El cultivo estratégico de brócoli reduce las pérdidas de campo
El cultivo estratégico de brócoli reduce las pérdidas de campo
A agave tequilanaEl agave, una planta ampliamente utilizada en México para la producción de tequila, está comenzando a adquirir nuevos usos en Brasil. En un estudio realizado por Embrapa Algodão (PB) en colaboración con Santa Anna Bioenergia (BA), se estudia como alternativa para la producción de etanol, la captura de carbono y la alimentación animal. La propuesta es diversificar el uso del agave como fuente de energía renovable adaptada a la región Semiárida, impulsar la bioeconomía y contribuir a la transición energética del país.
El estudio también incluye otras variedades prometedoras del género Agave mantenidas en el Banco de Germoplasma Activo de Embrapa para la producción de biomasa, entre ellas sisalana de agave (sisal), ahora utilizado principalmente para la producción de cuerdas, alfombras, tapices y en la construcción civil.
Además de contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el estudio pretende desarrollar un sistema de cultivo para la producción de agave tequilana y otras especies con fines energéticos. El objetivo también es promover un mejor uso de estas plantas, considerando que actualmente solo el 4% de la biomasa de la hoja de sisalana de agave Se utiliza en el proceso de industrialización.
Brasil es el mayor productor mundial de sisalana de agave Con 95 toneladas de fibra en 2023, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). Aproximadamente el 95% de la producción nacional se concentra en el estado de Bahía, donde el cultivo es una de las principales fuentes de ingresos en el llamado Territorio del Sisal. Paraíba ocupa el segundo lugar a nivel nacional en producción de fibra de sisal, con una superficie aproximada de XNUMX hectáreas, según el IBGE.
El género Agave ha estado atrayendo la atención de las empresas energéticas como una potencial materia prima para la producción de bioenergía, como el etanol, y la compensación neta de gases de efecto invernadero debido a su adaptabilidad al clima semiárido.
Más allá de los aspectos económicos y ambientales, el investigador de Embrapa Algodón, Tarcísio Gondim (en la foto superior), destaca que la investigación tiene una importante contribución social. «Esta innovación tecnológica puede ayudar a mitigar las desigualdades regionales y abordar la precariedad de las zonas productoras de sisal en el noreste de Brasil. Para ello, utilizaremos plantas xerófilas —adaptadas a ambientes secos— para múltiples propósitos: producción de etanol, alimentación de rumiantes y captura de CO2 en regiones con un bajo Índice de Desarrollo Humano (IDH)», explica.
Aunque el ciclo del agave es más largo que el de la caña de azúcar, su principal ventaja es su adaptación a condiciones semiáridas, donde otros cultivos no alcanzan rendimientos competitivos.
El ciclo del agave puede tardar unos cinco años o más en alcanzar la cosecha. Sin embargo, escalonar las áreas de siembra a lo largo del período permitirá estabilizar la producción de biomasa con fines energéticos, garantizando así la competitividad en la explotación comercial en la región Semiárida. Para ello, es necesario invertir en estudios que impulsen la estandarización de cultivares, el manejo de cultivos, las prácticas culturales, la fertilidad del suelo, la mecanización del cultivo y el procesamiento integral de la biomasa, explica Gondim.
En marzo, investigadores de Embrapa Algodão realizaron una misión a México, donde visitaron el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inipaf), equivalente de Embrapa en ese país, así como varias instituciones vinculadas a la cadena productiva del tequila, con el objetivo de identificar oportunidades de colaboración en investigaciones sobre la producción de biomasa para la obtención de biocombustibles, el secuestro de carbono y el aprovechamiento de residuos vegetales para la alimentación animal.
Las primeras 500 plántulas de agave tequilana Weber var. Azul, originaria de México y traída por Santa Anna Bioenergia, ya pasó el proceso de cuarentena y actualmente el equipo de investigadores brasileños inicia estudios para evaluar la especie en el municipio de Jacobina, en Bahía, donde se encuentra la primera Unidad de Referencia Tecnológica (URT) de agave tequilanaOtras dos URT se implementarán en los municipios de Alagoinha y Monteiro, en Paraíba, totalizando 1.800 plántulas. agave tequilana en la primera etapa del proyecto.
El experimento forma parte del proyecto Agave para la producción de etanol, el secuestro de carbono y la alimentación animal en la región semiárida brasileña y tendrá una duración de cinco años. Durante este período, se realizarán pruebas para recomendar métodos de plantación, fertilización y prácticas de manejo de cultivos que garanticen un mayor rendimiento y una mayor viabilidad económica. Además, los científicos invertirán en el desarrollo de una metodología para cuantificar el carbono y las propiedades químicas de los componentes de la biomasa de agave en el proceso poscosecha para la producción de etanol y alimentación animal a partir de residuos vegetales.
Según el investigador Everaldo Medeiros, responsable de los análisis en el laboratorio de Química de Embrapa Algodão, la caracterización química y el análisis del potencial de uso de la biomasa se están realizando mediante metodologías innovadoras, lo que permite la creación de un panel de datos completo. Este panel servirá de base para estrategias eficaces de aprovechamiento de la biomasa de agave para la generación de energía, además de permitir la cuantificación del secuestro de carbono.
Para el zootécnico Manoel Francisco de Sousa, también de Embrapa Algodão, “los residuos del proceso de producción de etanol de A. tequilana “Puede actuar como un insumo forrajero importante en la dieta de los rumiantes, especialmente durante épocas de escasez de forraje en la región semiárida”.
Otro reto del proyecto será la mecanización de las etapas de plantación y cosecha del agave. "Nuestra visión para el futuro es tener grandes extensiones cultivadas con agave, algo que no se puede hacer manualmente. En México, si bien varias etapas del cultivo del agave están mecanizadas, como la preparación del suelo, la fertilización, el deshierbe y la aplicación de insecticidas y herbicidas, la plantación aún se realiza cavando el hoyo manualmente", explica Odilon Reny Ribeiro, investigador de Embrapa Algodão y especialista en mecanización agrícola.
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