Super El Niño 2026: Cuando el clima redefine el riesgo para la salud.

Por Ricardo Silveiro Balardin, DigiFarmz

27.05.2026 | 14:27 (UTC -3)
Foto: Charles Echer
Foto: Charles Echer

En escenarios caracterizados por eventos intensos de El Niño, a menudo clasificados como "Super El Niño", existe un aumento significativo en la probabilidad de que se produzcan condiciones climáticas atípicas, incluyendo exceso de precipitaciones en ciertas regiones, distribución irregular del agua en otras, mayor humedad en la vegetación y restricciones operativas.

Estas condiciones no determinan, pero sí incrementan sustancialmente la probabilidad de que los sistemas de producción agrícola se enfrenten a una mayor presión sanitaria, especialmente en cultivos como la soja, el maíz y el trigo. El impacto potencial no suele limitarse al estrés climático directo, sino que se extiende a la interacción entre el clima, los patógenos y la capacidad operativa, creando un entorno propicio para la aparición de epidemias.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el fenómeno de El Niño altera los patrones de precipitación y temperatura a escala mundial, con efectos significativos en la producción agrícola y la seguridad alimentaria. En Brasil, por ejemplo, la cosecha de 2023/2024 mostró una reducción significativa asociada a condiciones climáticas adversas, lo que ilustra cómo estos eventos pueden afectar el rendimiento productivo, si bien con una variabilidad regional considerable.

Variabilidad regional

Los fenómenos de El Niño no se manifiestan de forma homogénea. Por el contrario, tienden a acentuar los contrastes regionales, lo que exige enfoques de gestión diferenciados.

En el sur de Brasil, existe una mayor probabilidad de lluvias frecuentes e intensas, lo que favorece las enfermedades que dependen de la humedad de las hojas y la alta humedad relativa, además de aumentar el riesgo de limitaciones operativas. En estas condiciones, la presión de enfermedades como roya asiática, moho blanco, manchas en las hojas y Tizón de la cabeza por fusarium tiende a intensificarse.

En las regiones del Cerrado y Centro-Oeste, el escenario más probable contempla lluvias irregulares, sequías y altas temperaturas, con consecuencias específicas: menor presión inicial de enfermedades que requieren humedad constante, pero mayor estrés fisiológico en las plantas, distribución desigual de los cultivos e inestabilidad en los periodos de operación. Si las lluvias se reanudan durante las fases críticas, el sistema podría transitar rápidamente hacia una situación de mayor vulnerabilidad sanitaria.

En Matopiba (una frontera agrícola que comprende áreas de Maranhão, Tocantins, Piauí y Bahía), el riesgo tiende a estar asociado con la variabilidad del agua, lo que afecta el establecimiento y la eficacia de las medidas de control.

En la región sureste, predominan escenarios mixtos, cuyo comportamiento depende de la altitud, la topografía y los patrones de precipitación locales. En estas condiciones, la presión de enfermedades como la roya asiática de la soja, el moho blanco y las manchas foliares puede intensificarse de forma más regionalizada.

Efectos en la soja

En el cultivo de soja, el riesgo sanitario en años con una fuerte influencia de El Niño está asociado a una combinación de alta frecuencia de lluvias; cierre temprano del dosel vegetal; restricciones operativas para la aplicación; y apertura de las vainas en condiciones de mucha humedad.

En estas condiciones, aumenta la probabilidad de que se produzcan enfermedades como la roya asiática de la soja, la septoriosis, la cercosporiosis, la mancha foliar y el moho blanco.

Es importante destacar que esto no es inevitable, sino más bien un escenario en el que la eficacia del control tiende a ser más sensible al momento de la operación y a las condiciones ambientales. La menor eficacia residual del fungicida y los retrasos en la aplicación se convierten en factores más significativos en el resultado. En cuanto a la eficacia del fungicida, no se pueden ignorar los problemas relacionados con la absorción y la tasa metabólica. En conjunto, estos factores pueden comprometer su efecto residual. Por lo tanto, las condiciones climáticas favorables se combinan con una gestión química ineficiente. Por esta razón, bajo condiciones de El Niño, los daños causados ​​por enfermedades alcanzan proporciones significativas.

