Biofiltro reutiliza agua doméstica para la producción de alimentos y forrajes

Además de utilizar una nueva fuente de recursos naturales, el sistema proporciona más nutrientes a las plantas.

09.08.2022 | 14:12 (UTC -3)
Embrapa
Además de utilizar una nueva fuente de recursos naturales, el sistema proporciona más nutrientes a las plantas. - Foto: Fernanda Birolo
Además de utilizar una nueva fuente de recursos naturales, el sistema proporciona más nutrientes a las plantas. - Foto: Fernanda Birolo

Mitigar los impactos de las sequías y las lluvias irregulares es uno de los mayores desafíos para la agricultura, especialmente para quienes viven en la región semiárida brasileña. Embrapa ha probado y utilizado en la región una alternativa para superar el problema. El sistema Integrated Family Biowater reutiliza el agua doméstica generada en fregaderos, duchas y cuartos de lavado -llamadas “aguas grises”- para producir alimentos y forrajes.

Un estudio realizado por Embrapa Semiárido (PE), con plantación de cactus forrajeros, demostró que las plantas regadas con agua reutilizada alcanzaron casi el doble de producción, en comparación con el uso de agua de la empresa suministradora local. Esto se debe a que, además de ser una fuente más de agua, luego de ser tratada en el biofiltro, el agua también tiene una mayor concentración de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, esenciales para el desarrollo de las plantas.

La investigadora Roseli Freire de Melo, responsable de los estudios, explica que el sistema funciona como complemento de agua, ya que no es un riego constante y también se puede aprovechar otro agua. “Si bien se trata de riego complementario, se pueden notar diferencias positivas en su desarrollo en las plantaciones, como hojas más verdes, más nutridas y un mayor soporte de los cultivos forrajeros, ya que se reduce el tiempo de espera entre un corte y otro”, destaca el investigador.

Para ella, la reutilización de aguas grises aparece como una oportunidad para la sostenibilidad de los pequeños sistemas de producción. “Fortalece la producción familiar, brinda saneamiento básico en zonas rurales, aumenta la disponibilidad de agua y termina transformando un problema en una oportunidad, además de los beneficios ambientales”, destaca.

Cómo funciona el sistema Family Biowater

El sistema Family Biowater para la reutilización de aguas grises domésticas fue desarrollado a través de una colaboración entre la Universidad Federal Rural de Semi-Árido (Ufersa), la ONG Atos y familias de agricultores. Es una unidad para el tratamiento de aguas residuales domésticas.

Antes de llegar a las plantaciones, el agua de fregaderos, duchas, lavaderos y lavadoras pasa por un proceso de tratamiento. Primero pasa por una trampa de grasas, luego pasa al filtro y finalmente al tanque de reúso, desde donde se bombea a un tanque de agua, y de allí al sistema de riego.

Según la investigadora Roseli Melo, todos los pasos son fundamentales, pero el filtro puede considerarse la parte principal del sistema, ya que es donde se tratará el agua. Tiene aproximadamente un metro de profundidad y cinco capas de diferente composición (de abajo hacia arriba): guijarros, piedra triturada, arena lavada, aserrín y, finalmente, humus con lombriz.

Por cada unidad de Bioágua se necesitan aproximadamente mil lombrices, del tipo californiano, que están adaptadas a la región Semiárida. Se alimentan de astillas de madera y humus, absorbiendo todos los elementos innecesarios, como los productos de limpieza.

Melo advierte que hay que tener algunos cuidados con el filtro: cubrirlo con una malla para evitar la entrada de insectos y otros animales, mantenerlo de seis a ocho meses y mantener siempre la humedad para que las lombrices puedan sobrevivir.

Sistema eficiente

Para evaluar la eficiencia del uso de aguas grises, se implementó un experimento en el Campo Experimental Caatinga de Embrapa Semiárido con especies forrajeras, como palma, leucena, gliricidia y moringa. Se compararon plantas mojadas con agua reutilizada, con agua de la empresa suministradora y sin riego, con y sin uso de estiércol.

En este sistema analizado se generan alrededor de 1,5 mil litros de agua por semana, correspondientes al consumo aproximado de una familia de cinco personas, suficiente para regar alrededor de 1,26 mil plantas de cactus.

En siete meses de cultivo, cada planta de palma produjo un promedio de 3,67 raquetas en condiciones de temporal (sin riego y sin estiércol), y 6,3 raquetas cuando se riegó con agua de la empresa suministradora, utilizando estiércol. Por otro lado, los regados con agua reutilizada y estiércol alcanzaron una media de 12,33 raquetas, lo que corresponde a casi el doble de producción respecto al agua no reutilizada.

Considerando el costo promedio de R$ 0,20 para vender la raqueta, la generación de ingresos estimada para esta área ronda los R$ 3,1 mil para el período analizado. El investigador de Embrapa João Ricardo Ferreira de Lima, que realizó el estudio de factibilidad económica de este sistema, detalla que “con una inversión de implementación de aproximadamente R$ 6,5 mil, esta agua, que antes sería descartada, podrá ser tratada, almacenada y utilizada para riego , con el fin de aumentar la productividad de los cultivos existentes y hacer que el productor ahorre, cada siete meses, alrededor de R$ 3 mil con la compra de raquetas de palma para alimentar a los animales, u obtener ingresos por el mismo valor, si decide venderla. .”

