monitoreo continuo con protocolos auditables y fortalecer las estrategias de participación social.

El investigador Drielli Peyerl enfatiza: «Este informe representa un primer paso importante en el desarrollo de una metodología rigurosa y precisa para identificar indicadores clave y centros de captura de carbono en Brasil. El enfoque va más allá de la tecnología al integrar los pilares del desarrollo sostenible (económico, social y ambiental). Esperamos que este informe y su metodología sirvan de inspiración para futuras mejoras, actualizaciones e inclusión de indicadores adicionales, contribuyendo sustancialmente al avance de los esfuerzos de descarbonización de Brasil». 

El estudio, titulado Evaluación geoespacial de las oportunidades de captura y almacenamiento de carbono (CAC) y bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS) en Brasil – Volumen 1, fue elaborado por Alex Azevedo, Celso Cachola, Mariana Ciotta, Karen Mascarenhas y Drielli Peyerl. 

Lea el informe completo: doi.org/10.5281/zenodo.15857470

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