Los compuestos orgánicos están ganando terreno como aliados para mejorar la eficacia de los fertilizantes minerales.

Por Fernando Carvalho Oliveira, Fernanda Latanze Mendes y Kátia Goldschmidt Beltrame

01.06.2026 | 17:31 (UTC -3)
Fernando Carvalho Oliveira, Fernanda Latanze Mendes y Kátia Goldschmidt Beltrame
Fernando Carvalho Oliveira, Fernanda Latanze Mendes y Kátia Goldschmidt Beltrame

La agricultura brasileña ha alcanzado una posición destacada a nivel mundial gracias a su capacidad de producción a gran escala, incluso ante desafíos climáticos, logísticos y económicos. Sin embargo, persiste una preocupación: la alta dependencia de los fertilizantes importados, esenciales para mantener la productividad de los cultivos.

En este contexto, existe un creciente interés en tecnologías capaces de aumentar la eficiencia del uso de fertilizantes minerales y contribuir a la fertilidad del suelo. Los compuestos orgánicos están cobrando relevancia debido a su capacidad para mejorar directamente las condiciones físicas, químicas y biológicas del entorno productivo.

El debate sobre la fertilidad del suelo ya no puede limitarse al volumen de nutrientes aplicados. Investigadores, consultores y productores reconocen la importancia de construir sistemas agrícolas más resilientes, capaces de aprovechar mejor los insumos y mantener altos niveles de productividad a lo largo del tiempo.

Los compuestos orgánicos desempeñan un papel importante en este proceso. Cuando se producen a partir de materias primas adecuadas y se someten a procesos de compostaje controlados, se convierten en fuentes de materia orgánica estabilizada, lo que contribuye a mejorar la estructura del suelo, aumentar su capacidad de retención de agua, estimular la actividad microbiológica y lograr una mayor eficiencia en el uso de los nutrientes aportados por los fertilizantes minerales.

A diferencia de una visión simplista que compara los compuestos orgánicos únicamente por su contenido de nitrógeno, fósforo y potasio (NPK), su principal valor reside en su capacidad para mejorar el funcionamiento del sistema de producción. El objetivo es potenciar los resultados de los fertilizantes minerales.

Diversos estudios demuestran que los suelos con mayor contenido de materia orgánica presentan una mayor capacidad de intercambio catiónico (CIC), mejor agregación de partículas, menor susceptibilidad a la compactación y mayor retención de nutrientes. Estos factores favorecen el desarrollo radicular de las plantas y contribuyen a reducir las pérdidas por lixiviación, incrementando así la eficiencia de la fertilización.

Este enfoque cobra aún mayor importancia en el contexto de fenómenos meteorológicos extremos. Los suelos con mejores condiciones físicas y biológicas tienden a tener una mayor capacidad para resistir periodos de sequía, lluvias intensas y fluctuaciones de temperatura, lo que contribuye a la estabilidad productiva de los cultivos.

Más allá de los beneficios agronómicos, los compuestos orgánicos representan una oportunidad para ampliar el uso de los residuos generados por las cadenas agroindustriales y urbanas. Materiales que antes se consideraban únicamente un lastre ambiental pueden transformarse en insumos de valor añadido, actuando como catalizador de la economía circular y generando fertilidad en el propio territorio.

Brasil cuenta con condiciones favorables para esta evolución. Posee uno de los sectores agrícolas más grandes del mundo, una amplia disponibilidad de residuos orgánicos, un conocimiento técnico acumulado y una creciente demanda de soluciones que concilien productividad y sostenibilidad.

En este contexto, los compuestos orgánicos deben entenderse como parte de una estrategia integral de manejo nutricional. Su función es complementar la acción de los fertilizantes minerales, contribuyendo a sistemas agrícolas más eficientes y resilientes, menos vulnerables a las fluctuaciones geopolíticas globales.

El futuro de la fertilidad del suelo brasileño depende de la integración de diferentes tecnologías. Más que una simple alternativa, los compuestos orgánicos se están consolidando como una herramienta estratégica para aumentar la eficiencia en el uso de nutrientes, fortalecer la fertilidad del suelo y contribuir a la competitividad de la agricultura brasileña.

*Por Fernando Carvalho Oliveira, ingeniero agrónomo y socio director de Biossolo Agricultura & Ambiente Ltda, Fernanda Latanze Mendes, ingeniero agrónomo y coordinador técnico de Abisolo, y Kátia Goldschmidt Beltrame, ingeniero agrícola y consultor en MK2R 

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