Otro aspecto económico importante del sistema es que también genera humus de lombriz, el cual puede ser utilizado directamente en el área del productor o, considerando la reproducción de las lombrices colocadas en el filtro, puede transformarse en una fuente más de ingresos. La estimación es que, en un plazo de seis meses, el sistema podrá generar alrededor de 300 kilos de humus. Un valor promedio de R$ 5,50 por kilo significa la generación de R$ 1,65 mil cada seis meses, en ahorro o renta, en el caso de comercialización.

Así, según Lima, tomando en cuenta la inversión inicial, los costos de mantenimiento, los insumos provenientes del corte de la palma y la remoción del humus, todos los indicadores muestran la viabilidad económica de producir palma irrigada mediante el sistema de reúso de agua. “Además de viable, el tiempo de recuperación de la inversión es bastante corto, cercano a apenas un año”, destaca.

Calidad del agua

El agua que se genera en la vida cotidiana de los hogares, al lavar los platos y la ropa, al bañarse y en los lavabos, genera preocupación por su calidad para el suelo y las plantas. Por eso, son tratados en Bioágua y su uso en esos sistemas ha sido monitoreado a través de análisis físicos y químicos realizados en el Laboratorio Agroambiental de Embrapa Semiárido.

Según la investigadora responsable, Paula Tereza de Souza e Silva, las evaluaciones comprobaron que, después de ser tratada, el agua tiene calidad suficiente para el riego y puede ser aplicada tanto a cultivos alimentarios como forrajeros. “Lo que observamos es que el tratamiento de aguas grises es muy prometedor, ya que elimina una cantidad importante de materia orgánica”, explica.

Para ella, uno de los aspectos más interesantes es que, en la mayoría de los análisis, se observa la presencia de nitrógeno y fósforo en un nivel significativo. “Esto es muy bueno para la agricultura porque ya tienes agua enriquecida con estos nutrientes, que son esenciales para el desarrollo de las plantas, lo que aumenta la producción y reduce la necesidad de otra fuente de fertilizante”, evalúa.

Es importante destacar, sin embargo, que en este sistema no se utiliza agua de los sanitarios.

Experiencia de usuario

La tecnología también se ha introducido en comunidades rurales de la región Semiárida, como una forma de probar y demostrar su potencial para promover la seguridad alimentaria de los agricultores familiares. Uno de los beneficiarios de la implementación del sistema Bioágua Familiar es el productor Humberto Ferreira de Souza, del municipio de Uauá, en Bahía. Afirma que la tecnología ha ayudado mucho a su familia, pues las aguas grises, que antes se tiraban, ahora son tratadas y utilizadas para regar sus cultivos, evitando además otros problemas, como la aparición de mosquitos, que era común. “Hoy en día no hay mosquitos en casa y seguimos regando las plantas”, añade.

La campesina Antônia Andrade de Araújo, de la Comunidad Indígena Coelho Atikum Jurema, en Petrolina (PE), dice estar “contenta con la vida”, porque la lluvia por sí sola no fue suficiente para los cultivos y tuvo que acarrear agua desde una barricada cercana. a su casa. “[Con la implementación del sistema, hace aproximadamente un año,] todo cambió para mí. Ahora mi agua está bien, no la llevaré más. Si no llueve, está bien y si llueve, también está bien”, declara.

La superficie de unos 800 m², que tenía pocas plantas y producía poco maíz y frijoles para el consumo familiar, ahora alberga un huerto y un huerto muy variado, del que se cultivan calabazas, acerolas, papayas, anacardos, piñas, mandarinas. ya han sido cosechadas, entre otras frutas y verduras. “Me parece bonito y me gusta comerlo, y aquí no hay veneno”, se muestra orgulloso.

En la casa de doña Antônia Araújo viven siete personas y el agua para el consumo proviene de un camión cisterna que pagan mensualmente. Dice que el agua utilizada se desperdició en el jardín y que se arrepiente de no haberla utilizado. “Ahora las plantas se han vuelto más hermosas, han crecido más, han cambiado sus hojas. Es algo realmente bonito, para mí es maravilloso”, celebra.

El productor Rinaldo de Lima, vecino del Sítio Coelho, en Petrolina, relata que también necesitaba regar las plantas “en el balde”. Ahora no falta agua, ya que se complementa la de la lluvia, almacenada en el aljibe, con la del barro y también la de la reutilización. “Usamos mucha agua para todo, así que ya está bien aprovechada. Usa agua y no la desperdicies”, afirma.

Con esa seguridad riega las plantas que ya tenía y también está invirtiendo en otros cultivos. “Le pongo pitahaya, limón Tahití, yuca, plátano, papa, sandía... hay un poco de todo. En casa iba a comprar [estos alimentos] y ya no los compro, porque produzco de todo”, relata el productor.

Está invirtiendo en una superficie más grande y variada, con riego por goteo, con el objetivo de vender el excedente. “Mi plan es producir para poder hacer mi feria aquí, y trabajar ahora para que en un año pueda tener un retorno de lo que apliqué”, planea.

Compartir

Newsletter Cultivar

Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico

acceder al grupo de whatsapp