Después de 12 años, la investigación proporciona una base para plantar árboles en sistemas ILPF

Los resultados de diferentes sistemas de producción guiarán la recomendación de la mejor estrategia ILPF para cada finca.

23.07.2024 | 14:43 (UTC -3)
Gabriel Faría
Foto de : Andressa Albuquerque
Foto de : Andressa Albuquerque

Embrapa Agrosilvopastoril cierra el primer ciclo de 12 años del mayor experimento del mundo con sistemas de integración cultivos-ganadería-bosques (ILPF), en Sinop (MT). La investigación arrojó resultados que ayudan a hacer recomendaciones sobre el uso del componente arbóreo en estos sistemas de producción.

La definición de la estrategia para el uso de árboles en sistemas de integración varía entre propiedades, dependiendo del interés del productor. Se deben evaluar factores como destino de la madera, mercado de consumo, método de aprovechamiento, uso de árboles como complemento o reemplazo de ingresos, características del inmueble, entre otros. Esto hace que cada proyecto sea único. Sin embargo, la toma de decisiones debe basarse en fundamentos técnicos como los obtenidos en la investigación.

Investigación

El trabajo utilizó eucalipto (clon H13), por ser una especie de rápido crecimiento, con técnicas silvícolas desarrolladas y múltiples usos. Los árboles fueron probados en un sistema de integración cultivo-bosque (ILF), integración ganadería-bosque (IPF) e ILPF, además del monocultivo utilizado como control. La siembra se realizó inicialmente en hileras de tres hileras separadas por 30 metros y, después de las intervenciones, en algunos de los tratamientos se eliminaron las hileras externas y quedaron como hileras simples separadas por 37 metros.

La investigación siguió todo el desarrollo de los árboles, operaciones de manejo como poda de ramas y raleo (tala selectiva de árboles), datos de crecimiento, acumulación de biomasa y carbono, efecto borde de hileras, stock de madera, entre otros.

Durante los 12 años, los sistemas integrados produjeron entre 87 m³ y 114 m³ de madera por hectárea (ha). Los volúmenes variaron según el número de árboles crecidos hasta el final del experimento. Sin embargo, cuantos más árboles, mayor será el impacto en la producción de cereales y forrajes dentro del sistema de producción.

“Cuando hablamos de sistemas de integración, tenemos que pensar en la productividad de todo el sistema. Si aumento el número de árboles, habrá una reducción en la producción agrícola y ganadera. Por lo tanto, en la evaluación global debe tenerse en cuenta un mayor número de árboles”, explica el investigador Maurel Behling.

El área de control, con monocultivo de eucalipto, produjo 350 m³/ha en los 12 años, dentro del aumento promedio anual de H13 en las áreas forestales de Mato Grosso, que es de 32 m³/ha.

Comportamiento de crecimiento y carbono.

Los datos sobre el crecimiento en altura, el diámetro a la altura del pecho (DAP) y el volumen de madera medidos a lo largo de los años indicaron que los sistemas integrados proporcionan el llamado efecto de borde. Es el efecto que se provoca en los árboles externos del monocultivo porque reciben más luz, agua y nutrientes que los del interior y porque tienen menos competencia con los árboles vecinos. En el ILPF, este efecto se observó en los surcos de triple hilera, siendo el árbol del medio el que tuvo el DAP más bajo, así como los árboles del tratamiento con solo eucalipto.

El efecto límite fue aún más pronunciado al evaluar la biomasa y la acumulación de carbono en los árboles. El sistema ILPF, que inicialmente tenía hileras triples y pasó a ser hileras simples tras cortar las líneas laterales, fue el que acumuló más carbono, superando los 30 kg/año por individuo. El valor fue estadísticamente diferente de los demás y estuvo muy por encima de los 20 kg/año por árbol en monocultivo.

“Además de favorecer la ganancia de volumen de árboles, con mayor potencial de uso en el aserradero, existe una mayor tasa de acumulación de carbono en los árboles del ILPF. Es un carbono que teóricamente tendrá un ciclo de vida más largo que el utilizado como biomasa”, destaca Behling.

