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Al estar atentos a sus teléfonos inteligentes, los productores de algodón y soja del oeste de Bahía pueden reducir el uso de pesticidas, lo que disminuye los costos de producción y el riesgo de daños ambientales. En la pantalla de su celular o computadora, una herramienta muestra cuándo es realmente necesario aplicar productos a sus cultivos, combinando datos meteorológicos y estadísticas sobre la incidencia de dos amenazas para los cultivos: la mancha foliar del algodón y la roya asiática de la soja.
Desarrollada por Embrapa en colaboración con la Asociación de Productores de Algodón de Bahía (ABAPA), la herramienta funciona mediante una aplicación y una plataforma en línea. Denominada MonitoraOeste, la tecnología inicialmente solo incluía información sobre dos enfermedades fúngicas, que pueden causar pérdidas de cultivos superiores al 75 %. Posteriormente, también comenzó a recopilar información sobre la principal plaga del algodón, el picudo del algodón, que puede reducir las cosechas hasta en un 87 %.
Abapa monitorea la presencia de las tres enfermedades en el campo, incluso mediante trampas. Todos los datos de estos estudios se ingresan en MonitoraOeste, lo que permite a los productores consultar rápidamente los niveles de incidencia de la enfermedad y el picudo del algodonero en su zona desde sus teléfonos celulares. El sistema también genera notificaciones para cada nueva incidencia y recopila datos de las estaciones meteorológicas instaladas en la región. Con esta información, la tecnología utiliza un modelo matemático para analizarla y generar mapas de favorabilidad. Estos mapas indican, en tiempo real, la probabilidad de aparición y desarrollo de las enfermedades en cada período.
Los datos permiten a los productores decidir cuándo aplicar plaguicidas según las condiciones locales. Julio Cesar Bogiani, investigador de Embrapa Territorial (SP), explica que tres factores son necesarios para la proliferación de enfermedades en los cultivos: la presencia del agente causal, la presencia de huéspedes (las plantas) y condiciones climáticas favorables. MonitoraOeste recopila datos y los transforma en información sobre estas condiciones para mostrar cuándo el entorno es más propicio para el desarrollo de enfermedades. Esto ayuda a los productores a tomar decisiones informadas.
Sin esta información, los agricultores terminan adoptando un programa fijo definido por los fabricantes de productos. Con los índices de favorabilidad de la aplicación, pueden aplicar de forma más racional. En años con baja probabilidad de aparición de enfermedades, pueden reducir una, dos o más aplicaciones manteniendo la eficacia del control fitosanitario, explica el investigador. Bogiani también destaca la disponibilidad de datos en tiempo real, una característica clave de MonitoraOeste para la toma de decisiones asertiva de los productores.
MonitoraOeste está disponible de forma gratuita para los agricultores de la región. "Llevamos esta aplicación a todos los actores de la cadena de producción, mostrándoles que pueden descargarla para consultarla en cualquier momento", anuncia Antônio Carlos Araújo, gerente del programa fitosanitario de Abapa. Araújo destaca la utilidad de tener mapas, como el que muestra la incidencia del picudo del algodón, en la palma de la mano para saber cuándo actuar y evitar pérdidas, ya sea por infestaciones en los cultivos por falta de acción en el momento oportuno o por el desperdicio de productos aplicados en el momento equivocado.
Existen otros beneficios, como el aumento de la productividad y la reducción de la resistencia a los fungicidas en hongos patógenos. Los técnicos de Abapa, entrevistados por Embrapa durante el proceso de evaluación de impacto de la tecnología, destacaron su contribución a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y a la conservación de hábitats y recursos genéticos. La reducción del número de aplicaciones de pesticidas disminuye el uso de maquinaria alimentada con combustibles fósiles y el riesgo de contaminación del medio ambiente y de las personas.
La investigadora de Embrapa, Celina Maki Takemura, destaca la red de personas involucradas como la fortaleza del producto. «Productores, técnicos, investigadores e instituciones intercambian información, se ayudan mutuamente y mantienen el sistema en funcionamiento. Esta colaboración constante es lo que mantiene la herramienta vigente y relevante. No es solo una aplicación, es un esfuerzo colectivo», observa. «El proyecto surgió de una demanda real en el campo y continúa desarrollándose junto con quienes lo utilizan. Esto marca la diferencia», añade la científica.
"La importancia que los técnicos entrevistados otorgan al sistema fue evidente", afirma el investigador Juan Diego Ferelli de Souza, del departamento de Transferencia de Tecnología de Embrapa Territorial. "El informe de evaluación de impacto de Monitora Oeste demuestra la importancia de contar con soluciones prácticas y confiables para apoyar a los productores rurales, apoyando la toma de decisiones y contribuyendo al aumento de la productividad y a la reducción de los costos y riesgos de producción".
El sistema cuenta con dos versiones: una aplicación móvil, disponible para sistemas operativos Android e iOS, y una plataforma para la visualización de datos en un sistema de información geográfica (WebGIS), accesible desde computadoras y tabletas. Los usuarios pueden buscar en línea por municipio, tipo de cultivo y centro fitosanitario, obteniendo mapas y gráficos descargables. WebGIS proporciona imágenes de mayor resolución.
Al registrarse en el sistema, los agricultores reciben alertas en tiempo real en sus celulares sobre la aparición de enfermedades que representan un riesgo para sus cultivos. Además, las notificaciones incluyen condiciones climáticas favorables para la presencia y propagación de patógenos, lo que facilita la toma de decisiones rápidas y acertadas. La información agrometeorológica, como mapas del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI), albedo, evapotranspiración y biomasa, está disponible para consulta, lo que facilita la planificación agrícola. La recopilación de datos se realiza mediante una red que integra estaciones meteorológicas locales y trampas de esporas instaladas en 13 puntos estratégicos.
El sistema utiliza modelos matemáticos específicos para cada enfermedad: el modelo de la roya asiática se adaptó a partir de estudios del Consorcio Antirroya, coordinado por Embrapa Soja (PR), mientras que el modelo de la mancha foliar de Ramularia se ajustó con datos regionales de Embrapa Algodón (PB). Los modelos generan mapas favorables al clima que indican el momento ideal para la aplicación de plaguicidas, evitando desperdicios o retrasos en el control.
Además de ser una fuente de información para los agricultores, MonitoraOeste también constituye una base de datos para futuros estudios sobre enfermedades y plagas, cuyas ocurrencias registra.
MonitoraOeste es el resultado de un Convenio de Cooperación Técnica y Financiera entre Embrapa, Abapa y la Fundación de Apoyo a la Investigación y el Desarrollo (Faped), con financiación del Instituto Brasileño del Algodón (IBA). La Asociación de Agricultores y Regantes de Bahía (Aiba), la Fundación Bahía, la Agencia de Defensa Agropecuaria de Bahía (Adab) y empresas consultoras también contribuyen a la red de usuarios.
Liderado por Embrapa Territorial, el desarrollo de la herramienta integró otras dos iniciativas de la empresa y sus socios para combatir estas dos amenazas: el Consorcio Antirroya, coordinado por Embrapa Soja (PR), y la Red de Investigación Ramularia, liderada por Embrapa Algodón (PB). También contó con la colaboración de Embrapa Agricultura Digital (SP) y Embrapa Mesetas Costeras (SE).
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