En la región del Cerrado, la dinámica tiende a depender más de la distribución de las precipitaciones a lo largo del ciclo. Las situaciones de estrés hídrico seguidas de un retorno de la humedad pueden provocar transiciones rápidas a entornos favorables para la enfermedad, especialmente en cultivos distribuidos de forma desigual.

En sistemas operativos intensivos, cualquier retraso, incluso de una semana, puede ser significativo. Los cultivos con este perfil climático corren un riesgo particular.

Efectos sobre el maíz

En el caso del maíz, el aumento del riesgo está relacionado con la convergencia de la humedad, la temperatura, la presión del inóculo y la cobertura de la mazorca.

Las enfermedades foliares y la pudrición de tallos y mazorcas tienden a ser más frecuentes en estas condiciones, lo que puede afectar la superficie fotosintética, el llenado del grano y la calidad final. La acumulación de micotoxinas es un factor crucial en situaciones de El Niño y puede comprometer significativamente la calidad de los granos producidos.

En el sistema soja-maíz, especialmente en la región del Cerrado, los retrasos en la siembra de soja pueden desplazar la siembra de maíz a periodos menos favorables, aumentando la exposición al estrés y a las enfermedades al final del ciclo, además de afectar la productividad final.

Efectos sobre el trigo

El trigo muestra una alta sensibilidad a la humedad y la temperatura durante sus fases reproductivas. En escenarios de El Niño, aumenta la probabilidad de fusariosis de la espiga, especialmente cuando llueve durante la floración y el llenado del grano.

Además de la productividad, la calidad industrial puede verse afectada significativamente, con el riesgo de contaminación por micotoxinas, un factor crítico en la comercialización.

Factor crítico

Uno de los principales efectos indirectos de fenómenos como el Super El Niño es la reducción de la capacidad operativa.

Las lluvias frecuentes pueden limitar el acceso a los cultivos, el momento de la aplicación, la eficacia de las reaplicaciones, la cosecha y el manejo posterior a la cosecha.

Por lo tanto, incluso los programas técnicamente bien estructurados pueden ver comprometida su eficacia. La pérdida de eficiencia operativa se convierte en uno de los principales factores determinantes del resultado.

Estrategias de gestión

Ante este panorama, la gestión tiende a pasar de una lógica estática a un enfoque adaptativo y basado en el riesgo. En el Sur, se prioriza la anticipación y la protección preventiva. En el Cerrado, se requiere flexibilidad y ajustes dinámicos. En Matopiba, se integran los riesgos hídricos y sanitarios. En el Sudeste, la gestión se guía por los microclimas.

Es importante destacar que estas estrategias no son exclusivas de los años de El Niño. Por el contrario, representan buenas prácticas que tienden a generar beneficios incluso en escenarios climáticos más estables.

Conclusión del enfoque

Los eventos de Super El Niño deben interpretarse como amplificadores de la variabilidad y el riesgo, no como garantías de un comportamiento climático o sanitario específico.

La adopción de estrategias adaptadas a este escenario debe considerarse una forma de reducir el riesgo y aumentar la resiliencia del sistema de producción. Incluso cuando el evento no se manifiesta con la intensidad prevista, los ajustes realizados tienden a mejorar la eficiencia operativa, aumentar la protección de los cultivos y reducir las vulnerabilidades estructurales.

En resumen, la lógica deja de ser reactiva y se vuelve probabilística y estratégica, donde las decisiones se toman no en función de la certeza del evento, sino de la relación entre el riesgo, el impacto potencial y la capacidad de mitigación.

por Ricardo Silveiro BalardínDigiFarmz

* Artículo publicado en Revista Cultivar Grandes Culturas N° 321

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