El vínculo sostenible entre consumidores y empresas

Por Giorgeo Zanlorenzi, presidente de Zanlorenzi Bebidas

25.04.2019 | 20:59 (UTC -3)

En un momento en el que la responsabilidad social cobra cada vez más fuerza en la relación entre las empresas y la sociedad, los consumidores han buscado marcas, productos y servicios que se identifiquen con sus ideologías. Por tanto, las empresas que optan por políticas con impactos sociales y ambientales positivos atraen nuevos consumidores y los retienen.

Una buena demostración de esta relación entre consumidores y empresas es una encuesta reciente del Sistema Fiep, que muestra que el 87% de los brasileños prefiere comprar productos y servicios de empresas sostenibles.

Un caso interesante de esta práctica está en el accionar diario de Campo Largo, marca tradicional de bebidas saludables, que acaba de ganar el sello Empresa B - otorgado a un selecto grupo de empresas globales que apuntan al desarrollo social y ambiental como modelo de negocio.

Este indicador puede ser el punto de partida para que muchas empresas se adapten a los nuevos hábitos de consumo. Si tomamos como ejemplo las organizaciones del sector de las bebidas, que trabajan con grandes cantidades de fruta para la producción de zumos, hay varios puntos que pueden ser cruciales para adoptar hábitos que impacten positivamente en el medio ambiente.

La agricultura familiar, además de contribuir a la empleabilidad local, puede colocar a cientos o incluso miles de familias en la cadena productiva. En este punto, para tener éxito, es fundamental que los productores se sometan a un seguimiento técnico constante, pues además de entender cómo funcionan todas las etapas, ya sea desde la siembra hasta la cosecha, también tendrían la oportunidad de entender más sobre la expansión del negocio y, además, sobre las buenas prácticas ambientales.

Otro punto importante es la eficiencia que se gana con la reutilización de materias primas. En este caso se pueden utilizar pieles, orujos, semillas y tallos de frutos, en lugar de desecharlos. El orujo de naranja, por ejemplo, contiene nutrientes que pueden servir como complemento de la alimentación animal para el ganado, lo que también beneficia al sector ganadero. Los tallos de las uvas, por el contrario, son ricos en nitrógeno. Estos insumos pueden transformarse en fertilizante orgánico natural y reutilizarse en el siguiente ciclo productivo, proporcionando ahorros, además de ventajas ambientales, como la creación de macronutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas.

El coprocesamiento de residuos sólidos es otra práctica capaz de tener menores impactos ambientales, al igual que el trabajo conjunto con cooperativas de reciclaje, que reutilizan el volumen equivalente de todos los envases utilizados en la empresa.

Sin embargo, aún con todas estas prácticas y preocupación por el medio ambiente, es importante practicar el ejercicio de “mirar hacia adentro”. Para ser sustentable y, al mismo tiempo, entregar productos de calidad al mercado, es necesario prestar atención a lo que piensan los empleados y stakeholders, partes fundamentales en este proceso. Es así como, en los últimos años, muchas empresas se han dado cuenta de que cuanta más transparencia brinden a sus empleados, mayores serán sus posibilidades de impulsar la productividad, los resultados y las ganancias.

Finalmente, el conjunto de todos estos procedimientos son capaces de convertir a una empresa en un referente en prácticas sostenibles que terminan impactando positivamente en el medio ambiente, la sociedad, los empleados, el mercado y, en consecuencia, el consumidor final.


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