El investigador recuerda también que el carbono no sólo se almacena en la madera. Los árboles en el sistema de producción aún dejan un gran volumen de carbono en la zona en forma de hojas, ramas, hojarasca y materia orgánica.

“Unas 10 toneladas de residuos por hectárea que quedan provienen de la superficie útil con árboles. Esto sin considerar tocones y raíces, que en promedio representan el 20% de la biomasa total del árbol”, informa el investigador.

Foto: Gabriel Faria
Foto: Gabriel Faria

Recomendaciones

Behling destaca que los resultados obtenidos en este experimento, sumados a las experiencias de los productores de las Unidades Tecnológicas de Referencia de Mato Grosso, brindan apoyo para la toma de decisiones en la planificación de los sistemas ILPF.

Según él, si el objetivo es añadir ingresos o mejorar el confort térmico del ganado, son más adecuados los sistemas de líneas simples. Si el productor quiere un modelo con mayor número de árboles y para su venta compensar pérdidas de producción en cultivos y ganadería, es posible crear hileras de líneas múltiples.

“Si el objetivo es producir biomasa, por ejemplo, es importante adaptar el número de líneas al parque de máquinas que realizará la cosecha, para viabilizar el coste”, aconseja el investigador.

El análisis del mercado que consumirá la madera es otro factor clave en la planificación del sistema. La madera enviada al aserradero tiene mayor valor agregado, pero depende de que exista una estructura de procesamiento. En la región centro-norte de Mato Grosso, por ejemplo, la reciente aparición de plantas de etanol de maíz cambió el escenario respecto a 2011, cuando comenzó el experimento. Actualmente la demanda de biomasa para calderas es grande y tiende a ser aún mayor en los próximos años con la apertura de nuevas plantas.

“La madera aserrada de eucalipto aún no es una realidad en la región, pero ya existe demanda de madera tratada para postes de cercas, postes y construcción civil”, informa Behling.

Fin de un ciclo y comienzo de otro.

El primer ciclo del experimento ILPF centrado en la cría de ganado vacuno y la producción de cereales está finalizando con la tala de eucaliptos después de 12 años. A lo largo del experimento aún quedan 3.666 árboles, ocupando una superficie de 43 hectáreas, 3 ha con monocultivo y 40 ha con IPF, ILF o ILPF. Los datos preliminares indican un volumen total a cosechar de 3.568,33 m³ de madera. Considerando el valor de 100 reales por metro estéreo, son casi 514 mil reales. Si la venta fuera al aserradero, el valor sería aún mayor. Cabe recordar que, además de madera, la zona también producía carne y cereales.

Con el fin de este ciclo, se deberían iniciar nuevos trabajos en la próxima temporada de lluvias. En esta ocasión, además del eucalipto, se utilizará la teca como componente arbóreo del sistema. El consorcio con las dos especies también será puesto a prueba, ya que la teca pierde sus hojas en la estación seca, reduciendo la sombra para los animales. La idea es que el eucalipto contribuya a mantener el confort térmico y aumentar los ingresos obtenidos de los árboles.

El experimento ILPF más grande del mundo

El experimento ILPF centrado en ganado vacuno y agricultura de cereales en Embrapa Agrosilvopastoril es uno de los más grandes, si no el más grande, del mundo, con sistemas integrados organizados en bloques aleatorios y con cuatro repeticiones. Son un total de 72 hectáreas, con diez tratamientos diferentes. Además de los cultivos, la ganadería y la silvicultura, se evalúan diferentes estrategias y acuerdos de ILP, IPF, ILF e ILPF. 

La planificación del experimento se realizó poco después de la creación de Embrapa Agrosilvopastoril, a través de una reunión con la participación de expertos de varias Unidades de Embrapa. Desde su instalación, en la zafra 2011/2012, investigadores de diferentes especialidades han realizado estudios en esta área, analizando aspectos de suelo, dinámica del agua, microclima, cultivo de forrajes, salud animal y vegetal, microbiología y emisiones de gases de efecto invernadero, entre otros.

Entre los resultados destacados se encuentra el Sistema PPS (Precocidad, Productividad y Sostenibilidad), una estrategia para el manejo de la ganadería utilizando ILP e IPF.

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