El maíz de porte bajo y la fertilización moderada aumentan el carbono del suelo.

Las investigaciones indican un mayor suministro de carbono a las raíces con híbridos de menor crecimiento y dosis intermedias de nitrógeno.

08.01.2026 | 08:53 (UTC -3)
Revista Cultivar

El maíz de porte bajo y la fertilización moderada con nitrógeno aumentan la entrada de carbono al suelo. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Purdue (Estados Unidos), en colaboración con la Universidad de Columbia Británica (Canadá), indica una mayor producción radicular y una mayor biomasa microbiana en estas condiciones.

La investigación evaluó híbridos comerciales de maíz de porte alto y bajo desarrollados por el programa de mejoramiento de Bayer. Las pruebas se realizaron en invernadero, con cultivo en macetas con suelo arcilloso y arenoso. Las dosis de nitrógeno aplicadas fueron de 0, 90, 180 y 270 kg por hectárea.

Los resultados muestran que el suelo arcilloso favoreció los procesos subterráneos. En este entorno, la biomasa radicular aumentó hasta la dosis intermedia de 180 kg de nitrógeno por hectárea. A partir de este nivel, dosis más altas redujeron la inversión de las plantas en las raíces. La biomasa de carbono microbiano del suelo siguió el mismo patrón y alcanzó su punto máximo en dosis intermedias.

Los híbridos de baja estatura produjeron, en promedio, un 22 % más de biomasa radicular que los híbridos de alta estatura, considerando todas las dosis de nitrógeno. Este aumento se produjo sin una reducción de la biomasa aérea ni de la tasa de fotosíntesis en la etapa vegetativa evaluada. El mayor crecimiento radicular incrementó el aporte de carbono al suelo a través de los tejidos radiculares y los exudados.

Exudación de carbono

La exudación de carbono de las raíces varió según el tipo de suelo, el híbrido y la dosis de nitrógeno. En suelos arcillosos, los valores más altos se presentaron con dosis intermedias. En suelos arenosos, las respuestas fueron menos consistentes, asociadas con una menor capacidad de retención de nutrientes.

El carbono microbiano del suelo fue aproximadamente un 45 % mayor en suelos arcillosos que en suelos arenosos. El estudio no detectó cambios relevantes en el carbono total del suelo a corto plazo, lo que refuerza la influencia del tipo de suelo en este indicador.

Los investigadores concluyen que la selección de híbridos y el manejo del nitrógeno influyen directamente en los flujos de carbono subterráneo. El uso de maíz de porte bajo y la adopción de dosis moderadas de nitrógeno pueden fortalecer los procesos relacionados con la salud del suelo y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas.

Más información en doi.org/10.1007/s11104-025-08231-7

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