El retraso en la segunda cosecha de maíz mantiene la reacción del cultivo, evalúa la BBA de Itaú.
Las precipitaciones de abril y mayo cobran mayor importancia, mientras que el petróleo y la soja respaldan la recuperación de los precios.
El Proyecto de Suelos Protegidos, una cooperación técnica entre la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y la Unión Interestatal de la Industria Tabacalera (SindiTabaco), inicia una nueva fase. El 25 de marzo, el equipo de investigación presentó los resultados del primer año de actividades, que abarcan 60 meses y tienen como objetivo diagnosticar y promover la calidad y la sostenibilidad del suelo en las unidades productoras de tabaco del sur de Brasil.
La cooperación técnica en colaboración con el sector tabacalero también formó parte de los proyectos presentados en el stand de Embrapa en Expoagro Afubra 2026, feria agrícola celebrada del 24 al 27 de marzo en Rincão Del Rey, Rio Pardo/RS. Mediante el Proyecto de Suelo Protegido, el sector tabacalero invierte en acciones para apoyar la resiliencia demostrada por los productores ante condiciones climáticas adversas.
Según Fernanda Viana Bender, asesora técnica de SindiTabaco, en los últimos años se han producido varios avances en la aplicación de prácticas de conservación en las propiedades de los productores integrados con empresas asociadas. "Pero el sector sigue invirtiendo en la búsqueda permanente de mejoras en la producción agrícola", asegura. El proyecto, que abarca 33 propiedades rurales en Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, prevé la propuesta de planes de intervención que incluyan Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y el monitoreo de indicadores clave, con el objetivo de proteger, conservar y recuperar el suelo.
Al presentar el balance del primer año de actividades, el coordinador del Proyecto de Suelos Protegidos, Adilson Luís Bamberg, destacó el trazado y la selección de propiedades, así como la aplicación de cuestionarios de prediagnóstico. Según él, tras celebrar seminarios técnicos regionales con asesores de empresas asociadas a SindiTabaco, estos respondieron a cuestionarios técnicos que señalaban aspectos relevantes que no solo abarcan los indicadores químicos del suelo (p. ej., pH) al considerar la salud del suelo, sino que también indicaban la necesidad de considerar aspectos de la física del suelo (p. ej., densidad) y la biología (carbono de la biomasa microbiana).
Los asesores también contribuyeron administrando cuestionarios técnicos sobre manejo y conservación del suelo a más de 500 productores seleccionados al azar. Con base en los 358 productores que respondieron completamente al cuestionario, el informe preliminar de diagnóstico de la salud del suelo destacó aspectos como: el 86,5% son dueños de la tierra; el 96,4% dependen del tabaco como su principal fuente de ingresos; y el 83,8% tienen la intención de continuar cultivando tabaco al menos hasta 2029, la duración del Proyecto de Suelos Protegidos. Los productores provienen de 132 municipios, con el 47,4% en Rio Grande do Sul, el 29,1% en Santa Catarina y el 23,5% en Paraná.
En cuanto a la percepción de la calidad del suelo, el 85,5% de los productores la valoraron positiva o intermedia. La investigadora Juliana Maciel Bicca demostró que el tabaco se encuentra en un sistema de producción en transición, donde aún se producen alteraciones anuales del suelo, lo que ofrece oportunidades para prácticas más conservacionistas como la siembra directa.
La fertilización mineral predomina en las explotaciones (99,4%). Además, el 68,6% de los productores informó realizar análisis de suelo con una frecuencia acorde a las recomendaciones técnicas, es decir, cada 2 o 3 años. El encalado es practicado por el 90,2% de los entrevistados. Según la investigadora Luana Centeno Cecconello, la adopción de bioinsumos aún se encuentra en sus etapas iniciales y abre la puerta a la transición hacia modelos de manejo más sostenibles y orientados biológicamente.
El uso de camas elevadas, una técnica predominante en el cultivo de tabaco, se considera una práctica ideal; sin embargo, el 65% de los productores encuestados aún no adopta técnicas de construcción mejoradas. "Los productores todavía no suelen construir camas elevadas siguiendo las directrices técnicas, por lo que el proyecto encuentra una oportunidad para crecer al demostrar prácticas y métodos que pueden mejorar su situación", afirma el investigador Adilson Bamberg. La cobertura del suelo se realiza principalmente con avena negra, aunque las investigaciones muestran que el uso de cultivos de cobertura mixtos puede ser más beneficioso cuando se implementa.
Las conclusiones del primer informe ya indican la importancia de ampliar el uso de cultivos de cobertura mixtos e incorporar criterios técnicos para la construcción de bancales elevados. Asimismo, se verificó que la expansión del uso de sistemas de manejo con mínima o nula alteración anual del suelo es muy relevante, ya que mejora la salud del suelo, lo que se traduce en una mayor producción y, por consiguiente, en mayores ingresos para los productores.
Entre los encuestados, el 81,5 % manifestó su disposición a implementar nuevas acciones y técnicas. De entre quienes respondieron, se seleccionaron 33 propiedades para participar en las intervenciones. En la primera quincena de abril, se iniciará la recolección de muestras para realizar análisis exhaustivos de la salud del suelo. El cronograma y los próximos pasos también incluyen la definición de planes de intervención basados en los resultados de las muestras de suelo, el monitoreo de las Buenas Prácticas Agrícolas, la ampliación de la capacitación técnica y la consolidación del modelo de manejo conservacionista del suelo.
Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico