El mercado mundial del cacao inicia 2026 buscando el equilibrio.

La caída de los precios, las incertidumbres y los ajustes en la demanda industrial configuran las perspectivas para un año de transición.

04.02.2026 | 14:30 (UTC -3)
Valeria Campos

Tras un período marcado por una alta volatilidad y sucesivos shocks de oferta, el mercado mundial del cacao inicia 2026 aún en un entorno de incertidumbre, aunque con una configuración distinta a la observada en los dos últimos años. Según Lucca Bezzon, analista de inteligencia de mercado de StoneX, el abrupto aumento de precios a finales de 2025, cuando los contratos de futuros alcanzaron casi los 12,5 dólares por tonelada en Nueva York, dio paso a una corrección consistente, que redujo los precios a alrededor de los 5 dólares por tonelada. Aun así, los precios se mantienen en niveles históricamente altos, respaldados por unas existencias mundiales aún muy bajas y el recuerdo reciente de dos cosechas fallidas en África Occidental.

En Costa de Marfil y Ghana, las primeras señales de la cosecha 2025/26 indican un mejor ritmo de entregas de almendras, apoyado por condiciones climáticas más favorables a lo largo de finales de 2025. Estos factores han reducido algunas de las preocupaciones a corto plazo en el sector.

A pesar de esto, persisten algunas vulnerabilidades. La humedad del suelo se mantiene baja en regiones clave, y los desafíos fitosanitarios mantienen vivo el riesgo de mayores pérdidas de rendimiento a medida que avanza el ciclo. El reciente índice de referencia para la cosecha 2024/25, que comenzó con fuerza y ​​se desaceleró drásticamente, refuerza la cautela, afirmó Bezzon.

Mientras tanto, los productores secundarios están cobrando relevancia a nivel internacional. Ecuador se consolida como un referente, registrando exportaciones superiores a los promedios históricos y ganancias de productividad relacionadas con las inversiones en gestión, según explicó el analista de mercado.

“El crecimiento ecuatoriano, acompañado de movimientos más discretos en Indonesia, Nigeria y Brasil, sin embargo, no reemplaza el papel central de África Occidental, sino que tiende a reducir la sensibilidad del mercado a shocks localizados, especialmente si la recuperación africana resulta ser solo parcial a lo largo de 2026”, destacó.

Cambios en la demanda

En cuanto a la demanda, el sector se encuentra en una fase de ajuste estructural. Bezzon explica que, tras afrontar costos extremos durante dos años, la industria del chocolate y la confitería redujo el tamaño de sus productos, reformuló sus recetas y probó sustitutos parciales de la manteca de cacao, cuyo precio en Estados Unidos alcanzó máximos cercanos a los 40 dólares por tonelada. Según el analista, estas estrategias provocaron una caída significativa del consumo de subproductos y, en consecuencia, de la demanda de cacao en grano, lo que contribuyó a la reciente caída de los precios internacionales.

Las cifras trimestrales de molienda siguen siendo el indicador más seguido por los actores del sector, aunque su interpretación requiere cautela. «La contracción observada en Europa y Asia, y de forma más moderada en Norteamérica, refleja tanto la compresión de márgenes como las limitaciones en el suministro de almendras de calidad, un escenario que aún dificulta separar los efectos cíclicos de los cambios estructurales en el consumo», afirmó.

Otro aspecto importante del panorama actual es la reciente revisión de la Organización Internacional del Cacao (ICCO). Tras dos trimestres sin actualizaciones, la entidad redujo sus proyecciones para 2024/25, lo que refuerza la opinión de que el mercado sigue siendo estructuralmente ajustado. «StoneX, por su parte, proyecta un superávit de 287 toneladas para 2025/26, como resultado de una demanda más moderada y la recuperación parcial de los principales productores. De confirmarse este escenario, la relación entre existencias y consumo podría acercarse a niveles históricos a lo largo de 2026», declaró el analista.

Transacciones contractuales

En el ámbito financiero, el comportamiento de los contratos de futuros también indica un cambio de fase. La fuerte contracción que dominó gran parte de 2024 y 2025 ha dado paso a una curva más plana, lo que indica una percepción de menor escasez inmediata y una normalización gradual de los fundamentos hasta 2027.

Según Bezzon, el aumento de las posiciones cortas por parte de inversores especulativos muestra un sentimiento más pesimista a corto plazo, aunque abre la puerta a episodios de volatilidad ante posibles sorpresas en la oferta o la demanda. Paralelamente, es probable que la inclusión del cacao en el Índice de Materias Primas de Bloomberg en enero impulse el flujo de compras e influya en el comportamiento de los precios en los próximos meses.

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