La publicación destaca el papel de la tecnología de aplicación de pesticidas para un uso seguro en el campo.
Las directrices técnicas ayudan a aumentar la eficiencia del producto y reducir los riesgos.
El polvo de tabaco, residuo del procesamiento de las hojas, regresa a las propiedades productoras en forma de fertilizante orgánico. Este reciclaje forma parte de las iniciativas de sostenibilidad ambiental que llevan a cabo empresas asociadas al Sindicato Interestatal de la Industria del Tabaco (SindiTabaco). Fertileaf es producido por la Fundación de Protección Ambiental de Santa Cruz do Sul (Fupasc) y está registrado en el Ministerio de Agricultura (Mapa) y certificado como fertilizante orgánico de Clase A.
Tras su procesamiento, el fertilizante regresa a las unidades industriales, que lo distribuyen a los productores a través del Sistema Integrado de Producción de Tabaco (SIPT), fortaleciendo así la lógica de la economía circular entre los propios productores de la cadena. Además de la certificación del Ministerio de Agricultura, el producto cuenta con el sello Ecocert, que certifica el uso adecuado del insumo para la producción orgánica, de acuerdo con las normas brasileñas e internacionales.
Según datos de Fupasc, entre 2014 y 2025 se produjeron más de 175 toneladas de fertilizante orgánico. El reciclaje con la Fundación comenzó en 2014, año en el que se procesaron 5.375 toneladas de polvo de tabaco. Con el paso de los años, la transformación de residuos en fertilizantes se ha expandido para abarcar más unidades y sectores industriales, de modo que actualmente todo el polvo se transforma en fertilizante. En 2020, ya se producían 14.692 toneladas de fertilizante. Y en 2025, el volumen alcanzó las 22.991,80 toneladas, que fertilizarán los cultivos de la cosecha 2025/2026.
Para su producción, el polvo de tabaco se humedece con aproximadamente un 3 % de cenizas de calderas de leña, un residuo industrial de clase II generado en las industrias tabacaleras, así como con un consorcio de microorganismos. El Coordinador de Sostenibilidad de Fupasc, el ingeniero ambiental y de seguridad ocupacional Sebastião Bohrer, explica que la ceniza se utiliza para corregir el pH y que los microorganismos aceleran la fermentación de los residuos. «En el proceso de tratamiento, el polvo de tabaco y las cenizas se humedecen en un sistema cubierto, llamado hileras, donde también se añade el consorcio de microorganismos para promover la degradación y estabilización de los residuos», explica.
Según Fernanda Viana Bender (en la foto), asesora técnica de SindiTabaco, la sostenibilidad ambiental y económica forma parte del propósito de las empresas tabacaleras, tanto en sus operaciones industriales como en todas las demás actividades de la cadena de producción. «Reciclar todos los residuos generados es una acción continua. Y, en el caso de la producción de fertilizantes a partir del polvo de tabaco, cumple con todos los requisitos de una economía circular sostenible», afirma. «Y esto se ha logrado gracias al compromiso de los directivos y los equipos técnicos», añade.
Fertileaf es un fertilizante de clase A, fruto de 20 años de investigación y experimentación. El producto cuenta con la certificación del Ministerio de Agricultura y Ecocert. Su producción se realiza mediante un proceso de compostaje en un área 100 % cubierta, con un ciclo cerrado denominado fermentación en estado sólido, sin generar residuos líquidos.
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