Brasil se adhiere al Tratado de Budapest y fortalece bioinsumos

Un acuerdo internacional reduce costes, aumenta la seguridad jurídica y acelera la innovación en el sector de la biotecnología

12.09.2025 | 16:13 (UTC -3)
Leonardo Gottems

Brasil ha dado un paso estratégico hacia el futuro de la biotecnología y la agroindustria. Con la publicación del Decreto Legislativo n.º 174/25, el país formalizó su adhesión al Tratado de Budapest, un acuerdo internacional que unifica los procedimientos para el depósito de microorganismos con fines de patente. Este paso se considera un hito para el sector productivo, especialmente para la industria de bioinsumos, un segmento en rápido crecimiento en el país.

Para la Asociación Brasileña de Industrias de Bioinsumos (Abinbio), la medida no solo implica una reducción de costos y la optimización de procesos, sino que también fortalece la soberanía científica y la competitividad de las empresas brasileñas. Por otro lado, la membresía debería reducir el costo de las tecnologías y acelerar la llegada de bioinsumos al sector.

Nos enfrentamos a un marco regulatorio que tendrá un impacto directo en el entorno empresarial. Su adhesión representa menos barreras burocráticas, mayor seguridad jurídica para proteger nuestras innovaciones y un escenario más atractivo para las inversiones en el sector de bioinsumos y biotecnología, evalúa. Mauro Heringer (en la foto), Director de Relaciones Internacionales de Abinbio.

¿Qué cambios en la práctica?

Hasta ahora, las empresas e investigadores brasileños se veían obligados a recurrir a instituciones extranjeras para registrar los microorganismos necesarios para la protección de patentes biotecnológicas. Esto generaba importantes costos financieros y trámites burocráticos que, a menudo, obstaculizaban la investigación de vanguardia.

Al adherirse al Tratado, Brasil ahora tiene la posibilidad de acreditar instituciones nacionales como Autoridades Internacionales de Depósito (AIF). Organizaciones como Embrapa Cenargen y la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz) se encuentran entre los candidatos naturales para albergar este servicio estratégico.

Hoy en día, muchos empresarios del sector de bioinsumos simplemente desistieron de solicitar patentes internacionales debido a la complejidad y el costo de hacerlo fuera del país. Con el Tratado, lograremos eficiencia operativa, menores costos de divisas y mayor agilidad. Esto transforma decisivamente nuestro entorno empresarial, afirma Heringer.

Impacto económico y agroindustrial

El mercado mundial de bioinsumos es uno de los de mayor crecimiento en el sector agrícola, con una creciente demanda de soluciones sostenibles que sustituyan a los pesticidas químicos o complementen los procesos de producción. Según analistas de mercado, Brasil ya se perfila como una de las principales fronteras para el desarrollo de bioinsumos, tanto en la agricultura como en aplicaciones médicas e industriales.

Al adherirse al Tratado de Budapest, el país crea las condiciones para acelerar este crecimiento y posicionarse más competitivamente en el mercado internacional.

Los bioinsumos desempeñan un papel fundamental en la transición hacia una agricultura más sostenible y competitiva. Su adhesión fortalece al sector en todas las etapas, desde la investigación y la innovación hasta la llegada del producto al mercado. Esta medida envía un mensaje claro a los inversores: Brasil es un lugar seguro para la innovación», observa Heringer.

Más innovación, menos barreras

Para Abinbio, el mayor beneficio, además de la reducción de costos, es la integración internacional. El modelo del Tratado de Budapest garantiza el reconocimiento de un único depósito en todos los países signatarios, eliminando así la duplicación que antes consumía tiempo y recursos.

"Hablamos de algo que trasciende nuestro sector. Es un avance que impacta a todos, desde startups hasta grandes multinacionales con sede en Brasil. La participación crea un ecosistema innovador más sólido, capaz de acelerar la llegada de nuevos bioinsumos al campo y nuevas tecnologías a la industria", enfatiza el director.

Escenario futuro

Abinbio cree que esta medida podría atraer un ciclo creciente de inversiones y alianzas estratégicas. Las multinacionales podrían encontrar un entorno más competitivo en Brasil, mientras que las empresas nacionales estarán mejor preparadas para transformar el conocimiento científico en productos de alto valor añadido.

«Brasil ahora demuestra al mundo que está preparado para competir en uno de los sectores más estratégicos del futuro: la biotecnología. Esto tendrá un impacto directo en la generación de empleos cualificados, la balanza comercial y la autonomía tecnológica nacional», concluye Heringer.

Con un crecimiento promedio superior al 20% en los últimos años, el mercado de bioinsumos ya genera miles de millones y se está convirtiendo en un componente clave de la agenda de la agroindustria sostenible. Esta nueva incorporación refuerza la perspectiva de que el sector biotecnológico brasileño está posicionado para ser un actor clave no solo en innovación, sino también en competitividad global.

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