Los desafíos de las potencias sudamericanas en el agronegocio global

Por Fabiana Alves, CEO de Rabobank Brasil y Head of Sudamérica

01.11.2023 | 16:53 (UTC -3)

Los agronegocios en América del Sur ya tienen su relevancia en el mercado global, impulsados ​​por el crecimiento demográfico y la creciente demanda de alimentos. En este contexto, países como Argentina, Brasil, Chile y Perú juegan un papel importante y están ganando protagonismo en el sector. Mientras los dos primeros destacan en el mercado global de commodities, centrándose en productos como soja, maíz, trigo y proteína animal, Chile y Perú se diferencian por su capacidad de cultivar productos de mayor valor agregado.

Actualmente, Argentina es el mayor exportador mundial de harina de soja y el tercer exportador de maíz del mundo, además de ser un actor importante en los sectores de la carne vacuna y del trigo. Brasil es uno de los principales productores y exportadores de commodities agrícolas del mundo, y el sector es responsable del 25% del Producto Interno Bruto nacional.

Chile es reconocido por su producción de salmón y vinos de alta calidad, además de frutas frescas y nueces. Perú se ha destacado por su oferta de frutas tropicales en la contraestación mundial y por su relevante industria pesquera. Estas diferenciaciones permiten a estos países explorar nichos con importantes retornos económicos y alimentos con gran importancia nutricional (“superalimentos”). La estrategia también reduce la dependencia de los productos agrícolas tradicionales, lo que hace que las economías de estos países sean más resistentes a las fluctuaciones de precios y las presiones competitivas.

Si bien los agronegocios son relevantes para las economías de estos países, es importante considerar los desafíos que se enfrentarán, como los efectos negativos del cambio climático, los desastres naturales, las cuestiones políticas y sociales y las fluctuaciones en los precios de las materias primas. Además, las fluctuaciones en los mercados internacionales y las barreras comerciales también pueden afectar el comercio en la región, creando obstáculos para los exportadores.

En Brasil, uno de los principales temas que se debaten hoy es la reforma tributaria, una medida que apunta a modernizar la recaudación tributaria en el país y promover la competitividad de las empresas. Los impactos en el agronegocio aún no están claramente definidos, pero el sector es consciente del posible aumento de los precios de los alimentos y las consecuencias para toda la cadena productiva. Con una superficie plantada en expansión, Brasil cosechó en 2023 una cosecha récord de soja y maíz, considerando un aumento de 40 millones de toneladas respecto a la cosecha anterior, 2021/22, lo que resulta en un desafío en términos de altos costos logísticos para el brasileño. productor, considerando almacenamiento, carga, transporte y exportación. Otro aspecto fundamental es la represión de la deforestación ilegal, que afecta la imagen del país ante nuestros “clientes”, los consumidores globales a quienes exportamos.

Los eventos extremos derivados del cambio climático que impactan la agroindustria, que a su vez tiene una participación importante en el PIB de los países sudamericanos, son factores de suma relevancia. En Perú, El Niño calienta el agua del mar y afecta la vida marina de la región, impactando la industria pesquera. En Chile y Argentina, La Niña puede provocar sequías graves que son perjudiciales para los cultivos en ambos países. En el Cerrado brasileño, cuyo actual régimen de precipitaciones sustenta dos o incluso tres cosechas, y depende del denso bosque tropical del Amazonas, también podría verse seriamente afectado por el aumento de las temperaturas medias globales.

La agenda de sostenibilidad ambiental y social también es un desafío común entre los países para gestionar sus impactos. Sin embargo, en la última década hemos visto una evolución significativa en la forma en que empresas y productores exploran el tema, basada en un cambio de paradigma, con la implementación de tecnologías y con nuevas generaciones aportando visiones diferentes al negocio. Como resultado, la sostenibilidad se convierte en un área cada vez más estratégica, impulsada por la conciencia y la producción sostenible, lo que hace que las empresas implementen cambios reales en sus operaciones, apuntando a oportunidades de negocio a largo plazo. En otras palabras, ¡la ecuación tradicional de riesgo y rendimiento incorporó la sostenibilidad empresarial como un tercer factor!

En este escenario, es importante resaltar las medidas positivas que se han adoptado. Los productores han invertido en agricultura regenerativa, un enfoque que combina técnicas agrícolas tradicionales con innovaciones modernas para mejorar la salud del suelo, además de aumentar la biodiversidad y secuestrar carbono de la atmósfera. Como resultado, todo el sistema agrícola se vuelve más productivo y sostenible, con el beneficio de mitigar los efectos negativos del cambio climático. Los países han buscado inversiones en tecnología e innovación para aumentar la eficiencia de la producción y reducir los impactos de sus operaciones. Además, la búsqueda actual de adaptar legislación y regulaciones sociales y ambientales robustas y adecuadas a los desafíos ha sido fundamental. Las asociaciones con instituciones gubernamentales, privadas y la sociedad civil también son esenciales para promover proyectos de conservación y fomentar la agricultura con bajas emisiones de carbono. Por otro lado, el mercado de carbono necesita madurar más rápidamente en la región para contribuir al proceso de conservación, restauración y reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Estos aspectos demuestran la necesidad de un compromiso conjunto de la cadena Agro y es fundamental reconocer y difundir acciones positivas. De esta manera, la idea de integración de los agronegocios en América del Sur ofrece sinergia entre las diferentes especialidades y visiones de cada lugar, además de fortalecer la relevancia global de la región. A partir de este intercambio, es posible construir un portafolio de soluciones más estable y diversificado, brindando conexiones que generen negocios, impulsando el desarrollo del sector y promoviendo la sostenibilidad y el crecimiento de los agronegocios en estos países exportadores, favoreciendo sus economías locales.

Vivimos en una nueva era del agronegocio, donde es necesaria la actualización de la estrategia del sector y la comunicación coordinada para que estas iniciativas se refuercen, difundan y contribuyan al reconocimiento de Brasil y América del Sur como fundamentales no sólo para la seguridad alimentaria global, sino también como sostenibles. productores. Con una estrategia organizada y comunicación para afrontar los desafíos, podremos tener la escucha que merece el Agronegocio en esta región en los principales foros internacionales que discuten el futuro comercial, regulaciones sobre cadenas productivas y acciones para contener el impacto climático global. .

*Por Fabiana Alves (en la foto), CEO de Rabobank Brasil y Head of Sudamérical

Compartir

Newsletter Cultivar

Reciba las últimas noticias sobre agricultura en su correo electrónico

acceder al grupo de whatsapp