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La Resolución CMN n.º 5.268/2025 entró en vigor el 1 de abril.
La edición 2026 del taller Moatrigo congregó a cerca de 450 participantes en Curitiba este lunes 13 de abril para analizar los principales retos de la cadena de valor del trigo en Brasil. Promovida por Sinditrigo Paraná, la reunión puso de relieve un panorama de altos costos, menor superficie cultivada y creciente dependencia de las importaciones.
Durante el evento, los expertos señalaron que el sector atraviesa un momento difícil, influenciado por factores internos y externos. En el ámbito internacional, a pesar de la aún elevada oferta, se observan indicios de un aumento en los contratos de futuros, impulsado por la perspectiva de una menor cosecha mundial, la reducción histórica de la superficie cultivada en Estados Unidos y la apreciación del trigo argentino.
En Brasil, la situación se considera más delicada. Se prevé que la temporada 2025/26 finalice con importaciones cercanas a los 7,1 millones de toneladas, mientras que se estima que la cosecha 2026/27 produzca solo 6,5 millones de toneladas, un volumen inferior al potencial productivo del país. La necesidad de importaciones podría alcanzar los 8,2 millones de toneladas en el próximo ciclo.
En Paraná, la pérdida de tierras destinadas a cultivos como el maíz y la cebada de segunda cosecha también es motivo de preocupación. Las proyecciones indican que el estado necesitará importar aproximadamente 1,8 millones de toneladas en 2026/27, lo que reforzará su dependencia externa.
Argentina sigue siendo el principal proveedor, pero la calidad de la última cosecha ha generado preocupación. Con un contenido proteico promedio del 11,2 % y un contenido de gluten húmedo del 20,9 %, el trigo argentino requiere mezclarse con granos de otros orígenes, generalmente más caros, lo que incrementa los costos de la industria.
Los participantes en el debate también destacaron la perspectiva de un aumento estructural de los costos durante los próximos dos años, influenciado por los riesgos climáticos, el bajo atractivo para los productores y las limitaciones a la inversión. Como importador estructural, Brasil sigue sin poder fijar precios y permanece sujeto a las fluctuaciones del mercado internacional.
Según Paloma Venturelli, presidenta de Sinditrigo-PR, el evento se está consolidando como un espacio estratégico para el sector. "Moatrigo reúne a un público técnico cualificado y promueve debates fundamentales para afrontar un escenario cada vez más complejo", afirmó.
Además de los debates, la reunión reforzó la importancia de la creación de redes en la cadena de producción de trigo, reuniendo a profesionales de diferentes regiones para intercambiar información y forjar alianzas. Los organizadores ya han confirmado la próxima edición, prevista para 2027.
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