El síndrome del marchitamiento de la caña de azúcar genera alarma en el sector del azúcar y el etanol.

La incidencia está aumentando en zonas cercanas a la cosecha, presionando la productividad y la industria.

27.02.2026 | 13:28 (UTC -3)
Revista Cultivar, basada en información de João Pedro Piza

El síndrome del marchitamiento de la caña de azúcar (SWS) causa pérdidas de hasta el 60% en las áreas comerciales y es una preocupación creciente en el sector azucarero y del etanol. La incidencia alcanza el 60% en ciertos cultivos. La enfermedad compromete la productividad y la calidad tecnológica de la materia prima.

En experimentos de campo, los investigadores registraron reducciones de productividad de hasta un 40 %. En áreas comerciales, los informes indican pérdidas de hasta un 60 %, según Laudecir Lemos Raiol Júnior, del Centro de Investigación en Ingeniería Fitosanitaria de la Caña de Azúcar (Cepenfito) de la Unesp.

La estimación de daños considera el número de tallos secos o marchitos por metro lineal. El método permite medir el impacto directo en la producción.

Los efectos llegan a la industria. Los tallos en etapas tempranas o intermedias de marchitamiento presentan altas concentraciones de levaduras y bacterias. Esta situación aumenta la acidez del jugo, reduce la eficiencia de la fermentación y aumenta el consumo de insumos para el control de la contaminación.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la decoloración de la corteza y la pérdida de la capa de cera. En el interior, los tallos presentan un color marrón glaseado, oscureciéndose en los nudos y despidiendo un olor similar al de la fermentación agria. El proceso culmina en pudrición, desecación y marchitamiento.

La enfermedad se presenta con mayor frecuencia en los cañaverales cerca del final de su ciclo, un período con mayor déficit hídrico y el inicio de la senescencia. Las altas temperaturas, las plagas, otras enfermedades y un alto grado de maduración favorecen la progresión del síndrome.

Para mitigar las pérdidas, los expertos recomiendan capacitar a los equipos para identificar los síntomas, realizar un seguimiento continuo y, en casos de alta incidencia, adelantar la cosecha cuando sea operativamente factible.

Cepenfito realiza estudios para caracterizar causas y agentes asociados, así como evaluar herramientas espectrales para la detección temprana y analizar la susceptibilidad de clones y variedades.

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