La agricultura es el eje central de la solución climática.
Por Rogério Castro, CEO de UPL Brasil e ingeniero agrónomo
El uso excesivo de fungicidas sintéticos provoca el desarrollo de hongos resistentes, causa daños ambientales, toxicidad para organismos no objetivo y afecta la salud. Los aceites esenciales son productos naturales prometedores, con una diversidad y complejidad de compuestos químicos que actúan sobre diversas dianas celulares mediante diferentes mecanismos. Estas características, combinadas con sus diversas actividades biológicas, han incrementado el interés en la búsqueda de compuestos bioactivos que puedan utilizarse para controlar los hongos que afectan a los cultivos agrícolas.
Aproximadamente entre el 70 y el 80 % de las enfermedades vegetales son causadas por hongos patógenos, que ocasionan pérdidas significativas en la productividad y la calidad de los cultivos. Se utilizan diversos fungicidas sintéticos para combatir estos microorganismos, pero estos productos dejan residuos tóxicos que impactan el medio ambiente de diversas maneras, favoreciendo una mayor resistencia y toxicidad de los patógenos (SARMA et al., 2025; KONG et al., 2020).
Ante este panorama, el descubrimiento de nuevos agentes antifúngicos de origen natural es urgente para una agricultura segura y sostenible. Diversos estudios han destacado los aceites esenciales, extraídos principalmente de materias primas vegetales, como alternativas prometedoras a los fungicidas convencionales, gracias a su riqueza en terpenos, compuestos aromáticos y terpenoides, con diversas propiedades biológicas ampliamente utilizadas en alimentación, cosmética, medicina y agricultura (DE CAMARGO et al., 2026; WEI et al., 2026).
A pesar de los avances, la aplicación de aceites esenciales enfrenta desafíos prácticos debido a su baja solubilidad, alta volatilidad e inestabilidad. Ante estas limitaciones, los investigadores han empleado diversas técnicas de encapsulación para mejorar la utilización y la estabilidad de los aceites esenciales. Entre estos enfoques, la tecnología de nanoencapsulación aumenta significativamente la solubilidad y la estabilidad con liberación controlada (DE SOUZA et al., 2025).
La nanotecnología es una de las tecnologías más recientes e importantes. Las nanopartículas con tamaños entre 10 y 100 nm son herramientas prometedoras para el tratamiento de diversas enfermedades, en particular las microbianas, gracias a sus propiedades únicas. Las nanopartículas se preparan a partir de polímeros fisiológicos, biocompatibles o biodegradables. Los biopolímeros basados en almidón, proteínas o celulosa ofrecen diversas ventajas (BATTISTI et al., 2021; RAI et al., 2017).
Entre las técnicas empleadas destacan: (1) nanoemulsiones, creación de emulsiones de aceites esenciales a escala nanométrica, lo que aumenta la biodisponibilidad y la liberación controlada de compuestos activos, (2) nanoliposomas, estructuras lipídicas esféricas que encapsulan los aceites esenciales y proporcionan un medio de liberación gradual y protección adicional contra la degradación, (3) nanomateriales como nanofibras y nanocápsulas facilitan la liberación sostenida y el control preciso (DE SOUZA et al., 2025).
Por lo tanto, la combinación de nanotecnología y aceites esenciales representa una estrategia sostenible y prometedora para el control de hongos en plantas.
* por Alline Laiane Borges Días, Cassia Cristina Fernandes Alves e Marco Antonio Pereira da SilvaInstituto Federal de Educación, Ciencia y Tecnología de Goiás - Campus Rio Verde
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