Uso de bioestimulantes en soja.

​Uso de bioestimulantes en el tratamiento de semillas de soja muestra resultados prometedores en el cultivo

24.06.2020 | 20:59 (UTC -3)

El uso de bioestimulantes en el tratamiento de semillas de soja muestra resultados prometedores en la mejora del crecimiento de las raíces y una mejor absorción de N, ahorro de energía, mayor resistencia de las plantas al estrés biótico y abiótico y un consiguiente efecto positivo sobre la productividad.

El aumento de población trae consigo la necesidad de producir cada vez más alimentos. Para satisfacer esta demanda, cada vez se han buscado más tecnologías que permitan aumentar la productividad de las plantas cultivadas. Entre las tecnologías utilizadas, el uso de bioestimulantes tanto en el tratamiento de semillas como en aplicaciones foliares ha demostrado ser prometedor.

Los bioestimulantes pueden estar compuestos, entre otros, por nutrientes, hormonas, extracto de algas, aminoácidos, ácidos húmicos y fúlvicos y vitaminas que se ofrecen a las plantas para que sólo las absorban, acortando los procesos metabólicos, culminando en un ahorro energético que se puede aprovechar. para aumentar la producción. Como resultado, cada vez se realizan más trabajos para comprender y verificar la acción de estos productos sobre las plantas.

En este sentido, se realizó un ensayo en el Centro Universitario de Patos de Minas (Unipam) en la cosecha 2014/15 para evaluar la influencia fisiológica de los bioestimulantes en el tratamiento de semillas de soja (cultivar NS 7114 RR). Los productos probados estaban a base de aminoácidos (13%), extracto de algas (3%), cobalto (7,56 g/L) y molibdeno (75,6 g/L) y el otro a base de ácido salicílico (15%). Se evaluaron parámetros fisiológicos, contenido de clorofila en la hoja, asimilación de NO.3- y la productividad de los cereales.

Se observó que el uso de bioestimulantes en semillas de soja provoca un aumento en la asimilación de N en forma de nitrato en la fase inicial. Esta característica es sumamente relevante, ya que es en esta etapa que las plántulas dependen esencialmente del N del suelo. Considerando que la fijación biológica se establece a partir de V3, el crecimiento inicial de las plantas depende de otras fuentes de nitrógeno, ya sea del suelo, del fertilizante aplicado o de la reserva en la propia semilla. En promedio, considerando un contenido de proteína del 40%, para una siembra con una población de 300.000 plantas, utilizando 60 kg/ha de semillas (11% agua), se añaden 3,2 kg/ha de N vía semilla hasta que se establezca la fijación biológica (V).3), un cultivo de soja con la misma población ya ha acumulado alrededor de 11,8 kg/ha de N (Figura 1). Por tanto, existe un déficit de 8,6 kg/ha de N, que debe ser aportado vía fertilizante o mineralización de materia orgánica. Por tanto, es importante que se cubra este déficit, considerando la eficiencia del uso de fertilizantes por parte de la planta y, por tanto, depende de la actividad de la enzima nitrato reductasa. Además, es importante resaltar que el N agregado vía fertilizante puede servir como estímulo para el desarrollo radicular y potenciar la formación de nódulos.

Figura 1. Cantidad de nitrógeno aportado por la semilla y necesidad de las plántulas de soja.
Figura 1. Cantidad de nitrógeno aportado por la semilla y necesidad de las plántulas de soja.

El aumento en la asimilación de N provocó un aumento en el contenido de clorofila de las hojas. Esto quiere decir que tenían un color verde más intenso. ¿Cómo son las clorofilas que absorben la energía luminosa y la transforman en energía química para la asimilación del CO?2 en la fotosíntesis, este parámetro fisiológico tiene una relación directa con la productividad. El ácido salicílico (AS) utilizado en el tratamiento foliar actuó como inductor de resistencia en las plantas debido a su acción en diferentes rutas y síntesis de fitoalexinas. Además, el SA actúa sobre la estabilidad, las clorofilas y la actividad de la enzima nitrato reductasa, parámetros que se maximizaron con la aplicación de este producto como se observa en los datos. La potenciación de las variables fisiológicas evaluadas fue una de las posibles causas del efecto positivo de los bioestimulantes sobre la productividad encontrado en el ensayo, que osciló entre 9,9% y 20,6% en relación al control. Es importante resaltar que en campo el incremento no es tan alto como se observa en este trabajo debido a que son áreas experimentales más pequeñas y en campo existen otras variaciones que inciden tanto en maximizar como en minimizar los efectos. Con base en trabajos realizados en áreas comerciales en otras cosechas, quedó claro que estos incrementos oscilan entre el 3% y el 6%.

Estos efectos posiblemente estén relacionados con la aplicación de compuestos salicílicos que actuaron para inducir resistencia de las plantas a estreses bióticos y abióticos, permitiendo la reasignación de energía que se gastaría para reemplazar estructuras celulares que habrían sufrido daños. Todo esto, combinado con el efecto del cobalto, el molibdeno y los aminoácidos, que posiblemente mejoraron la fijación biológica de nitrógeno, resultó en un aumento significativo de la productividad. El modelo fisiológico simplificado se presenta en la Figura 2.

Figura 2. Efectos del tratamiento de semillas para mejorar el crecimiento de las raíces, lo que aumenta la absorción de nitrógeno.
Figura 2. Efectos del tratamiento de semillas para mejorar el crecimiento de las raíces, lo que aumenta la absorción de nitrógeno.


Ellen Mayara Alves Cabral, Evandro Binotto Fagan, Luís Henrique Soares, Marina Rodrigues dos Reis, Isabella Sabrina Pereira, Unipam; Jérssica Nogueira Soares, Esalq/Usp

 

Artículo publicado en el número 207 de Cultivar Grandes Culturas.

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