El algodón brasileño fue protagonista en un evento en Alemania.
Abrapa participa en la Conferencia del Algodón de Bremen y presenta temas como la calidad, la trazabilidad y las estrategias de mercado.
Se prevé que el fenómeno de La Niña se debilite en los próximos meses, con una alta probabilidad de transición a un escenario de El Niño durante los trimestres de abril, mayo y junio. Según un pronóstico del Centro Climático de APEC (APCC) en Corea del Sur, las estimaciones indican una probabilidad del 84,6 % de que se produzca un cambio de condiciones neutrales a este fenómeno.
Este escenario se destaca en el Boletín Trimestral del Consejo Permanente de Agrometeorología Aplicada de Rio Grande do Sul (Copaaergs), coordinado por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Producción Sostenible y Riego (Seapi). Las proyecciones consideran, entre otras bases, el modelo estadístico del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).
Para abril, la tendencia apunta a precipitaciones irregulares en el estado, con volúmenes cercanos o ligeramente inferiores al promedio en la mayor parte del territorio, si bien se registrarán precipitaciones superiores a lo normal en zonas aisladas. Para mayo y junio, el pronóstico indica una mayor regularidad, con precipitaciones cercanas o ligeramente superiores al promedio.
Se prevé que las temperaturas presenten una alta variabilidad a lo largo del periodo, alternando entre olas de calor e incursiones de masas de aire frío, a veces intensas. En general, la tendencia es que las temperaturas se mantengan dentro del rango normal o ligeramente por encima del promedio.
El boletín también proporciona orientación técnica para las principales actividades agrícolas durante este período, teniendo en cuenta el escenario climático previsto.
Para los cultivos de verano que se acercan al final de su ciclo, se recomienda priorizar la cosecha en el momento óptimo y adoptar prácticas de conservación del suelo, como el mantenimiento de la cubierta vegetal. En el caso del arroz, la atención debe centrarse en la preparación y sistematización de las áreas para la próxima cosecha, dado el pronóstico de mayores precipitaciones.
En los cultivos de invierno, se recomienda escalonar la siembra dentro de la zona agrícola y priorizar las variedades resistentes a enfermedades, especialmente debido al aumento de la humedad. Asimismo, es aconsejable reforzar el manejo fitosanitario, prestando especial atención a la fusariosis de la espiga.
Para las hortalizas, las lluvias irregulares de abril exigen una gestión cuidadosa del riego. En los meses siguientes, el aumento de la humedad tiende a favorecer las enfermedades, lo que requiere una mayor vigilancia y prácticas que reduzcan la humedad foliar. En ambientes protegidos, la ventilación y el control de la temperatura serán esenciales.
En el cultivo de frutales, se recomienda mantener la cubierta vegetal en los huertos, controlar la acumulación de horas de frío y ajustar el manejo nutricional y fitosanitario. En silvicultura, se recomienda posponer las plantaciones de otoño a periodos con mayor disponibilidad de agua.
Para los cultivos forrajeros y la ganadería, este periodo requiere atención a la escasez de forraje, con siembra temprana de pastos de invierno y un manejo adecuado de la carga ganadera. También se recomienda precaución en el uso de fertilizantes debido a las lluvias, y se debe prestar atención al estrés térmico que sufren los animales durante las variaciones de temperatura típicas del otoño.
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