Bayer lanza la soja Vyconic con cinco tolerancias a herbicidas
Combina características de resistencia a los herbicidas dicamba, glufosinato, mesotriona, 2,4-D y glifosato.
Un tercio de la producción mundial de alimentos podría verse comprometida por el cambio climático, según una investigación de la Universidad Aalto. Se analizó cómo los cambios de temperatura, precipitación y aridez afectan a 30 cultivos alimentarios en diferentes regiones.
Los impactos serán más severos en las regiones tropicales, donde hasta la mitad de la producción podría volverse inviable si el calentamiento global supera los 3°C.
La investigación indica que la diversidad de cultivos también se verá afectada, lo que reducirá la seguridad alimentaria. En zonas de bajas latitudes, la disminución de la variedad de cultivos puede comprometer el suministro de calorías y proteínas esenciales. Por otro lado, las regiones de latitudes medias y altas pueden ganar nuevas opciones de cultivo, como las frutas templadas.
“La pérdida de diversidad hace que los sistemas alimentarios sean más vulnerables a los choques climáticos y reduce su capacidad de adaptación”, afirmó Sara Heikonen, estudiante de doctorado y autora principal del estudio.
Los principales alimentos en riesgo incluyen el arroz, el maíz, el trigo, las patatas y la soja, que representan más de dos tercios de la ingesta energética mundial. Los cultivos esenciales para las regiones de bajos ingresos, como el ñame y las legumbres, también se verán gravemente afectados.
En el África subsahariana, hasta el 75% de la producción actual podría resultar inviable si el aumento de la temperatura fuera superior a 3 °C.
Por el contrario, en latitudes más altas, el calentamiento global podría expandir las áreas de cultivo. Sin embargo, estos beneficios pueden verse limitados por otros factores, como nuevas plagas y fenómenos climáticos extremos.
Incluso si los efectos más graves ocurren en las regiones tropicales, el impacto en el sistema alimentario mundial será significativo. El estudio advierte que la seguridad alimentaria depende de una respuesta coordinada, que incluya tanto la mitigación de emisiones como la adaptación agrícola.
“No es sólo una cuestión de las regiones afectadas. “El sistema alimentario mundial está interconectado y todos sentiremos los impactos”, concluye Heikonen.
La investigación refuerza la necesidad de adoptar medidas urgentes para garantizar la producción y distribución de alimentos en el futuro.
Se puede obtener más información en doi.org/10.1038/s43016-025-01135-w
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